Tata

El misterio del auto negado, la pistola de mi abuelo y el regreso de Elsa

Mirando hoy ambos capítulos de corrido en mi libro, las piezas del pasado acaban de encastrar ante mis ojos con un impacto psicológico brutal. Supuse que la molestia de mi abuelo Tata cuando se negó a regalarme aquel auto se debía simplemente a que, al jubilarse, sus ingresos mensuales habían bajado de forma drástica en el mostrador financiero.

Sin embargo, al observar el cuento del baile de la escuela y el del regalo prometido, me golpeó de repente con una hipótesis muchísimo más probable: tal vez él se molestó tanto porque se sentía acorralado, impotente al no poder decirme que sí debido a que Elsa ya había tomado el control total de la grilla económica y no le permitía "tirar por la borda" lo que sería su futura herencia.

Claro que pueden haber sido ambas cosas.

Mi madre me confió en una oportunidad un trasfondo sumamente denso y peligrosa de aquellos años: en un momento de desesperación, mi abuelo Tata intentó por todos los medios sacarse a Elsa de encima, llegando al extremo de andar con una pistola cargada encima en su rutina diaria para defenderse o marcar el límite.

No obstante, tiempo después, Elsa regresó al mostrador con una actitud fingidamente "arrepentida" y él, que en el fuero íntimo la querría a pesar de todo, terminó por claudicar.

Me imagino que fue en ese momento cuando tomaron la determinación de casarse cuánto antes. No tengo la certeza exacta de los pormenores porque, como ya dejé asentado, yo pasé años enteros sin tener la más mínima noción de que ellos estaban formalmente casados ante la ley. Ese secreto bajo llave que terminó saliendo a la luz para mí por 1974, en un baile de una escuela rural, y cuando yo menos me lo esperaba.




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