Susurros De Soledad

Sueño

Llego a casa.

Un olor penetrante invade toda la habitación. No puedo evitar sentir asco, o quizás es repudio lo que me provoca.

Suspiro.

Comienzo a recoger los desechos podridos. Lágrimas brotan de mis ojos y me pregunto; ¿Cuánto tiempo más seguiré así? No lo sé, tengo el pulso acelerado y el corazón roto. Ya estoy cansado, cansado de todo y de todos.

Cuando termino, rápidamente voy corriendo al baño. No aguanto más y vomito, vomito tanto que me duelen las entrañas. Me lavo las manos tan fuerte que me sangran. Me miro en el espejo y lo único que siento es tristeza, dolorosa y sofocante tristeza.
Miro el reloj con ansias.

Ya es medianoche, pero no me quiero ir a dormir. Me reuso. Me da miedo. Es tan abrumador, pero me rindo. Con todo el cuerpo temblando y sudando frío, tomo mi manta y me abrigo completamente. Soy tan masoquista.
«Me aterra soñar.»
Doy vueltas una y otra vez y comienzo a sollozar. Está sucediendo de nuevo, sonrío.

Entro en un sueño profundo, me siento en paz, me siento feliz. Tal como si entrara a una dimensión alterna donde todo lo que siempre he querido se hiciera realidad, como si todo lo que siempre había deseado ser, de repente, se cumpliera.

Esa carrera que quería estudiar y dejé ir siguiendo los deseos de mi padre, la persona que amaba y a la que nunca me confesé, está todo aquí. Una vida alternativa de la que no me quiero ir, una vida soñada que nunca pude cumplir. Pero entonces, una voz me susurra al oído, la voz que me perturba cada noche con un par de palabras: “Eres un cobarde”, “No eres nada”, riendo y siempre al acecho.
No, no, ¡No!
Soy feliz aquí, solo quiero más tiempo. Déjame seguir soñando, por favor, ayúdame.
Pero nadie me escucha, nadie me puede ayudar, ni siquiera yo mismo.

El sol entra por la ventana, atravesando sin piedad las cortinas.

Y, como siempre, mi felicidad termina aquí.
Mi alarma suena, como todas las mañanas, a la misma hora. La misma rutina me espera y la misma agonía me sofoca. La realidad cruda y cruel me saluda. Los trozos de sueños, ilusiones y esperanzas se quedan ahí, en el frío suelo de la habitación, abandonados.
Y olvidados.



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En el texto hay: suspenso, paranormal, miedos

Editado: 30.10.2026

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