Survive this World

Capitulo 8

Pasando por los pasillos de la academia, ya viendo cómo el sol se va tapando poco a poco.

—La academia, ump... A pesar de que está adentro de la capital, es enorme...

Viendo lo enorme que es la academia, sus edificios y sus patios, se podría considerar una ciudad propia; pero algo molesto son los ojos de los demás estudiantes... Y los rumores por todas partes.

—Hey, ¿es él, no?

—Siii, fue el que destruyó el edificio de los dormitorios.

—Ni su primer día y ya hizo un caos.

—Deberían expulsarlo.

—Se ve como un plebeyo.

Todo tipo de bocas hablando y murmullos.

—Ahg, y todo porque Agatha no me quiso traer.

Y estando delante de él, la oficina del director.

«Ump, el director...», escuché mucho de él: el gran mago de la capital, supuestamente más fuerte que los magos de la torre y el único, aparte de los pilares, que es capaz de igualar a la Hechicera Suprema. Los pensamientos estaban por toda la mente, pero el principal es que es un maldito viejo.

Abriendo la puerta, un gran salón lleno de libros y, en el final, un enorme ventanal y consigo el director.

—O o o, ¿tú eres Gabriel, no? —una risa y una sonrisa cálida como la de un abuelo.

—Sí, mucho gusto. Mi nombre es Gabriel m... —siendo interrumpido por el noble director.

—Tienes buenos modales, se nota que la extranjera te enseñó... No hace falta que digas más, al final yo también fui director de tus madres, de todas ellas.

—Ump, lo sé, director. Agatha habla mucho de usted.

—¿Uu? ¿En serio? ¿Qué es lo que dice de mí? —con una sonrisa, esperando los elogios de sus exestudiantes.

—Habla muy bien de usted, dice que fue un director espléndido y buen maestro.

—¡Ooo, pero chico...!

Una gran presión mágica llenó la habitación, una presión que, aparte de un docente, un estudiante normal no aguantaría, pero...

Gabriel aguantó la presión mágica y miró a los ojos al director. Y en ese momento el director llegó a ver por sus ojos un destello púrpura

—O o o, perdón, perdón, quería ponerte a prueba.

And con eso, la enorme presión desapareció, y con eso un pensamiento llegó:

«Este viejo de mierda... con razón Agatha lo insultaba».

—Pero sí que me impresionas. ¿Tu madre hablando bien de mí? Ja, yo me muero el día de mañana y ella hace una fiesta.

—¿Tanto así? ¿Qué fue lo que le hizo a ella?

—Eso debería contártelo ella, más bien qué fue lo que ella hizo...

—¿Y qué hizo?

—De todo... —una mirada que le trae peso. —Pero espero que seas diferente a ella y más bien como las demás. Por favor, no quiero soportar ese castigo de nuevo...

—Se lo prometo

«¿Qué pecado cometió?».

—Pero hablando en serio, tu compañera Shinro me contó lo sucedido y que gracias a ti está vivo. Te lo agradezco por salvarle la vida a un estudiante de la nueva generación.

—No hay de qué. Vi cómo dos sujetos vestidos de la guardia lo secuestraron y, como venía en camino, pensé en llamar a la guardia, pero... —siendo interrumpido.

—Hoy es el festival de los nuevos estudiantes, tiene sentido. Para cuando la guardia llegara, probablemente Shinro estaría muerto; pero te lo agradezco de nuevo, y a su familia también.

—Él es de una familia extranjera, ¿no? Su nombre lo decía.

—Sí, su padre es un vizconde, o sea, un noble.

—Lo entiendo... Pero disculpe por los inconvenientes, de verdad no era mi intención destruir un edificio de la academia.

—No te preocupes por eso. Al final, con eso salvaste la vida de alguien, eso es lo más importante, y su familia decidió pagar el edificio y darte una compensación a cambio. ¿La vas a aceptar?

—SÍ..

«¡Jajaja, dinerooo! Qué bien que lo salvé».

—Ump —una sonrisa llegó al rostro del anciano—. Está bien. Y también que, mientras tanto, te tomes una semana de reposo.

—¿Reposo? Director, disculpe, pero no hace falta. Ya para mañana estaré recuperado.

—NO —una voz con autoridad salió—. El médico te revisó y me contó el diagnóstico: un reposo de una semana.

—Ok, ¿pero las clases? —preocupado por el resultado de faltar una semana a clases, que lo pudiera atrasar académicamente.

—No te preocupes, yo hablaré con los profesores. Lo importante es tu salud. Como director, no puedo permitir que andes así. Ve a casa y así me saludas a Agatha.

Con voz resignada, aceptó el acuerdo.

—Así que déjame ayudarte.

Chasqueando los dedos, Gabriel desapareció de repente.

TOCK TOCK

—¿Director?

—Oh, sí, pasa.

Una chica entró a la habitación con curiosidad.

—¿Es él?

—Sí...

—Ya veo. ¿Así que va a pagar los daños del edificio?

Y apareciendo una silla en la habitación, se sentó.

—Cálmate, nieta mía.

—Aquí soy la presidenta, abuelo.

—¿Por qué eres tan cruel con tu abuelo? ¿Y qué te hizo salir del salón estudiantil? ¿No habías dicho que estarías ocupada con el papeleo?

—Sí, cosa que tú como director deberías hacer y no yo.

—O o o, un día tú serás la directora y tienes que hacerte cargo de esto.

—Suena como una excusa para dejarme todo el papeleo. Ya estoy lo suficientemente ocupada con el consejo

—Ja, te preocupas mucho por todo.

—Como tú digas —dijo, bebiendo un poco de té.

—Nieta mía, prepárate

—¿Ump? ¿Por qué? ¿Por el nuevo? No me tengo que preocupar, es igual que los otros...

—No... —con voz seria habló—. Él es diferente, y siento que la academia va a cambiar mucho este año.

—Sí, primero los diez mejores no lo trauman... está en boca de todos.

—O o o, aún te falta mucho...

Ahora en otro lugar: un gran pedazo de roca encima de la capital, siendo ese el hogar de la Hechicera Suprema.

Un destello apareció en el patio y, cayendo de golpe

—Ahg, ese viejo de mierda... —quejándose por lo que hizo—. Yo podía fácilmente regresar por mí mismo.

Y escupiendo la tierra que tragó, entró a la casa.




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