Survive this World

Capitulo 18

En otro lugar…

Un pasillo oscuro era lo que había, lleno de celdas… Gritos y piedad era lo que se escuchaba hasta que se abrió una puerta y dos figuras entraban.

—¿Y eso que llegaste temprano? —habló la voz femenina.

—¿No te iba a hacer esperar? —respondió

Al frente de ellas un guardia las estaba esperando.

—Mucho gusto, es un gran honor para mí poder conocer a dos pilares —habló el guardia con gran respeto.

—Descanse, soldado —habló Leo.

—Queremos verlo —ordenó Mariángelis.

Al decir eso el guardia abrió la puerta dejando ver a uno de la banda que enfrentó Gabriel.

—Me sorprende que no lo hayas hecho hablar —dijo Leo burlándose.

—Ahg, tú cállate, es que tenemos a uno que se cree machito —molesta por la burla le respondió Mari fumando un cigarro.

Enfrente de ellas había una persona irreconocible, demacrada, golpeada, con fracturas en el cuerpo, sin las uñas de las manos y de los pies.

Leo lo vio y pensó

(Ella se toma en serio su trabajo).

Se puso enfrente de él y preguntó:

—¿Está consciente? —le preguntó Leo.

—Lo está, simplemente se está haciendo el loco —respondió.

—¿lo han curado?—pregunto leo

—si,lo suficiente para que hable Pero no suficiente para que sea feliz—respondio Mari

Al decir eso Leo sacó su espada y la clavó en el pie del sujeto.

Al decir eso Leo sacó su espada y la clavó en el pie del sujeto.

—¡AAAAAA MALDITAS! ¡NO DIRÉ NADA, PERO NADA! —gritó el tipo.

—Escúchame bien, la verdad estoy siendo amable con usted, así que quiero que responda mis preguntas y usted recibirá atención médica. Pregunta número uno: quién es benefactor o quién lo contrató. Número dos: en dónde están sus demás escondites. Número tres: los nombres verdaderos de los que se hacen llamar Omega y Alpha. Y una última pregunta: qué iban a hacer con el muchacho que secuestraron o por qué motivo lo secuestraron —dijo Leo con una voz amenazante.

—No diré nada… —habló con las pocas fuerzas que le quedan.

Leo miró a Mari y ella le respondió la mirada.

—Está bien… te lo dejo a ti —dijo Leo.

—Si no habló conmigo no lo iba a hacer contigo —respondió Mari, y chasqueando los dedos dos guardias entraron.

—¿Qué harán conmigo? —preguntó el prisionero.

—¿Tú sabes lo que es la pera de la angustia? —habló fríamente Mari.

—¿Qué? —con miedo apenas dijo unas palabras.

—Bueno, entonces te lo explicaré. Pues imagínate un palito y ese palito al final tiene una gran bola, pues esa bola se mete en tu parte y cuando esté adentro se irá agrandando más y más hasta que se te rompa y sientas cómo se te desangra con tu piel rompiéndose —explicó Mari, y al decir eso hasta Leo se sorprendió por la técnica que hará.

—¡NO, NO, NO! ¡¿EN DÓNDE ESTÁN MIS DERECHOS HUMANOS?! ¡NO PUEDEN HACER ESO! ¡NO, NO, NO, POR FAVOR NO…! ¡TODO ES CULPA DE ESE NIÑO! ¡IBA A SER ALGO RÁPIDO Y DISCRETO, FUE ÉL EL QUE DESTRUYÓ TODO, ÉL NOS ATACÓ PRIMERO, LA VÍCTIMA SOMOS NOSOTROS! —al decir eso tanto Mari como Leo se pusieron serias.

—Antes lo hacía por trabajo, pero ahora… será personal. Átenlo a una silla y ponme Fly Me to the Moon, me gusta trabajar con música —al decir eso los guardias lo hicieron, buscaron la silla y pusieron la música.

Cuando se reprodujo la música Mariangelis empezó a cantarla mientras se preparaba

—¡NO, NO, NO, POR FAVOR NOOOO! ¡HABLARÉ, HABLARÉ, POR FAVOR NO METAS ESO EN MI CULO! —gritó, pero fue callado por Mari y con una sonrisa le respondió:

—¿Quién dijo que eso iba atrás? —con voz sarcástica ella le respondió, que hasta los guardias y Leo guardaron silencio.

—¡NO, NO, NO, POR FAVOR NOOOO! ¡POR FAVOR, POR FAVOR TE LO PIDO, DEJARÉ TODO, INICIARÉ MI VIDA, PERO NOOO, NO, NO! —antes de seguir Mari le tapó la boca y le dijo una última cosa:

—Esto es por querer matar a mi hijo… —le susurró, y el prisionero empezó a llorar y a orinarse encima pidiéndole a Dios que lo ayudara, pero ningún dios lo iba a escuchar.

Los guardias lo sentaron y le bajaron los pantalones. Mari, poniéndose unos guantes, continuó. Le introdujo la pera lentamente —además que era una que tenía pullas en el final— introduciéndoselo mientras que él pedía ayuda.

—¡NO, NO, NOOOOO, POR FAVOR, POR FAVORRRRR, NO, NO, NO, AAAAAAAAA! —gritó con todas sus fuerzas mientras Mari se lo agarraba y se lo seguía introduciendo poco a poco, mientras que él sentía cómo su piel se está despedazando hasta que por fin lo introdujo por completo.

—Por favor… —apenas un susurro decía.

—Solamente lo metí, aún no lo expando —dijo fríamente mientras presionaba la palanquita y empezó a estirarlo.

El prisionero sintió un dolor como nunca en su vida mientras expandía la pera, rompiéndole venas y su carne desgarrándose mientras se expandía.

—¡RESPONDE LAS PREGUNTAS! ¡¿QUIÉN LOS CONTRATÓ?! —gritó Mari.

Gritando como nunca él respondió:

—¡NO LO SÉ, NO LO SÉ, ES SOLAMENTE LO SABE ALPHA Y OMEGA! —gritó.

—¡¿EN DÓNDE TIENEN SUS DEMÁS ESCONDITES?! ¡¿ES MENTIRA QUE SOLAMENTE TUVIERAN ESE O ESTÁN RECIBIENDO AYUDA?! —gritó Mari mientras expandía más la pera.

—¡NO LO SÉ! —seguía respondiendo.

—¡NO ME JODAS QUE NO LO SABES, ES LO ÚNICO QUE ME HAS DICHO! ¡¿DE DÓNDE SACARON ESOS CAMIONES Y CÓMO NO VAS A SABER?! —ya molesta Mari siguió. Y ordenó que le curará solamente para que no se muriera eso significaba que Mariangeles le podía expandir más y más rompiendole todo el pene sin preocuparse de que el muriera

—¡NO LO SÉ, NO LO SÉEE! ¡POR DIOS, NOSOTROS TENEMOS VARIOS LUGARES Y ESOS LUGARES TIENEN SU PROPIA GENTE, ELLOS SOLAMENTE VIENEN Y NOSOTROS OBEDECEMOS! —le respondió.

—¡¿CUÁNTOS MÁS SON?! ¡¿DESDE CUÁNDO ESTÁN EN LA CAPITAL?! —gritó Mari.

—¡ESCUCHÉ QUE SOMOS COMO DOS SEDES MÁS, ES LO ÚNICO QUE SÉ! —respondió.

—¡LOS CAMIONES, TODO ESO LLEGARON HACE UNOS MESES, NO SÉ EL NOMBRE VERDADERO DE ESOS DOS! —gritó mucho más.




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