Toda una vida ( Trilogía Destino #3) (2014)

CAPÍTULO 14

Pasados unos días, Dan encontró por fin trabajo, según él había sido un milagro que se lo dieran pero lo logró, trabajaría de vigilante en un centro comercial por las noches junto a otros dos chicos. En cuanto a Nerea, aún no había tenido demasiada suerte, así que seguía intentándolo. Aquella noche era la reunión de despedida del centro donde estaba Dan, la chica seguía dudando de ir o no ir.

—Si no vas, Mateo me va a acribillar a preguntas—intentaba convencerla mientras ella seguía leyendo el periódico online.

—Es que, no sé, me da corte, yo no pinto nada allí ¿Y si no les caigo bien?—cerró el portátil de mala gana.

—¿Vas a estar con una panda de ex drogadictos y lo único que te preocupa es no caerles bien?—la miraba incrédulo.

—¡No os llaméis así! Por supuesto que no me preocupo de lo que hayáis sido en el pasado, pero no quiero que tus compañeros se sientan incómodos.

—Está bien, si no quieres venir no vengas. Pero que sepas que me hubiera gustado que lo hicieras—le hacía ilusión que en aquella última reunión ella hubiera estado a su lado.

—Te lo recompensaré—levantó su mano derecha—Te lo juro, ya sabes que yo siempre cumplo.

Él ya había dado por terminada la conversación y se fue a dar una vuelta. Mientras tanto Nerea cogió su móvil e inmediatamente tuvo planes para aquella noche.

Eran las ocho de la tarde cuando Dan llegó a la que sería su «última vez» allí, la verdad que sólo se encontraba Mateo en aquel momento, parecía que los demás vendrían más tarde.

—Hola muchacho—el hombre miró tras él y al no ver nada, miró de nuevo a Dan—¿Dónde está tu encantadora amiga? Me hubiera gustado verla esta noche.

—No ha podido venir—mintió—Le ha surgido algo.

—¿Te hubiera gustado mucho que ella viniera verdad? Se ve que estáis muy unidos.

—Sí, me habría encantado pero no la culpo por no querer venir a un lugar tan horrible como este. Debe ser duro para ella. Comprendo que no quiera perder el tiempo conmigo.

—Eso no es cierto—una voz femenina irrumpió en la sala y ambos se giraron—No podía faltar un día tan importante para ti ¿Qué clase de amiga sería si no?—se acercó hasta ellos—Hola Mateo, gracias por guardarme el secreto.

—De nada muchacha, estamos aquí para servir—dijo dándole un apretón de manos.

—Sabía que no esperaba mi llegada, y mira que me conoce, pero todavía soy capaz de engañarlo un poquito. Y esto no es todo, cierra los ojos. No es nada malo, de verdad—al principio Dan se rehusaba pero después, para no perder la costumbre, le hizo caso, Nerea se aproximó hasta la puerta y cogió a alguien del brazo y lo llevó hasta donde se encontraba su amigo—Dame tu mano—se la dio inmediatamente y la posó sobre la mano de la persona que la acompañaba y la suya propia—Ahora, ya puedes abrir los ojos.

Cuando el joven abrió los ojos, no se podía creer lo que estaba viendo. La observó como si no fuera real. Después buscó a Nerea con la miraba, la chica le apretó la mano que le quedaba libre y le sonrió, después discretamente los dejó solos.

—¡Mamá! ¡No me puedo creer que seas tú!—le dio el abrazo que deseaba darle desde hacía muchísimos años. Su olor era el mismo de siempre ¡Como lo había echado de menos!  A pesar que tenía fama de tipo duro, no pudo evitar que sus ojos le picaran y unas tímidas lágrimas asomaran.

—Soy yo cariño ¡Créelo!—Andrea miraba a su hijo con un amor que emanaba de sus bonitos ojos. Empezó a besarlo, como sólo una madre lo haría—Aunque seas un hombre hecho y derecho para mi seguirás siendo siempre mi pequeño. ¡Te quiero muchísimo mi vida!

Se enjuagó las lágrimas del rostro y de nuevo miró a su madre. Estaba allí por él, en ese momento todas sus culpas hicieron acto de presencia y volvió a apretar a su madre contra su cuerpo.

—Mamá, siento mucho haberte hecho sufrir, no te lo merecías. Fui un idiota, no supe valorar lo que tenía, destruí todo lo bueno que me rodeaba. Me siento como un miserable como un…

—Cariño, ya basta de culpas y sufrimiento. Todo eso quedó atrás. Te equivocaste y lo estás arreglando, no hay más que ver en el gran hombre en el que te has convertido ¡Un hombre muy guapo por cierto!—le acarició la mejilla con mimo.

—¡Mamá!—replicó medio avergonzado.

—Eres tan guapo por dentro como lo eres por fuera. Eso es lo que a mí me importa, la belleza de tu alma. Quiero que sepas que podemos empezar de cero, sin rencores ni reproches, tus hermanos y yo queremos estar contigo, no nos apartes de ti por favor.

—Jamás volvería a cometer ese error mamá. No quiero volver a estropearlo, a partir de ahora seremos la familia que siempre debimos ser—volvió a abrazar a su madre con desesperación—Te quiero mucho mamá, quiero que siempre lo tengas presente, pase lo que pase, te he echado de menos.

—Y yo a ti mi vida, volveremos a empezar—se separaron y ambos se sonrieron—Por cierto, doy gracias a Dios que Nerea regresara a tu vida. Sin ella nada de esto hubiera sido posible. Mi niña es un verdadero ángel.

—Estoy de acuerdo. Le estoy muy agradecido, no te imaginas mamá lo que me ha ayudado en mis momentos bajos. Es una de las mejores personas que he conocido, me alegro que de todos los desgraciados que hay en el mundo, me eligiera a mí. Me siento muy afortunado por tenerla, cada día me alegro más de que volviera.




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