The witness

Lu Han

18.05.2025

Desperté en el hospital con un dolor punzante atravesándome la cabeza, como si un tambor resonara en mi cráneo. Estaba atrapada entre unos dedos cálidos, firmes, temblorosamente seguros. Abrí los ojos con esfuerzo y me encontré con el rostro tranquilo de mi pareja, dormido junto a la cama, aferrando mi mano como si, al soltarla, algo dentro de él también se rompiera. Sonrío enternecido, hacía varias semanas que no le veía ya que estaba trabajando fuera del país. Y ahora estaba aquí. Sosteniéndome.

Me remuevo un poco intentando soltarme del agarre. El movimiento fue suficiente para despertarle. Abrió los ojos con un pequeño puchero de confusión antes de que el alivio inundara su rostro.

—Hey — murmuro llevando mi mano a su frente apartando un par de mechones rubios.

— ¿Cómo estás? — Este me revisa de arriba abajo — ¿Necesitas algo? ¿Agua?

—Estoy bien... solo un poco cansado —susurré.

—Has estado inconsciente todo un día, Lu Han. Si BaekHyun no te hubiese encontrado...

—Ese chico — chasqueo la lengua — Le dije que no viniera.

—Pues gracias a que no hizo caso a tus palabras te pudo encontrar, si no llega a buscarte podrías estar muerto ahora mismo Lu Han.

—Lo sé. —admití, bajando la mirada.

Nos quedamos hablando un rato, recuperando el aliento emocional entre silencios tranquilos y palabras suaves. Hasta que una enfermera entró, comprobó mis signos vitales y me indicó que necesitaba descansar. Me tomó algo de insistencia convencerle de que se fuera a casa a dormir. Había venido directo del aeropuerto y había estado todo el día a mi lado. Estaba agotado.

Pero yo... yo no podía dormir.

Cada vez que cerraba los ojos, las escenas del ataque volvían a mi mente como un bucle macabro: los faros, el estruendo del motor, el brillo del arma... y el golpe seco de la culata contra mi frente. Todo regresaba, una y otra vez. Pero entre todo aquello, había algo que no lograba ignorar.

La voz.

Amortiguada por el casco y la lluvia, sí, pero había algo en ella. Un timbre familiar. Una inflexión que reconocía. Un tono que, sin duda, había escuchado antes.

Yo conocía esa voz.
Pero...
¿De qué?




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