Gyomei se encontraba observando a las jovencitas de la florería armar aquel precioso ramo que les había encargado. Recordó su promesa de volver a ese lugar para elegir un ramo que regalarle a ____, y qué mejor momento ahora que, por fin, le pediría unir sus vidas para siempre en sagrado matrimonio.
La hermana más joven selecciono las flores más bellas: Rosas, lirios y astromelias, y luego se las paso a su hermana mayor que realizo un hermoso arreglo. Cuando la chica de broches de mariposa por fin lo termino de armar se lo extendió al mayor diciendo
— Espero que este ramo le sea de agrado a esa persona especial.
— De seguro que le gustara,- dijo sonriente Gyomei.- Las flores que han elegido son preciosas…- mientras buscaba su billetera para pagarles por su servicio, la joven extendió su mano al frente y dijo.
— No es necesario que pague por él, es un regalo.
— ¿Un regalo?- pregunto extrañado,- No puedo permitirlo, es fruto de su arduo trabajo ¿Por qué me lo regalarían?
Las hermanas se miraron entre si y ofreciéndole una gran sonrisa al pilar de la roca dijeron:
— Porque usted siempre nos ha cuidado y protegido…
— Aun en esta vida nos siguió protegiendo del peligro, sensei.- Gyomei abrió enormemente los ojos.
— Ustedes… ¿me recuerdan?
— ¡Claro que sí! Desde que lo vimos la primera vez, solo que usted no parecía recordarnos a nosotras en absoluto.
— Shinobu… Kanae….- las lágrimas comenzaron a caer de su rostro y mojaban las pequeñas flores del ramo. Las jovencitas se acercaron a su sensei y sujetando sus enormes manos con las suyas le dijeron.
— Estamos muy felices de poder volver a encontrarnos con usted sensei, deseamos de todo corazón que en esta vida pueda ser feliz y compensar todo el mal que ha tenido que vivir en el pasado a causa de los demonios.
— ¡Nosotras lo estaremos apoyando, sensei!
Luego de enjugar sus lágrimas el mayor se despidió con la promesa de volver y contarles como le fue con su declaración.
Mientras se dirigía a la casa de su amada su corazón latía con fuerza, estaba nervioso, sabía que ella no lo rechazaría sin embargo quería hacer una buena declaración, como la de las películas de romance, llevaba días y días preparándose mentalmente para esto pero…
¿Por qué no podía visualizarse a sí mismo haciendo una declaración decente? Quizá porque pensó que jamás alguna mujer pudiera enamorarse de él, quizá porque su aspecto no encajaba con el de un típico príncipe perfecto o quizá porque no se creía merecedor de tan bella princesa…
Mientras se dirigía al departamento de su novia paso por la plaza y en los juegos vio a la pequeña Sayo y otros niños del jardín de niños, estaban jugando en uno de esos juegos de escalada, sonrió inconscientemente al verlos, los niños y su inocencia siempre le traían paz y tranqu… Un momento ¿qué hace _____ ahí arriba?
_____ estaba sentada en lo más alto del juego de escalar, movía los brazos de forma exagerada mientras un grupo de niños giraba alrededor de la estructura haciendo gruñidos y uno de los niños reía maléficamente junto a ella. Al parecer los niños la convencieron de jugar con ellos.
— ¡Si no te casas conmigo dejare que mis cocodrilos te devoren!!
— Grrrr ¡tenemos hambre!!- gritaban los niños cocodrilos.- ¡danos a la humana!
Gyomei simplemente no pudo resistirse, dejo el ramo en una banca cercana aprovechando que ____ aún no lo había visto y se acercó al grupo que estaba jugando.
— ¿Qué es lo que están haciendo?- pregunto el gigante haciendo que los niños se sobresaltaran pero sobretodo _____ quien de inmediato se compuso y trato de arreglarse el cabello y las ropas.
— ¡¡Sensei!!- la primera en correr fue Sayo que le abrazo una de las piernas y dijo- estamos jugando a rescatar a la princesa. ¡Mi tía es la princesa!
— Oh… ya veo, - alzo la vista hacia su amada y la vio encogerse de hombros como diciendo “no tuve de otra, Sayo es muy insistente.”, Gyomei con una radiante sonrisa le comento.- El papel te queda de maravilla.
— Gra… gracias….- A pesar de que ya eran pareja, la joven no podía evitar sonrojarse cada vez que el mayor le ofrecía un cumplido.
— ¿Quieres jugar? – pregunto la niña,-¡Necesitamos un príncipe!
— ¿Yo?- dijo asombrado el mayor,- no creo que ese papel sea el adecuado…
— ¡Vamos sensei! ¡Usted es el mejor para ser príncipe!- dijeron los varones,- es grande y fuerte, de seguro puede derrotar a los cocodrilos!
— No seas tonto,- dijo Sayo,- él podría derrotar hasta un dragón!
Mientras los niños discutían entre sí, el moreno observo a su amada sentada en la cima de aquel juego, ella era su princesa, su compañera, una cazadora excelente, ella era la mujer de su vida, aquella a quien le debía su vida entera… ¿Por qué dudaba de pedirle matrimonio? Deseaba hacerla su esposa en ese mismo momento.
— De acuerdo, lo hare.- sentencio Gyomei, los niños saltaron de alegría y la joven en lo alto del juego rio divertida de ver a su amado.
Gyomei se metió en el papel de príncipe y uno a uno fue “derrotando” a los cocodrilos: tomaba a uno de los niños, les hacía cosquillas y los metía en el arenero de al lado, sin embargo los niños en busca de más cosquillas se escapaban y volvían a atacarlo hasta que en un momento los tenia a todos colgados de sus piernas.
— ¿Así? Pues me los llevare conmigo!
Gyomei camino con ellos hasta el juego de escalada, aunque ____ estaba a un par de metros de altura eso no represento problema para el mayor que apenas estirando sus brazos la tomo de la cintura y bajo delicadamente.
— Ya es libre querida princesa.- dijo siguiendo con el juego.
— ¡Oh muchas gracias querido príncipe!- dijo ____ metida en el papel,- ahora por fin podre ir al reino del supermercado a comprar las cosas que hacen falta en el castillo, ¿verdad sayo?- dijo mirando a su sobrina quien hizo puchero y reclamo.
— ¡Pero aún no hemos terminado de jugar!- los dos adultos se miraron sin entender,- el juego no termina hasta que el príncipe y la princesa no se casan y viven felices para siempre!- ______ se sonrojo y reclamo a su sobrina.