Survive this World

Capitulo 11

Mientras que Agatha estaba hablando con una vieja amiga unos minutos antes:

—Bueno, madre, ya estoy listo —dijo Gabriel con una sonrisa en su rostro, ya con la espada en la mano.

—Está bien, entonces ven —dijo Leo con un aura autoritaria y, sacando un palillo de dientes, agregó—: Si ya tienes tanta confianza en ti mismo que pudiste con unos simples ladrones, ¡entonces yo te la romperé, ven!

—¿Uy, madre, romper mi confianza? Eso ya es inquebrantable... ¿O andas celosa de que madre Agatha esté con otra?.

Leo, perdiéndose en sus pensamientos, sintió un sentimiento raro.

—Tendré que aguantar un regaño de Rosa más tarde después de esto... —y de un solo movimiento, el mondadientes estaba enfrente de Gabriel. Pero este, usando la hechicería, logró esquivar el ataque, aunque con un rasguño en la mejilla.

Sin embargo, Gabriel, recuperándose, se movió a máxima velocidad, poniéndose detrás de la pilar y sujetando la espada para darle un ataque al cuello.

Pero Leo, agarrando la espada con los dedos a centímetros de su cuello, lo miró y lo lanzó fuertemente al piso; lo único que le quedó a ella en la mano fue la espada.

—Estuvo cerca —dijo Gabriel sudando.

—En una pelea real no se espera que el oponente te diga cuándo atacará. Y encima se te ha pegado la forma de hablar de Agatha, y yo no dejaré que eso pase —dijo la pilar con un tono serio.

«Uy... Carajo, se me olvida que Agatha es el nervio de ella».

Y así, Leo, con el mondadientes, lo lanzó de forma recta hacia el pecho de Gabriel. Este, usando la espada de madera, intentó frenarlo bloqueándolo, pero fue inútil, ya que el palillo rompió la espada y le dio a Gabriel, lanzándolo muy lejos.

—¿Ya se te quitó la maña? —con voz seria habló Leo.

—Se... —habló Gabriel tumbado en el suelo.

—Ya se te va a quitar, así que levántate y sigamos.

—Madre... ¿de verdad es útil?

—¿A qué te refieres?

—La hechicería es algo que todavía no entiendo del todo, pero ya sé que está por encima de cualquier cosa. Y mi punto es: ¿para qué entrenar si ya seré fuerte?

—Ump, ¿y? ¿Piensas que ya porque tienes ese tipo de poder por el destino tienes el derecho de ganar? No. Sí, eres fuerte, pero hay diferencias.

Y con esto, Leo usó dos dedos de ejemplo:

—Está el camino fácil, que es no hacer nada. Te volverás fuerte, sí, pero no tienes experiencia en combate ni nada, y con eso tu enemigo se puede aprovechar. —Y con eso bajó el primer dedo. —Y el segundo es pelear; entre más peleas, más podrás experimentar y entender tu poder. Agatha no se convirtió en la hechicera suprema más fuerte por no hacer nada. Ella peleó, ganó, perdió, y con ello se convirtió en lo que es. Sí, tu poder es grande, pero va a llegar uno que va a tener una determinación fuerte, y ahí no servirá de nada.

—Umm... madre Agatha se convirtió en la más fuerte por pelear, ¿no?

—Sí, además es algo que ella te va a explicar. Pero mientras más difícil sea el rival y estés al borde, en ese momento tú te vas a volver más fuerte. Al final, chico, peleamos contra dioses, imagínate eso.

—De verdad... —dijo el chico..

—Sí, claro, para mí no es mucho. Pero peleaste con esos tipos y te aseguro que, si vuelves a pelear con ellos, ya no serán nada para ti. Así que ven —dijo Leo para ayudar a Gabriel a levantarse.

—Aún tienes mucho camino que recorrer.—dijo Leo con voz de una madre a su hijo

Y Gabriel, levantándose del piso con la ayuda de su madre:

—Ump, bueno, está bien.

Dicho esto, Gabriel se apresuró y a puño limpio empezó a atacar a Leo en todas las direcciones.

—¡¿NO DIJISTE HACE RATO QUE TU ENEMIGO NO TE DARÁ UN AVISO?!

—Se... lo dije, pero tienes que volver a nacer para llegar a tocarme.

Al decir esto, la pilar, bloqueando cada golpe, alejó a su hijo y, agarrando la espada de madera, le dijo:

—Adelante, las damas primero —dijo Leo con tono burlón.

Y así, madre e hijo empezaron a pelear.

Mientras Gabriel ahora ataca a puño limpio, Leo agarró la espada de madera y, bloqueando cada golpe de Gabriel, comentó:

—Tu forma de pelear es salvaje, estás imitando mucho a Alana.

Y con esto, la pilar, moviendo la espada, creó humo bloqueando la vista de Gabriel. Con ello pensó: «¿Qué será lo que hará?». En el momento siguiente, una sombra apareció: Gabriel, encima de una piedra gigante, se la lanzó a su madre.

—Este carajito de... —y haciendo un corte limpio, cortó la piedra en dos.

Y en el aire, su hijo sonrió.

—¿Qué estás...? —y la tierra alrededor de Leo se levantó. Volando directo hacia Gabriel, este cabrón, creando como cuerdas de hechicería, las conectó a los lados de la piedra y, agarrando impulso, salió volando directo hacia su madre para darle el golpe de gracia.

—Ya entendí —dijo Leo sonriendo, orgullosa de su hijo. Decidió bloquear el golpe haciendo que Gabriel chocara con la espada de madera, atravesando ambos el pedazo de tierra y cayendo hacia el suelo.

—¡Y FALTA MÁS! —creando un gran poder de fuego y lanzándolo hacia su madre, Gabriel atacó.

Leo dijo:

—Elia te enseñó bien los principios de los principios de la magia —dijo Leo orgullosa del progreso.

—¡Jajaja! Así que, madre, ¡dale con todo! —dijo Gabriel sin saber lo que ocurriría.

—Ja, sí que has progresado. —Y en el momento siguiente, a un simple parpadear, Leo se puso de frente a su hijo y, con un simple ataque hacia el pecho, dijo—: Primer mundo...

Y un gran corte recto en el pecho de Gabriel lo lanzó hacia el bosque, chocando con todo a su paso y terminando por caer contra una piedra.

—Mierda... —y así Gabriel quedó inconsciente.

—Ump, Rosa me va a matar.

Y un destello apareció a lo lejos, siendo la maga élfica Elia.

—Oye, Leo, te quería preguntar una cosa...

Elia se quedó sin palabras al ver la situación.

—Rosa te va a matar —dijo la maga, dándola ya por muerta.




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