Sonia

6.- Ernesto de la Torre

¡Recuerdos!

A sus corta edad, había logrado absolutamente todo. Había terminado la preparatoria en menos de tres años, había terminado la universidad mas rápido de lo previsto. Pero todo se vio empañado cuando su padre le dio la noticia.

__Debo demasiado dinero y, necesito saldar la deuda.

Aun recuerda a la perfección el amargo sabor que le inundo la boca cuando recibió la noticia.

__Lo siento tanto, hija. Tengo que saldar la deuda o..... acabaran con mi vida.

_Puedes vender los bienes papá, puedes vender la empresa.

Sonia no miro la rabia que cubrió por completo el rostro de su padre, al contrarió, él sabia muy bien como ocultar absolutamente todo. Por el contrario, dejo salir unos hipidos y unas cuantas lagrimas y Sonia, ya estaba dando consuelo de inmediato.

__Solo tú puedes ayudarme Sonia.

_Pero también puede ayudarte Georgia y Bruno. Mis hermanos no están mancos papá.

__Ellos han hecho todo lo que han podido. Pero no es suficiente.

Sonia trago saliva varias veces y sus manos adquirieron un ligero temblor. Su corazón latía con tanta fuerza que, parecía que se iba a salir del pecho de inmediato.

_¿Qué quiere que haga?

Apareció una gran sonrisa en el rostro de este y le entrego una pequeña nota con un nombre y un número telefónico.

Ernesto de la Torre. Un hombre en sus cuarentas, bastante excéntrico y porque no decirlo, un tanto llamativo para alguien de su edad. Un hombre que ha luchado a lo largo de su vida por tener todo lo que tiene y, por quitarle a la gente por la fuerza todo aquello que le roban. El mayor usurero que puede existir en la ciudad. El prestamista. Quien acepta cualquier cosa por dinero.

Cuando Sonia conoció a Ernesto de la Torre, su mundo se movió por completo. Al ver a ese hombre de fuertes hombros, alto, moreno y con el cabello mas oscuro que la noche el cual caía como cascada hasta su bien formado trasero, sintió que todo el mundo dejo de existir a su lado. Nunca en sus cortos veinticinco años había conocido a alguien como él. Con un aura bastante misteriosa y un tanto llamativa. Ella era como una luciérnaga que no dejaba de ir hacia la luz.

Su mirada penetrante le daban escalofríos y por tanto, Sonia evitaba contacto directo con esos ojos un tanto asiáticos.

__Señorita Carbajal.

Asintió con una gran sonrisa.

_Señor de la Torre.

El encanto y dulzura que emano con tan solo unas palabras hicieron que Sonia quedara un tanto hipnotizada con él. Sin embargo, por mas que trato de ocultarlo, no logro hacerlo. Por lo que trago saliva y carraspeo un poco antes de hablar con mas fuerza.

_He venido por que.....

__Se a lo que ha venido señorita Carbajal.

Sonia Frunció el entre cejo y frunció los labios. Ernesto coloco un maletín en el escritorio y lo abrió frente a ella.

__Tal y como lo pidió el señor Carbajal. Todo en baja denominación.

_¿Qué es lo que va a dejar a cambio mi padre?

__No se preocupe ..... eso ya esta mas que arreglado. Tome el dinero y llévelo con su padre.

Sonia no se lo creía. Tomo el maletín con sus manos temblorosas y salió como alma que lleva el diablo de ese lugar. ¿Tenia miedo? Por supuesto que sí. ¿Tenia curiosidad? Claro que sí. Tenia..... ganas de tocar ese rostro y llenarlo de besos.

Hecho una pequeña mirada de soslayo y miro que el hombre salió de la oficina y miraba como se marchaba. Sentía la mirada de él por todo su cuerpo. Como si fuera un gran imán, se detuvo unos segundos y se dio la vuelta. Ambos quedaron frente a frente. Ya no estaban a la misma distancia, al contrario, Ernesto había avanzado a paso lento hasta llegar frente a ella.

La tomo por la cintura y el cuerpo de Sonia tembló ante su toque caliente y posesivo.

__Gracias por venir.

Dejo un leve beso en la mejilla de Sonia. Esta, quedo con los ojos bien abiertos y sin saber que hacer. Como si hubieran apretado un botón y se detuviera todo por completo.

***♚***

Durante los siguientes días, todo el tiempo sentía como si la observaran día y noche. Tenia esa sensación de que había alguien mas. Sin embargo, por mas que buscaba no había nada. Absolutamente nada.

Con el pasar de los días, Sonia se dio cuenta de unos pequeños detalles. Había dos autos mas en casa, de alta gama. Su madre tenia un collar nuevo y su padre tenia una gran sonrisa en el rostro y un reloj de muñeca bastante exclusivo de una marca bastante conocida. Rolex.

Mientras tanto ella, no tenia absolutamente nada. Todo seguía igual.

Sin embargo. Todo se fue a la mierda un mes después, cuando un hombre alto, fornido y lleno de tatuajes llego a casa buscado por Sonia.

Estaba subida en una escalera, tratando de bajar un libro de Leyes, cuando entraron dando un gran portazo. Mi madre toda histérica.

__¡Ahhh! ¡Baja de inmediato Sonia!

Sonia cerro los ojos y contó hasta diez y, bajo de la escalera con sumo cuidado.

_¿Qué pasa madre?

No pudo reaccionar de inmediato. Su madre le había dado dos bofetadas en cuanto llego frente a ella. Partiendo su labio inferior, dejando un leve rastro de sangre sobre la barbilla. La tomo del cabello y la llevo hasta el hombre que estaba esperando por ella.

__¿Qué significa esto, Sonia? ¿Quién es este hombre?

_Señorita Sonia Carbajal.

La potente voz del hombre hizo que la madre de Sonia se alejara unos pasos hacia atrás.

_Le aconsejo que no le vuelva a poner una mano encima a la señorita Sonia o, me veré en la necesidad de tomar medidas extremas, señora.

_¿Necesita algo señor?

__El señor de la Torre, la espera esta noche.

_No tengo na.....

__No es opción señorita.

_pe.....

__Usted acepto la última vez que se vieron.

_¿Yo?

__O debería decir, su familia acepto por usted.




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