Sonrisa Cerrada

Capítulo XXXVII

JAN

 

     Los días en el instituto fueron pasando, como al caer una hoja pronto se acercaba los exámenes finales no me gustaba estudiar tanto, pero en mi caso debía lograr la meta en el béisbol, habría otro juego el fin de semana con otra escuela, ya hemos ganado cuatro partidos consecutivos era un alivio que el entrenador no nos estaba presionando, porque de perder sus órdenes serían más fuertes que las anteriores y de eso teníamos bastante en los entrenamientos, me pongo de pie de la cama con solo mi mono negro, el torso lo tengo descubierto hace poco hice mi rutina de ejercicio mañanero.

   Con algo de pesadez tome el celular; para revisar si algunos de los chicos escribió, pero me lleve la sorpresa que no había nada, fue raro lo deje estar y marque el número de alguien, que acordamos vernos esta noche.

 

—Bueno.

 

   Curve una sonrisa cerrada, al oír esa voz tan única entre el montón.

 

—Ojitos Azules, feliz mañana.

 

—Vaya… el beisbolista molestando tan temprano.

 

   Negué ante su ironía, para añadir.

 

—Digamos que molestarte se ha convertido en mi mejor tarea.

 

—Muy gracioso Jan, además ¿Cuál es el motivo?

 

—Sencillo verte a las nueve en el parque central de Santa Ana, no tienes excusas.

 

—Creó recordarte Jan, que yo elijo no tú.

 

   Volví a negar al recostarme en la cama, mirando el techo en color blanco, hallándole forma, pero la voz de ella me incita a buscarla, no puedo hallarle lógica.

 

—Hummm… si tú lo dices ojitos.

 

— ¿Estas intentando ser el duro?

 

—No. Mi cuerpo si esta duro Evelyn.

 

—Tus comentarios sexistas, no van conmigo genio.

 

   Volví a negar, para mí era un deleite hacerla molestar y por su tono; lo estoy logrando.

 

—No busco eso Ojitos, bueno ya que te negaste nos veremos en clases nuevamente; no tengo problema con encerrarnos como lo hemos hecho todas estas semanas.

 

   Hubo un silencio entre la línea, seguro estaba meditando en lo que dije; enseguida chequee la hora y debía bajar para desayunar y cuidar a Chloe hoy mi Madre trabajaría doble turno, la temporada de diciembre se lo pedía o eso recalco anoche; antes de que me fuera a dormir, por lo que debo cuidar de ella todo el día a excepción de la noche lo hará Dana; dándome la oportunidad de visitar a Bizen que me dijo que fuera, antes de reincorporarme de la cama su voz vuelve a oírse por la línea.

 

—Será a la diez de la noche, y no en el parque en una luncheria, que vi cerca de esa misma zona si sabes ¿Cuál es cierto?

 

   Por un momento pensé que se negaría, pero tal vez me equivoque.

 

—De acuerdo. Sé dónde queda; espero no haya sorpresas.

 

—No las habrá Jan.

 

—Adiós Evelyn.

 

    Apenas termine de colgar la llamada, fui a darme una ducha es seguro que Chloe pronto se despierte y debo atenderla en lo que necesite por ser sábado, debo esmerarme como hermano mayor, ella no es fácil de impresionar en algunos caso, tome una respiración profunda al estar en el baño me quite el restante de ropa y fui directo a la ducha, al sentir el agua en mi piel todo mi cuerpo se relajaba me tome al menos unos quince minutos, donde al salir con la toalla sobre mi cintura, dejando que las gotas en mi torso se esparzan hasta desaparecer.

  Por su parte; detallo el armario buscando algo casual, como una bermuda en color marrón oscuro, junto a una camisa de algodón verde oscuro sin nada de diseño en el mismo zapatos cómodos del mismo color, que la bermuda algo de loción y finalizo al pasarme el peine por el cabello; quedando conforme con la vista que da el espejo, no necesito arreglarme demasiado solo lo justo y necesario, al tomar mi teléfono como salir de la habitación el sonido de alguien llorar me hace estar alerta, que no dudo en aproximarme a la habitación de Chloe.

   Al traspasar la puerta pintada de blanco, me cercioro que ella llora desconsoladamente en su cama abrazando su oso de peluche de color blanco con vestido rosado; algo cauteloso me acerco hasta inclinar una de mis rodillas sobre el piso de madera, como tocar su cabellera castaña; haciendo que ella quite sus manos de su rostro, siendo evidente el rojo en sus ojitos como mejillas, trague en seco odiando ver a mi hermanita en estas condiciones.




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