Te enamoraré (versión nueva)

Extra 20 "Un POV de Alan"

Un POV de Alan

Limpiar un desastre no es tan divertido como causarlo. Al menos debería ser así, sin embargo, es tonto como nos encontramos sonriendo mientras lo hacemos. Cuando terminamos ella grita emocionada y se sienta sobre la mesa para luego extenderme la caja con cupcakes. Me siento a su lado y tomo uno de red velvet. No, no sabía que así se llamaba el pastel de color rojo hasta ayer.

—¡Mira! —grita y me enseña su teléfono —¡Eres tendencia!

Se ríe pareciendo divertida. Dejo de verla y tomo su teléfono para notar que, en efecto, la revista estudiantil ha publicado sobre lo que hice hoy. Deslizo hacia abajo y como esperaba, sonrío devolviéndole el teléfono.

—Tú también —se sorprende y cuando lo ve, tengo el primer plano de cómo se sonroja —Parece que la cámara te adora, Martins.

Le recuerdo sus palabras sacándole una risa.

—Oh, cállate.

En ese momento las puertas se abren y entra Darwin junto a Pamela, Katy y Sebastián.

—¡Enamorados! —grita Darwin haciendo que Martins se sonroje —¡Estos muertos de hambre han llegado por lo prometido!

—Qué bonita forma de llamarnos, Sanders —le dice Katy sonriendo —Has revelado nuestras jodidas intenciones.

—¿Querías ser sutil, cariño? —le pregunta y sonríe negando —Ellos nos invitaron a comer. Siempre hay que ir al grano.

—Katy, ¿no fuiste al doctor? —Martins parece desconcertada.

—Sí, fui y volví.

—¿Y tú tratamiento?

—Aunque no lo creas, cariño, este es el jodido tratamiento —Martins parece desconcertada, pero Katy se acerca y le parpadea de forma continua —¿Me puedes dar unito, por favor?

Martins rueda los ojos y asiente extendiéndole la caja. La rubia grita feliz y lo toma. Darwin es el siguiente y lo muerde empezando de inmediato a hablar con Katy sobre el sabor. El resto también toma uno.

—Para ser alguien que dice que hay que ir directo al grano, eres un poco cínico, Darwin —dice Katy haciendo que Darwin enmarque una ceja.

—No voy preguntar el por qué.

Muerdo el cupcake viéndolos entretenido. Una chica y chico sin filtro...sonrío queriendo ver esto.

—Ay, ¿por qué no? —se queja, pero luego sonríe de forma pícara —¿Es porque no quieres o porque no te conviene hacerlo? Anda, dinos.

—Porque la hora de la comida es sagrada, ¿verdad pequeña Cooper?

Ante ese apodo, la cara de Martins se colorea y asiente, niega y vuelve a asentir.

—Eh...sí, es lo que siempre…digo…

Darwin ríe y yo le pateo la pierna de forma discreta por explotarle el cerebro a mi novia. Su respuesta es mirar hacia Martins y quiero golpearlo de nuevo cuando por su sonrisa, parece haber encontrado a su siguiente objetivo.

—Ya que estamos haciendo preguntas, yo también tengo una. ¿Por qué la pequeña Abi está de crema la cabeza y con tu chompa, Alan? Debimos perdernos algo divertidísimo, ¿eh?

—Oh, es verdad —le sigue Katy y entrecierro los ojos. ¿De verdad se van a unir? —Eso también es interesante para oír.

—¿No qué la comida es sagrada? —pregunta Sofía entrando —Ser chismoso no es algo que se pueda considerar sagrado, ¿sabes?

—¡Y la reina de la antigua roma de quién estábamos hablando se asoma! —exclama Katy y se ríe moviendo las cejas hacia Darwin, quién la ignora tomando otro cupcake —Que interesante.

—Sí, es interesante cómo amas incomodar a la gente —murmura Darwin —Aunque lo entiendo, es entretenido de ver.

—¿Así que te incomodé?

Darwin sonríe y niega. Esta chica es terrible.

—Los rumores sobre ti, no te hacen justicia, cariño. Sin duda los dejas muy lejos. Y no me incomodaste, pero puede que a otros sí.

—No me ha incomodado —agrega Sofía y Katy se carcajea.

—Nunca hice referencia a ti —le dice Darwin y le ofrece un cupcake —pero gracias por la información, Katy seguro está muy feliz al escuchar eso, ¿verdad?

—Claro —le responde Katy sonriendo pícaramente haciendo que la rubita se sonroje.

—¡Agh, olvídenlo! —gruñe la rubita y camina hacia Martins —Toma.

—¡¿Le estas dando un regalo de la amistad solo a ella?! —se ofende Katy.

—Tal vez si diera regalos, sí le regalaría algo solo a ella. Pero no es mío, esto es lo que Abi me había encargado guardar.

—Entonces... —empieza Darwin —¿Ese regalo es para Alan?

Todos volteamos hacia Martins, ella se sonroja y pega el regalo a su pecho.

—Aww, cosita —se ríe Katy y la abraza —Eres tan linda —me mira, sonríe y luego ve al resto —Vamos, hay que salir.

—Pero… —empieza a decir Sebastián.

—Apura Romeo, hay que dejarlos solos —se desapega de Martins y se cuelga del brazo de Sebastián —Eso sí, no olvidemos los cupcakes.

Todos se ríen al verla regresarse y tomar la caja para salir, al menos hasta que grita y se la entrega a Sebastián. Toma distancia y se tapa el rostro con un pañuelo mientras estornuda varias veces. Maldice un poco sobre su resfriado y con risas salen de la cocina. Estamos de nuevo solos. Bajo de la mesa y me ubico delante de Martins. Pongo mis manos a los lados de su cuerpo y veo la pequeña caja.

—¿Ese es mi regalo? —pregunto curioso y ella asiente.

—Sí, yo quería darte algo y tal vez no sea la gran cosa, pero… —aprieta levemente sus manos y veo como se sonroja —lo escogí para ti.

Aquellas palabras generan un calor en mi pecho. Extiende sus manos y la tomo. Es de color rojo y tiene un lazo negro que la envuelve.

—¿Puedo abrirlo?

—Uhm...creo que sí.

Sonrío y zafo el lazo. Abro la pequeña caja y cuando veo lo que está dentro, me sorprendo. Son dos collares con dijes de brújulas. Uno más delicado y pequeño, y el otro más sencillo y más grande, están uno junto al otro. Entiendo de inmediato que es bisutería para parejas.

—Es…es algo simbólico —tartamudea nerviosa —A-ambas son brújulas porque quiero creer que, si alguna vez estamos lejos no nos perderemos y si lo hacemos, con ellas nos volveríamos a encontrar. A-al menos así decían los foros que leí sobre que significa regalar una brújula.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.