El trayecto de regreso a casa esa misma tarde se sintió extrañamente ligero, como si el alcohol de la noche anterior hubiera arrastrado consigo la mitad de los miedos y complejos que me había encargado de acumular durante todo el semestre en Ashwood High. Sam nos dejó en la puerta principal de la mansión con una broma sobre resacas compartidas, y Lidia se despidió con una sonrisa pícara, sugiriendo que la "Operación Rescate" había sido lo mejor que nos pudo haber pasado.
Cuando crucé el umbral de mi casa, esperaba encontrarme con el típico interrogatorio helado de mis padres sobre mi paradero, pero la mansión estaba silenciosa. Al parecer, un congreso de negocios internacional los tenía fuera de la ciudad por el fin de semana largo. Una bendición cósmica que agradecí encarecidamente.
Subí a mi habitación, me di una ducha larga y caliente para eliminar los últimos rastros del olor a fiesta universitaria, y me puse mi ropa más cómoda: un suéter amplio de lana gris y unos pantalones de pijama. Me sentí tentada por un segundo a sacar el violín, pero en su lugar, me acerqué lentamente a la ventana corrediza del balcón.
Dudé apenas un segundo antes de desbloquear el pestillo y abrir la puerta corrediza. Una brisa fresca de la tarde me golpeó el rostro, trayendo el familiar aroma a césped cortado del vecindario.
No tuve que esperar mucho.
El sonido de la ventana de al lado abriéndose con fuerza hizo que mi corazón diera un salto alegre. Ethan apareció en su balcón apenas un segundo después. Llevaba una sudadera negra y el cabello ligeramente revuelto, y al verme asomada con la ventana completamente abierta -sin cortinas de terciopelo de por medio, sin barreras defensivas-, su rostro se iluminó con una sonrisa luminosa que le cambió por completo las facciones.
-vaya, vaya, ¿A qué debemos el honor de que la reina de las murallas haya decidido abrir el reino al público?
Bromeó Ethan, apoyando los codos en la barandilla de metal con una expresión de pura diversión.
-no te hagas ilusiones, Sanders
Repliqué cruzando los brazos, aunque no pude evitar devolverle la sonrisa.
-simplemente decidí que ya era hora de ventilar la habitación. El olor a encierro empezaba a parecerme demasiado sospechoso
Ethan soltó una risa baja y caminó hasta el borde de su balcón, quedando a escasos centímetros de la línea divisoria.
-¿Cómo sigue la cabeza? Confiesa que la aspirina que te di fue clave para tu milagrosa recuperación
Preguntó, arqueando una ceja con suficiencia.
-digamos que sobreviví, lo cual es un milagro biológico considerando que Lidia y yo casi terminamos bailando sobre las bocinas principales de la fiesta
Admití, negando con la cabeza mientras recordaba la escena.
-por cierto... gracias por lo de anoche. Sé que no tenías ninguna obligación de ir a buscarnos, y mucho menos de lidiar con un par de idiotas prepotentes
El tono de broma desapareció de los ojos de Ethan. Su expresión se volvió seria, aunque cálida, mientras clavaba su mirada avellana en la mía.
-ya te dije que no tienes que agradecer por eso, Anne. La única obligación que tengo desde hace semanas es asegurarme de no volver a ser un idiota cobarde contigo
Dijo con total sinceridad, haciendo que un escalofrío agradable me recorriera la espalda.
-hablando de eso... el lunes tenemos clases de nuevo en Ashwood High, ¿Cuál es el plan? ¿Volvemos a fingir que somos completos desconocidos que se cruzan por los pasillos, o vas a dejar que te salude frente a todo el mundo?
La pregunta flotó en el aire, cargada de todo lo que implicaba: romper las reglas del juego, admitir frente a Brittany y los demás que la "chica invisible" y el capitán de los Hawks tenían una historia detrás de las ventanas.
Me quedé en silencio unos segundos, sopesando las opciones. El miedo al qué dirán seguía ahí, agazapado en un rincón de mi mente, pero al mirar la sonrisa sincera de Ethan y recordar cómo se había plantado frente a esos tipos en la fiesta, sentí que el peso de los clichés ya no me importaba en absoluto.
-puedes saludarme, Sanders
Respondí finalmente, levantando ligeramente la barbilla con un atisbo de desafío divertido.
-pero te advierto que si Brittany hace un comentario estúpido, no pienso detenerte si quieres volver a ganar una discusión con ingenio, ¿Trato hecho?
Ethan sonrió de oreja a oreja, extendiendo la mano a través del estrecho espacio que separaba ambos balcones, acortando la distancia hasta rozar la punta de mis dedos.
-trato hecho
Respondió con voz firme.
Por primera vez en mucho tiempo, el futuro en Ashwood High ya no se sentía como una condena en una prisión dorada, sino como el inicio de una historia que, aunque tuviera tintes de cliché, por fin era completamente nuestra.
***
[Narrado por Ethan]
El timbre de la primera hora en Ashwood High sonó con esa estridencia metálica que, normalmente, anunciaba el inicio de una aburrida clase de historia. Pero este lunes no era un lunes cualquiera. Este lunes implicaba que el "trato hecho" en los balcones iba a ponerse a prueba frente a quinientos adolescentes con demasiado tiempo libre y una red de chismes más rápida que la policía local.
Me encontraba en el casillero de los vestidores, abrochándome la correa de los protectores de hombro, mientras Sam me miraba con una mezcla de burla y genuina preocupación.
-a ver si entiendo, capitán
Comenzó Sam, cruzándose de brazos y apoyándose contra la puerta metálica.
-me estás diciendo que después de semanas de ignorarla para cuidar el estatus social, ¿Ahora vas a saludar a la chica de los suéteres anchos en medio del pasillo principal? ¿Quieres que Brittany sufra un colapso nervioso y queme la escuela?
-no la llames así
Le corregí con una sonrisa involuntaria, cerrando la puerta del casillero con fuerza.