Todo el ruido entre nosotros

Capítulo 28

Dominic

El despertador sonó mucho antes de que saliera el sol. Lo apagué a tientas sin abrir los ojos.

Durante unos segundos olvidé completamente en qué ciudad estaba.

Hotel distinto.

País distinto.

Mismo techo blanco.

Mismo cansancio.

Mismo vacío.

Estiré la mano por costumbre hacia la mesa de noche buscando el teléfono.

Lo desbloqueé incluso antes de incorporarme.

Ningún mensaje importante nuevo.

Suspiré dejando caer otra vez la cabeza sobre la almohada.

Excelente.

Mal comienzo.

Las giras eran agotadoras. Siempre lo habían sido.

Aviones. Hoteles. Entrevistas. Escenarios llenos. Gente gritando tu nombre como si realmente te conocieran. Y normalmente me encantaba.

Vivía para eso. Pero esta vez… todo se sentía raro. Porque Londres seguía persiguiéndome incluso al otro lado del continente. O más específicamente… Evangeline Hart.

Era ridículo.

Había esperado toda mi vida por recorrer el mundo con la banda.

Ahora estaba en ciudades que cualquier versión más joven de mí habría matado por conocer... y aun así mi cabeza seguía regresando al mismo departamento silencioso de Londres.

Al mismo balcón.

Al mismo gato insoportable que me hacia sufrir por alergias.

A la misma chica que probablemente estaría peleándose con una página en blanco mientras fingía que no necesitaba ayuda de nadie.

—Hermano, te juro que si vuelves a mirar el teléfono con esa cara voy a vomitar —dijo Rhyder desde el otro lado del backstage porque el cansancio no nos permitió llegar al hotel.

Levanté apenas la vista.

—¿Qué cara?

Noah soltó una risa desde el sofá.

—La de hombre emocionalmente destruido.

—Váyanse al demonio. —respondí.

Jade ni siquiera levantó la vista de su celular.

—No podemos. Estamos ocupados viendo cómo la escritora fría arruinó completamente tu estabilidad mental.

Les mostré el dedo medio.

Maduro. Muy maduro.

Rhyder apareció directamente frente a mí quitándome el teléfono de las manos. Frunció el ceño apenas desbloqueó la pantalla.

—¿Desde cuándo tu fondo de pantalla es Poe? ¿No eres alergico a los gatos o es que después de tantos años encontraste la cura?

Jade levantó la vista inmediatamente.

—¿Qué?

Rhyder giró el celular hacia todos.

—Miren esto. Nuestro vocalista tiene de fondo de pantalla al gato de las alergias.

Noah soltó una carcajada.

—Eso ya es preocupante.

Intenté recuperar el teléfono. Fracaso absoluto.

—Devuélvemelo.

—No hasta que aceptes que estás completamente enamorado.

—Devuélvemelo o el próximo disco será instrumental porque voy a romperte todos los dientes.

—Qué romántico eres. —se movió rápido y sonrió como un cínico— “Buenas noches, estrella de rock” —leyó con voz dramática—. OH, ESTÁN TAN ENAMORADOS. SOLOS EN EL MUNDO, COMO UN PAR DE ADOLESCENTES. QUE SE AMAN LOCAMENTE —canturreó modificando una parte de una canción en español que reconocí como "Química mayor" de Mon Laferte, con la cual tuve un crush hace unos años, dato que nadie pidió.

Le lancé una botella de agua.

No la esquivó.

Excelente puntería.

—¡Idiota! —dijo Rhyder por el golpe.

—¡Admítelo! —gritó mientras Noah se reía—. ¡Te brillan los ojos!

Eso era ridículo.

Absolutamente ridículo. Y probablemente verdad.

Lo peor era que ni siquiera estaba enojado ya.

Herido sí.

Mucho.

Pero escuchar la voz de Evie en ese mensaje…

Dios.

Había sonado tan pequeña. Tan triste. Y después verla hablando de nosotros frente a los paparazzi… eso me había destruido completamente cualquier intento de seguir molesto. Porque Evangeline odiaba hablar públicamente sobre sí misma.

Y aun así lo hizo.

Por nosotros.

Por mí.

Nunca le había pedido que hiciera algo así.

De hecho... habría preferido que nunca tuviera que enfrentarse a toda esa gente por mi culpa. Pero verla defendernos delante de medio Londres... fue probablemente el gesto más valiente que había hecho desde que la conocía.

Me dejé caer otra vez en el sillón pasando una mano por el rostro cansadamente.

Abrí la aplicación de notas casi por inercia.

Pensé en escribir otra canción.

Escribí una sola palabra.

La borré.

Probé otra vez.

También desapareció.

Cerré el teléfono frustrado.

Excelente.

Ahora el músico bloqueado era yo.

—¿Sabes qué es lo peor? —murmuré.

Jade levantó una ceja.

—¿Qué?

Miré el techo suspirando.

—Que la extraño incluso cuando me dan ganas de golpearla por ser tan necia.

Rhyder se llevó una mano al pecho fingiendo emoción.

—Eso fue asquerosamente romántico.

—Cállate.

Noah sonrió apenas desde su rincón.

—Va a arreglarse todo eso… y lo que sea que hay entre ustedes.

Lo miré.

—¿Sí?

—Sí.

Y honestamente… quería creerle. Porque Evie me había herido muchísimo aquella noche. Pero incluso entonces… nunca pude realmente odiarla. La conocía lo suficiente para entender que cuando tenía miedo se volvía cruel.

No porque quisiera destruirte. Sino porque intentaba protegerse desesperadamente. Y aun así dolía igual.

Muchísimo.

Jade dejó el teléfono sobre la mesa finalmente.

—Por cierto, internet está completamente obsesionado con ustedes otra vez.

Suspiré.

Perfecto.

—¿Ahora qué pasó?

—Tu escritora dijo cosas bonitas sobre ti públicamente. El mundo perdió la cabeza.

Rhyder empezó a cantar desafinadamente:

—“Solo espero volver a verlOOOOOS pronto…”

Le tiré otra almohada.

Tampoco la esquivó esta vez.




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