The witness

Se Hun

Entro en la casa de Lu Han y lo primero que hago es escanear el lugar, como siempre. Dejo mi mochila en el suelo del recibidor mientras él avanza hacia el salón. Allí, un tipo alto, con aire despreocupado, está absorto en su móvil. ¿Y ese quién demonios es?

—SeHun, él es ChanYeol, el novio de BaekHyun... y, según él, mi guardaespaldas —masculla Lu Han, claramente molesto—. Y ChanYeol, él es SeHun, mi pareja. Ahora, por favor, lárgate.

—No pienso irme a ningún lado lo siento. Órdenes son órdenes —responde sin apenas levantar la mirada del móvil, aunque me lanza una ojeada evaluadora antes de soltar un seco—. Hey.

—Hey —respondo con una sonrisa medida.

Lu Han y yo subimos a su habitación, no sin antes tener que oírle asegurarle a ChanYeol que "Él no es mi agresor, ChanYeol, solo es mi novio. No va a hacerme nada". Si supiera quién soy en realidad... esa confianza se desmoronaría al instante.

— ¿Qué tal el trabajo?

—Cansado. Estaba deseando volver, pero no precisamente por estas circunstancias —respondo con una voz cargada de falsa preocupación. Entro en personaje sin pensarlo: el novio atento, ausente por obligación, cariñoso hasta el extremo—. ¿Y tú? ¿Cómo te encuentras? Siento no haber estado cuando te dieron el alta. Estaba terminando el papeleo para conseguir una semana libre, quería pasarla contigo.

Mientras hablo, deslizo mi mano por su brazo. Él no se aparta.

— Estoy bien y no te preocupes, lo que deseo ahora es pasar esa semana contigo, solos los dos.

—Eso haremos —murmuro, aunque mi sonrisa se desvanece un poco—. Pero no me encanta que ese tipo esté ahí abajo.

— ChanYeol es un idiota, si BaekHyun le da órdenes las va a seguir al pie de la letra así que no hay quien le haga irse de aquí.

—Quizás... podríamos lograr que quiera irse —sugiero.

– ¿Qué propones? —responde él en un susurro, entre divertido e intrigado.

—Hacer todo el ruido que podamos —respondo antes de empujarlo suavemente sobre la cama y colocarme encima, besándole el cuello.

Podría matarlo ahora mismo. Las ganas me consumen. Si no fuera por el idiota de abajo, lo haría sin pensarlo. Después del polvo, claro.

Lu Han no significa nada para mí. No hay apego. No hay remordimientos. Solo juego. Siempre ha sido un juego. Tengo tantas vidas paralelas, tantas relaciones que sostengo como disfraces, que a veces incluso yo me pierdo en quién se supone que soy. Pero eso no importa. Ninguno lo ha notado jamás. Todos creen ser los únicos. Lu Han también lo cree. Y sin embargo, para mí... él no es nadie.




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