Te enamoraré (versión nueva)

Extra 19 "Una cosa a la vez"

Una cosa a la vez

Si la vida fuera un cuento de hadas, lleno de brillos y animales parlantes...Katy seguramente ya se hubiera extinguido por vomitar tantos arcoíris. Y es que, los cuentos infantiles tienen tantas irregularidades que nunca entendió como es que podían engañar a los demás niños.

Un lobo no habla, y una niña al verlo no se acercaría porque este le mostraría los dientes.

Seguir a un conejo era razonable, comer algo para hacerte pequeña y ver a los animales hablar... ¡eso ya eran ilusiones por la hipoxia cerebral!

Nadie creería que una flauta te salva de los ratones, y que un adulto se lleve niños ya es algo para llamar a la policía, ¡no hace falta decir por qué es aterrador!

¿Zapatos de cristal? ¡Solo de subirme se partiría en dos!

¿Dormir y despertar con un beso? ¡Bah! Se va a morir de hambre antes que despertar por amor.

Sin embargo...ahí estaba, leyendo por milésima vez el cuento de aquella rubia que solo tiene la magia hasta la media noche. Era lo único real del cuento. La magia da señales de cuando se desvanecerá, pero incluso así, no deja de ser doloroso cuando todo termina. La carrosa se rompe, el vestido vuelve a su estado de trapo original y terminas en medio de la nada. Lastimada no solo las rodillas, sino también el corazón.

Oh, y a consecuencia de estar solo con esos trapos a media noche, atrapas un resfriado también.

Sonó su nariz otra vez y maldijo cuando estornudó tres veces seguidas. Sí, de nuevo tenía que sonarse la nariz. Estaba tan enfrascada en cómo se salía su alma por la nariz que se sobresaltó cuando una mano le acarició suavemente la cabeza.

—Mamá...

—¿Todavía te sientes mal?

—Prefiero morir —un tirón de orejas le hizo soltar lágrimas —Le voy a decir a papá que me hiciste llorar.

Su madre se rió y le apretó la mejilla.

—Te aprovechas que te ves lamentable para decir tonterías.

—Eso, y que soy una versión adorable de papá, y amas mucho a mi papá.

Otra pequeña risa escapó de sus labios, pero no lo negó. Su madre de verdad siempre había amado mucho a su esposo, así que estuvo muy feliz cuando vio que su pequeña era una copia de él. Incluso en la pícara personalidad.

—No me gusta dejarte sola enferma, ¿estás segura de querer quedarte? ¿Y si te complicas…?

Katy alzó la mano para sonarse la nariz y luego negó con la cabeza.

—Sé que me amas, mami, pero si voy contigo de verdad moriré en medio del camino.

Esta vez no hubo un tirón de orejas, pero si una expresión de preocupación. Katy se estremeció cuando su madre le puso su mano en la frente. Ah, estaba fría, aquello se sintió bien.

—Ay, muñeca, es que esto nunca te había pasado. Nunca te vi tan mal...

—Estoy bien.

Bien jodida —omitió sonriendo.

En realidad, no sabía que le dolía más. Y eso que nunca fue alguien muy sentimental. Incluso ahora le costaba admitir que se enfermó porque pasó mucho tiempo bajo la lluvia esperando que se le enfriara el corazón...y que las lágrimas pudieran caer sin restricción.

Aunque la escena que le siguió cuando no pudo respirar a causa del dolor en su pecho y se cayó al suelo. Le sigue causando vergüenza. De forma dramática sus rodillas flaquearon, su corazón amenazó con romperse y solo...se desvaneció. Y por primera vez, se escuchó llorar. Una figura en medio de la calle se le acercó. Se aferró a la persona y balbuceo todo su dolor. Para cuando reaccionó, se aterrorizó y quiso pedir perdón. Un estornudo, el primero de muchos, le interrumpió.

Joder, por primera vez Katy sintió que había perdido su dignidad.

No, ¡esa la perdió cuando entregó ese estúpido regalo!

¡Mierda! Sí, ella estaba completamente jodida, pero de eso se preocuparía mañana. Suficiente tenía hoy con los virus jodiendo su cuerpo.

Una cosa a la vez, muñeca, una cosa a la vez.




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