Survive this World

Capitulo 12

—¡Qué ladilla, nojoda! —expresó Gabriel enojado con un nuevo día en la capital.

—¡Ay, mamá, por favor! El director dijo que me podía tomar una semana —explicó Gabriel suplicando.

—Nooooo —expresó Leo.

—¿Pero por qué no? Dime una razón.

—Porque lo digo yo —sonrió la pilar ante la molestia de su hijo.

—¡Ay, Agatha, dile algo!.

—¿Algo? Jajaja —entre risas expresó Agatha, sentada en un sabroso mueble.

—Tsk... —molesto ya

—A ustedes sí les gusta verlo sufrir —habló Rosa mientras cocinaba.

—Ay, mamá, si el director dijo que me podía tomar una semana...

—Sí, pero ya estás recuperado y aparte Elia reparó ayer la academia.

—Traitor... —dijo entre dientes.

—Spanish, please —dijo Agatha ya riéndose de la situación.

—Ugh —expresó Gabriel.

—Toma, aquí está —dándole comida para el día.

—Dios te bendiga —con una sonrisa dijo su madre.

—Maldita sea...

Y así Gabriel fue obligado a ir a la academia.

—¿Y de verdad por qué lo mandaste, Agatha?

—¿Porque si no cómo la trama va a avanzar?

Y así Rosa se quedó con la duda.

—Bueno, nuevo día... —y con la ladilla del mundo, entró ahí.

—¡OYE, TÚ! —gritó alguien.

«Sigo caminando, no es conmigo».

—¡TÚ, EL MORENITO!

«Coño de su madre...».

—Dígame.

—¿No escuchas a tus superiores, chico nuevo?

Y así aparecieron dos estudiantes de segundo año.

—Mira, ¿tú por qué llegas a esta hora?

—Disculpa, mano, pero es hoy que estoy entrando, acabo de llegar.

—A mí no me importa, ¿y por qué me hablas así?

—Aparte, aquí no nos gustan los negros —habló el otro.

—Mira: primero, acabo de llegar; segundo, no les he hecho nada; y tercero, ¿qué tiene que ver eso? —hablo ya molesto.

—¿Y a mí qué me importa? —habló el estudiante con voz maliciosa.

—Entonces, si no te importa, ¿por qué me estás jodiendo? —con voz molesta hablé—. Las únicas personas que me pueden joder son mis madres.

—¿Y qué vas a hacer? Mi padre es un noble que aporta a la academia. ¿Qué crees tú que preferirán los profesores?

Ya estando cerca:

—Mira, de verdad que tengo una buena mañana para que me la cagues así, así que yo me voy y ya.

—¿Y qué vas a hacer?

Con ojos de malicia, el iba a poner su dedo en mi pecho.

—Lo llegas a hacer...

Ya molesto por la situación, el malhechor lo tocó y, con palabras cargadas de superioridad, le dijo:

—Ya lo hice, ¿y qué pasó?

—Ahora sí, maldito...

Y al segundo siguiente, el malhechor de segundo año fue enterrado en el piso.

—T-tú... ¿qué le hiciste? —dijo el otro, ya cagado de miedo.

—¿No estás viendo? Está besando el piso. Y tú, desgraciado...

Ya caminando hacia él, empezó a llorar:

—¡No, no, no, no! ¡POR FAVOR, PERDÓN, NO! ¡TE LO SUPLICO!

Ya a centímetros de él:

—¿Suplicar? No, no, no... Suplícale al de arriba.

Y a punto de dar la patada, una persona se paró detrás de él.

—¿Qué les estás haciendo? —una voz seria.

—¿Y tú eres...? —le contestó Gabriel.

—Eso no te importa, yo pregunté qué estás haciendo.

—Pues ellos empezaron. Incluso me dijeron negro, y eso que soy moreno, ja.

Y el malhechor que estaba en el piso habló:

—Se-ñor... Ese desgraciado enterró vivo a Emilian.

—¿Emilian? Ja, es nombre de pobre.

—¿Eres de primer año? ¿No tienes respeto a tus superiores?

—Los mayores tienen que dar el ejemplo, ¿no? Pues él no fue uno bueno.

—¡MALDITO, TÚ NO SABES QUIÉN ES ÉL! ¡ÉL ES VICTOR, UNO DE LOS DIEZ MEJORES DE LA ACADEMIA E HIJO ÚNICO DE LA FAMILIA DEL VIZCON...!

Antes de mencionar a la familia, una piedra lo terminó de callar.

—Disculpa por lo de mi compañero —se disculpó el desconocido.

Y los pensamientos de Gabriel empezaron:

«No vi cuándo lo golpeó... ¿Y DIEZ MEJORES? Creo que madre me había hablado de eso... Si este grandote es uno de ellos, entonces tengo que tener cuidado», pensó Gabriel. «Y además es mucho más alto que yo, tiene mayor masa... Ahg, qué fastidio. Y lo llamó "señor", o sea, ¿me imagino que estos estúpidos son como unos sirvientes? Incluso aquí hay jerarquías... ¿Ump?».

—Acepto las disculpas, además de que yo también me pasé con la situación, entonces perdón por las molestias.

Gabriel, caminando apresuradamente, se va del lugar, quedando el hijo del vizconde.

—Ese fue el que destruyó los apartamentos, ¿no?

—¿Ump? ¿Qué dice, señor?

—Eres alguien con suerte. Si hubiera llegado tarde, te hubiera dejado como una pelota.

—Tsk... Entonces, señor, enséñele su lugar aquí y...

Quedándose callado

—¿Señor?

—Qué decepción resultaron ustedes. No me busquen más.

Y así ambos estudiantes quedaron solos...

Mientras tanto, en otro sitio:

—¡GABRIEL! —gritando hacia donde lo llamaban.

—¡SHINRO!

—Me alegra verte —dijo Shinro, cansado por buscarlo.

—¿Qué te pasó? Pensé que irías a verme después de eso.

—Lo intenté, pero los profesores y el consejo me atraparon...

—Qué triste...

—Sí... ¿Pero no te dieron una semana libre por todo?

—Sí, pero la historia tiene que avanzar...

Tocándole el hombro para entrar a la academia:

—...Y porque me obligaron

Y así, finalmente, tras unos días difíciles y por desgracia... Gabriel puso un pie en la academia, empezando así:

—Coño, ahora que estoy aquí sí es grande.

—Definitivamente.

Al entrar, están en el salón principal de la academia: un gran salón con una fuente en el medio y varios pasillos que llevan a cualquier dirección, con armaduras de soldados como decoración.

—Vaya... Dicen que en las noches las armaduras se mueven..

—¿Como Harry Potter?

—¿Ump? ¿Qué es eso?

—Nada... Sigue caminando

—A pesar de que está dentro de la capital, es grande la academia. Fácilmente podría ser una ciudad.

—Sí, jaja. Y tenías que estar aquí ayer.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.