Te enamoraré (versión nueva)

Capítulo 67 "El sexto sentido" (Editado)

El sexto sentido

Muchas veces he escuchado decir entre las mujeres que existe un sexto sentido. Aquel que iniciará en el corazón, bajará al estómago y se esparcirá por cada una de tus células. Tu cuerpo se pondrá alerta y serás más aguda con las palabras y acciones de los demás.

Ahora, ¿por qué surge? ¡¿Y cómo se lo apaga?!

Gruño trozando de nuevo entre los dedos papelitos y guardándolos en la cartuchera. He estado algo inquieta desde el día de san Valentín. ¿Por qué? ¡Ni idea! ¿Ha pasado algo? ¡No! ¡Maldición, nada! Eso es lo peor, siento que mi ansiedad ha desbloqueado una nueva actualización innecesaria: paranoia.

—¿Martins?

Subo la mirada para encontrarme con el mismísimo diablo. Fuerzo una sonrisa y dejo las manos quietas.

—Leah.

—Necesitamos hablar, ¿es buen momento?

No.

Hoy no, ni mañana, ni nunca. ¡Nunca un “necesitamos hablar” es algo bueno!

Quiero salir corriendo, en su lugar asiento y la veo sentarse a mi lado. Mierda. Bajé la guardia por estar tratando de controlar mis síntomas psicológicos. ¿Es lo que llaman destino? Pase lo que pase, si algo tiene que pasar, pasará. ¿Es por ello que me sentía así? ¡¿Dónde dejas el efecto mariposa, eh?! ¡¿Dónde?!

—Imagino que estabas esperando a que termine el entrenamiento de Alan, ¿verdad?

—Sí, el consejo está más libre ahora que todas las festividades han terminado.

—¿Solo queda la graduación?

—Sí, y cómo todo ya está planificado, tenemos más tiempo libre.

—Me alegro, así pude encontrarte.

Un trocito de mi mano se cae a la mesa mientras guardo las quejas en mi corazón y asiento con la cabeza.

—Sí.

—Abigail, ¿sabes por qué insisto tanto contigo? —creo que nota que no deseo responder, porque continua —Tú…tienes un puntaje más alto que el promedio, méritos académicos y actividades extracurriculares que pueden abrirte muchas oportunidades. No quiere decir que a mis demás chicos no los he presionado como a ti, pero siendo objetivos, tienen más limitaciones por su expediente académico.

Ahí vamos de nuevo…siento cómo el estómago poco a poco se me revuelve.

—Sí, lo entiendo.

—¿Qué opinas de una universidad extranjera? ¿Has pensado en Oxford? ¿Harvard quizás? Si deseas puedo ayudarte con las postulaciones. Nuestra institución está en un pueblo pequeño, pero tenemos méritos destacables, tú misma has contribuido con esto y…

—Leah… ¿puedo pensarlo un poco más?

Ante mi pregunta parece algo decepcionada, pero asiente y me da una sonrisa.

—Claro que sí, pero, Abi, ¿podrías decirme en qué ámbito te gustaría enfocarte?

¿Ámbito? De forma inconsciente se me cuelan los recuerdos de cuando estoy horneando pastelitos, la decoración junto a Alan…Sonrío un poco antes de bajar la mirada a mis manos sintiendo cómo ahora el ácido no solo quema mi estómago, sino también mi corazón.

—Leah, todavía lo estoy considerando. No he podido decidirme.

—Oh…entiendo —ignoro su tono de decepción y le doy puntos por sonreírme mientras asiente con la cabeza. La alarma en mi teléfono suena y ambas dirigimos la vista hacia este —Veo que el entrenamiento está por terminar. Entonces, Abi, ¿sabes que puedes hablar conmigo cuando lo desees? Estaré esperando tu respuesta.

—Sí, gracias Leah.

La veo levantarse y muevo la mano para despedirme. Solo cuando la puerta es cerrada me dejo caer contra la mesa suspirando. Mierda. Cierro los ojos sintiendo como me punza la cabeza y los ojos. ¿Oxford? ¿Harvard? Sí, sin duda son universidades muy prestigiosas y seguro muchos mueren por ingresar, pero… ¿qué debo hacer si ahí no está lo que deseo?

¿Lo que deseo?

Un recuerdo desagradable de carcajadas todavía resuena en mis oídos cuando lo dije con seguridad, sí…las primeras veces al menos.

—¡Eso fue divertido! ¡¿Cocinar?! ¿Para que haces todo esto si al final vas a terminar lavando platos?

—¡Sí, Abi! ¡No sabía que sabías bromear de ese modo!

—¿Una…broma?

—¡Claro! ¿Imaginas que el mejor promedio termine de ese modo? ¡Sería muy decepcionante!

—¡Sí, sí! ¡Ahora dinos! ¿Qué piensas seguir?

—¡Seguro es bioquímica!

—¡No, física!

—¡Ciencias biomédicas!

Aquella chica solo sonrió y bromeó diciendo que era una sorpresa. ¿Fue ahí cuando empecé a dudar? O quizá… cuando arreglando el salón de educación física escuché a los profesores murmurar:

—…al menos Abigail parece tener potencial.

—Sí, es buena en los estudios, podría devolverle algo de honor a su familia si sigue medicina como su padre.

—Bueno, es hija de Holden. Él era muy inteligente y siempre destacaba en todo. ¡Mi mejor alumno, sin duda! ¡Ah, pero también es hija de esa Belinda! Una pena…una pena, siempre supe que aquella chiquilla problemática pondría en riesgo el futuro de Holden, ¡y no me equivoqué! ¡Aunque las haya abandonado, ya no es alguien relevante!

—¿Abandonado? Abigail dice que sus padres siguen juntos, solo que él vive en el extranjero.

—¡Ja! Asegurar que están juntos por tener una relación a distancia es cegarse solo. ¡Eso no existe! ¿Cómo puedes decir que estás con una persona que nunca ves? ¡Absurdo, simplemente absurdo! Ojalá pronto cambie esa mentalidad mediocre heredada de su madre y empiece a ser más como su padre. ¡Al menos ahí sería digna de alzar la cabeza y llevar el apellido Martins!

Recuerdo…tirarme al suelo para llorar de rabia por sus palabras. ¿Qué más podría hacer una niña? Es irónico cómo de ser un torbellino cuando vine a esta ciudad, poco a poco me moldeé a la sombra de mi padre. Viéndome ahora, todavía recuerdo como aquella anciana al verme entre los primeros puestos de matemática me dio su aprobación. “Eres como tu padre” repetía cada vez más o “Como esperaba de la hija de Martins” Sí, en algún momento todos los halagos que alguna vez se los dijo a mi padre, ahora fueron dirigidos hacia mí.




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