Te enamoraré (versión nueva)

Capítulo 66 "Tus dibujos y mis fotografías" (Editado)

Tus dibujos y mis fotografías

Hace mucho calor, pero no puedo descubrir mi cuerpo. En realidad, ni siquiera puedo mover un dedo. Forcejeo un poco y abro los ojos al ver que es inútil. El sueño se me escapa en un segundo y parpadeo incrédula mientras proceso que estoy envuelta como un tamal con una cobija.

Suspiro rindiéndome y observo en silencio el techo de la habitación. Tengo recuerdos difusos sobre como llegué al departamento de la madre de Darwin. También sobre decirle que es alguien asquerosamente rico, y él devolviendo que mi novio tenía más capital que él. Oh, y luego una tonta pelea sobre las ventajas y desventajas de vivir en un pequeño pueblo.

Una que orgullosamente gané.

Luego…

La secuencia de imágenes para mayores de dieciséis me dispara sin piedad. ¡Solo debías dejar de ser hormonal! Lo convenciste de dormir en la misma cama y luego… ¡lo llevaste a un retroceso total porque te subiste a horcadas de su cuerpo mientras lo besabas!

—Abi…cariño, debes parar —murmuró él con la respiración acelerada.

¡Y al parecer eso solo hizo de emocionarme más! ¡Por qué no encuentro sentido a que luego besara su cuello y lo mordiera! ¡Mierda, mierda! ¡Maldita ebria calenturienta!

—Soy tan…

—...eres una joyita.

—¿Un dimante embruto?

Cierro la boca de inmediato y poco a poco hago lo mismo con mis ojos. Mierda. Sí, un diamante en bruto. Para cuando los abro de nuevo, veo que a mi lado hay un sofá con el respaldo dando hacia mi lado. Mierda. Al final mi pobre novio si durmió en el sofá.

Ah, soy una idiota. Pude tener un soso momento de compartir cama y voy y lo arruino. Al menos…ahora Alan sabe que no estoy segura de mi carrera a seguir y…fue liberador saber que no todos tienen sus planes de vida definidos. Tampoco se mostró decepcionado al respecto como mis profesores cuando pregunté del tema y menos pensó que era una broma como mis antiguos compañeros de competencias escolares.

La incertidumbre de lo que haré con mi vida, lo pesado de cargar con sus expectativas y el miedo a decepcionarlos…al hablarlos no se desvanecieron, pero me sentí más ligera.

Contrario a mi vejiga por lo que estoy sintiendo.

Maldigo entre dientes esa ruptura de reflexionar al sentir mis inmensas ganas de ir al baño. En primera instancia, no quiero despertar a Alan para ayudarme. Pienso en deshacerme de mi envoltorio solita, pero luego de rodar varias veces sin algún índice de éxito, me rindo.

—Alan… ¿estás dormido?

Bueno, como no responde, asumiré que todavía lo está.

Muerdo mi labio antes de volver a llamarlo. Nada. Suspiro, tomo aire y grito su nombre. Escucho el movimiento de algo antes de un golpe seco.

—¡¿Alan?! ¡¿Estás bien?!

—Sí…

—¿Despierto?

Escucho una risa baja antes de verlo levantarse y verme con una ceja enmarcada.

—¿Podrías seguir dormida después de esto?

—Yo no, pero hay personas con sueño tan pesado que no sienten cuando se caen y siguen dormidos.

Alza ambas cejas mostrando una expresión de incredulidad, pero luego parece entenderlo y asiente con la cabeza.

—Bueno, existe gente de todo tipo.

Me río y eso basta para que mi vejiga vuelva a recordarme porque lo llamaba.

—Alan, ¿podrías soltarme? Quiero ir al baño.

Es casi icónico como se acerca con total normalidad y me alza mientras desenvuelve la cobija de mi cuerpo. Cuando termina, lo observo con incredulidad.

—¿Amarras a las personas en tu tiempo libre?

—No, solo cuando no pueden quedarse quietas —responde y ruedo los ojos sacándole una pequeña sonrisa —Ve al baño, niña tonta. Iré por la ropa que Hanna te prestó.

—¿Hanna? —frunzo el ceño y luego recuerdo que murmuraba algo de gemelos rubios y mi boca se abre —El señor Skinner…dime que no abrí la boca, por favor.

—¿Cuánto hay?

—¡Cooper!

—Al menos no le pediste que te besara.

—¡Alan!

Suelta una risa baja.

—No dijiste nada, extrañamente estabas muy obediente —su sonrisa se desvanece y frunce el ceño mientras se cruza de brazos —Al menos en ese momento…

Siento mi rostro colorearse y grito de inmediato que iré al baño. Obvio, ignoro de manera olímpica su sonrisa ladeada al verme huir despavorida.

***

—Un poco más adelante, ¡ahí, quieto! —sonrío —¡Listo!

Corro hacia Alan, que está detrás de su moto y lo coloco delante de ella. Vuelvo hacia la cámara y satisfecha con la imagen alzo el pulgar en señal de aprobación. Aplasto el botón y corro de inmediato a mi puesto al ver la cuenta regresiva. Me siento en el piso frente a la llanta delantera de la moto sonriendo y haciendo una señal de paz y amor con los dedos.

El flash es disparado y corro hacia la cámara, al ver la foto me emociono.

—¡Salimos preciosos! ¡Mira, mira!

Alan se acerca y solo sonríe al verme tan emocionada. Me sonrojo un poco por eso, pero lo empujo de nuevo a su lugar y le indico sentarse en la carretera viendo hacia un lado. Repito el proceso de poner el temporizador y me siento arrimando la espalda a la suya, una pierna estirada y la otra doblada. El sonido del flash nos indica que ya está. Al comprobarla de nuevo vuelvo a emocionarme y lo miro antes de parpadear de forma continua.

—¿Una más?

Suelta un bufido mientras asiente con la cabeza sonriendo. Mi sonrisa crece y lo abrazo antes de balbucear mi nueva idea para la fotografía. Programo con más tiempo que el anterior y corro para acostarme en el suelo y colocar los pies en la pared. No es perfecta, hay una primera, segunda y tercera toma, todas incorrectas, pero divertidas. De Alan ayudándome a colocarme de esa forma, de mis piernas apunto de caer sobre Alan y una en donde nos vemos sentados y riendo.

La cuarta es la vencida.

Siento mis ojos escocer al ver la imagen. Siento que es…tan perfecta. Tomo aire y me volteo hacia él sonriendo.




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