21:51:00
¿Quién es ese hombre y por qué me persigue? Es lo único que ronda en mi cabeza. Pero, en el fondo, ya lo sé. Ese hombre es el que he estado buscando. El asesino de mi hermana. El culpable de que ahora esté corriendo entre la oscuridad de este polideportivo abandonado como un fugitivo.
Doblo una esquina, jadeando, y me giro para ver si sigue tras de mí. Nada. Ni luces, ni motor, ni moto. Solo sombras. Solo silencio. Me detengo por un segundo, intentando recuperar el aliento. La lluvia sigue cayendo con fuerza, empapándome hasta los huesos. Cada bocanada de aire me arde en los pulmones.
Mi teléfono suena de nuevo —ha estado vibrando desde que comenzó la persecución—. No contesto. Sé que es BaekHyun. Pero no importa, ya no. Ni siquiera tendría tiempo, porque entonces, un haz de luz estalla a pocos metros y el rugido de un motor corta el silencio como un cuchillo.
No me da tiempo a reaccionar.
El impacto me lanza al suelo como una muñeca de trapo. Siento el golpe de la moto en mi costado, y luego el del asfalto contra mi cráneo. El mundo gira, se deforma, se nubla. He volado unos cuantos metros. Todo mi cuerpo duele, mi visión se vuelve borrosa, y un sabor metálico inunda mi boca.
Pero no cierro los ojos. No todavía. No sin ver su rostro. El rostro del asesino de mi hermana... y, al parecer, también el mío.
La figura imponente se detiene frente a mí. Es alto, musculoso, cubierto por una chaqueta blanca empapada. El casco aún cubre su cabeza, ocultando su identidad. Se agacha. Siento su mirada clavada en mí, como si disfrutara del momento. Estoy seguro de que sonríe detrás de ese visor oscuro.
—Tu juego ha terminado.
Su voz es amortiguada por el casco y la lluvia. Pero se entiende. Se siente.
Lleva la mano hacia atrás y saca una pistola.
Así va a ser. Un disparo. Frío. Directo. Silencioso.
Que bien.
—Tarde o temprano te pillaran — murmuro con un hilo de voz, este suelta una carcajada y niega con la cabeza.
—No Lu Han, a mi... nadie me atrapa.
Apunta el arma a mi cabeza. El cañón negro es lo último que veo antes de cerrar los ojos con fuerza.
Y espero.