The New Sultan Of The Empire [kookmin].

6.

 

Su majestad, el sultán Jimin había regresado sano y salvó de la guerra un mes después, sin saber que al llegar al palacio se encontraría con malas noticias, desgarradoras y malas noticias.

Mientras tanto, Jungkook se encontraba en sus aposentos dándole fuertes bofetadas a Ayse, ambos tenían lágrimas en sus ojos, el mayor estaba furioso con la sultana de cabello rubio.

— Majestad, ¿Cómo puede creer en rumores de sirvientes? — decía la joven con lágrimas en sus ojos. — ¿Cómo puede confiar en ellos?.

El favorito de su majestad detuvo sus golpes y rió levemente ante lo dicho por la contraria, cómo si la menor no supiera porque la golpeaba.

— ¿En quién debería confiar?, ¿En ti, por ejemplo? — decía con un duro tono de voz dando a entender lo enojado que estaba. — ¿Qué eres la causante de la muerte de mis hijos? ¡¿De tus hermanos?! — alzó la voz mientras lloraba.

Ayse miró el piso sin saber qué decir, sabía que el mayor decía la verdad, ella mandó a matar a sus hermanos Murad y Aslan con la intención de lastimar a Jungkook, el esposo de su madre, continuó llorando al sentir otra fuerte bofetada.

— ¡Le ruego a Alá y al destino que te hagan sufrir toda tu vida, que te arrebaten lo que más amas, Ayse, todo lo que amas! — volvió a alzar la voz. — le pido a Alá que tu sufrimiento sea eterno, que pagues la muerte de mis hijos con tu vida.

Eso alarmó a Ayse, que rápidamente se volvió a arrodillar tomando el traje del Haseki de su madre, para rogar por su vida.

— ¡Majestad, por favor! ¡Le pido que me perdoné, que no me maté, por favor, se lo ruego! ¡No me haga nada! — a cambio recibió una patada de Jungkook. — ¡Tenga piedad conmigo!.

— Eso fue lo que pidieron mis hijos, pidieron no ser asesinados, pidieron no morir — sollozó fuertemente. — ¿Porque yo tendría piedad contigo? ¡¿Tu tuviste piedad con mis hijos?!.

Continuó golpeando a la muchacha mientras lloraba, tenía su corazón roto, su pecho dolía al pensar en el sufrimiento de sus pequeños hijos.

ººººº

 

Jimin ya estaba dentro del palacio, extrañado de no ver a los sirvientes y criadas, junto a los concubinos con sus ropas de colores alegres.

Caminó hacía los aposentos de Jungkook, deseaba verlo a él y a sus príncipes, acarició su vientre, que tenía una pequeña curvatura que solamente tocándole el abdomen, podías sentirlo.

Entró a los aposentos de Jungkook sin tocar la puerta o que los guardias lo anunciaran, al entrar se encontró con su amado esposo golpeando a Ayse, quién estaba en piso llorando y su rostro ya tenía demasiados moretones y algunas heridas.

— ¡Te mataré! ¡Juro que lo haré! — gritó el menor dándole otro golpe a la joven sultana.

El sultán decidió acercarse y aclaró su garganta para luego, hablar.

— ¡Basta! — aquello detuvo a Jungkook, que miró a su esposo con sus ojos rojos y repletos de lágrimas.

Ayse miró a su madre, no le tenía miedo a Jungkook, no, sino que le temía a su madre.

— ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué la estás golpeando? — se acercó a su Haseki y lo abrazó por los hombros. — ¿Dónde están Murad y Aslan?, quiero verlos — eso hizo que el menor, se soltará a llorar y abrazará a Jimin por la cintura mientras ocultaba su rostro en su cuello.

El mayor tomó de las mejillas a su favorito y lo miró preocupado.

— Dime qué fue lo que pasó — pidió preocupado y a la vez angustiado.

— Ella.. ella.. — Jungkook no podía decirlo, no podía pero tenía que hacerlo. — ella mandó a ejecutar a nuestros príncipes, a sus hermanos, nuestros...nuestros hijos están muertos..

Su majestad rápidamente miró a su hija, las diferentes emociones que sentía lo pusieron sensible, él sabía que su hija era capaz de cualquier cosa con tal de lastimar a Jungkook o a Gevherhan, pero jamás lastimaría a sus hermanos más pequeños, o eso quería creer.

Por el estado de su amado, debía deducir que todo lo que decía era verdad, su corazón dolió al imaginarse el sufrimiento de sus hijos, tan pequeños y sufrieron una dolorosa muerte a manos de quién se suponía era su hermana mayor, su familia.. Siendo inocentes pagaron el precio de la envidia, el capricho y el rencor de su hermana.

Separando a Jungkook con cuidado de su cuerpo, ordenó a las criadas de Ayse, entrar, las dos jóvenes muchachas estaban aterradas.

— Hablen, ¿Lo que dice mi esposo es cierto? — preguntó sin alzar un poco su voz.

Ambas chicas asintieron, debían confesar si querían una muerte no dolorosa.

— S-si, su majestad.. — habló una de ellas. — la sultana Ayse habló con la sultana Hafsa y juntas planearon asesinar a los dos príncipes para lastimar a su Haseki, debido a que no aprobaban su matrimonio, nosotras escuchamos todo ya que las servimos esa noche..

Otro golpe aún más fuerte sonó en los aposentos de Jungkook, Jimin había golpeado fuertemente a su hija, en los dieciocho años de la joven, jamás la había golpeado, jamás, era la primera vez que lo hacía.

Otra bofetada volvió a sonar junto a los gritos de la menor, quién seguía suplicando por su vida, si su madre no la mandó a ejecutar cuando intentó matar a su hermana Gevherhan, ahora sí lo haría ya que cometió un crimen imperdonable.

— Nunca imaginé que una de mis hijas haría algo tan...inhumano, tan brutal y cruel — dijo el mayor mientras seguía mirando a la menor, no lo pensaría mucho, si cometió asesinato, su castigo sería el mismo, la muerte. — Aghas, lleven a la sultana Ayse al calabozo y quiero que la preparen para su ejecución, ahora llevenla.

Los guardias hicieron caso y tomaron a la sultana de los brazos para luego sacarla a rastras de allí, mientras la joven suplicaba por su vida.

Jimin abrazó a su amado Jungkook, ambos consolándose de su dolor, de haber perdido a sus hijos a manos de alguien de su familia.




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