19.05.2025
Estaba en casa, acompañado por ChanYeol, el novio de BaekHyun. Este último, en un arranque de pánico, le había ordenado que se quedara conmigo después del incidente de anoche en el hospital. Por precaución. Según Baek, el hombre que intentó entrar a mi habitación era el mismo que me había atacado, y no paraba de repetirlo como loco tras escuchar la versión distorsionada que la enfermera compartió. No lo desmentí. En el fondo, yo también sabía que probablemente era él. Y de no haber sido por aquella enfermera, ahora mismo estaría muerto. Asfixiado. O peor.
—Puedes irte ChanYeol, él no sabe que estoy aquí —dije, recostándome con gesto cansado—. Además, tengo visita.
— ¿Qué visita? — Le echo una mirada furtiva — oh, tu pareja, esa pareja que pasa más tiempo cruzando fronteras que contigo en la misma habitación.
—Ha estado conmigo en el hospital.
——No me importa si os estáis revolcando por toda la casa, de aquí no me muevo —respondió, dejándose caer en el sofá.
—Cómeme el pene ChanYeol —bufé, revisando por décima vez la hora en mi móvil. Quedaba poco para que llegara.
Y justo entonces, el timbre sonó.
—Tu amado ha venido — canturrea ChanYeol cuando suena el timbre.
Me levanté tan rápido que tuve que apoyarme en la pared. El mundo giró durante unos segundos. El golpe había sido fuerte, y los mareos todavía no me daban tregua. Respiré hondo. El timbre volvió a sonar. Esta vez, ya más estable, caminé hasta la puerta y la abrí.
Allí estaba. De pie, bajo el marco, con un ramo de flores en las manos y una sonrisa que iluminaba más que el pasillo del edificio.
Sin decir una palabra, tomé el ramo, lo acerqué a mi nariz y aspiré el aroma antes de besarle suavemente en los labios.
—Hola, Lu Han.
—Hola, SeHun.