Asher Lesia
Me despierta Reon levantándome del suelo con lentitud.
— ¿Cómo se siente, Alteza? — Yo niego con un bufido, completamente adolorido.
— ¿Ya es hora de la ducha?
Reon asiente mientras me ve con preocupación, yo asiento con los ojos cerrados otra vez y me dejo levantar con el cuerpo flojo y camino con pesadez a la ducha mientras me guían.
Dejo que me desvistan con lentitud y me dejo caer en la ducha, y por primera vez agradezco tener personas que hagan esto y agradezco estar acostumbrado a ello y por un segundo pierdo la conciencia y nuevamente Reon me esta despertando pero esta vez ya estoy en la silla mientras me terminan de maquillar.
— ¿Qué pasó? — Susurro con los ojos enrojecidos.
— Te dormiste, te tuvieron que cargar.
— Perdón — Le digo a todos en mi habitación pero ellos niegan como siempre, renegando que ese es su trabajo pero no lo es.
Me alcanzan mis gotas para los ojos y yo me las aplico sintiendo como si fuese agua bendita.
— Ahora debemos ir al centro de grabación alteza.
— Recuérdame lo que estudié ayer para decir...
Ambos nos levantamos y caminamos afuera de la habitación mientras él me recuerda detalladamente lo que no debo decir y lo que sí.
— Alteza hoy tiene programada una cita con la princesa Rubbie ¿desearía que la intercambie por la cita de mañana? La de la princesa Estefanía.
— Si por favor, alarga esa cita lo más que puedas, no importa si pasan cinco días en que no la vea tan cerca de mi.
— De acuerdo, trataré de que no se entere su madre.
— Gracias.
En la sala de grabación ya está mi madre junto a Julieth , yo esbozo una sonrisa cuando ella me extiende un abrazo.
Después de un rato ya estoy frente a la cámara.
— Empezamos en 3 ... 2 ... 1!
— ¡Buenos días televidentes de Lesia! El día de hoy tenemos nuevamente de invitados a la reina Clara de Lesia y su hijo, nuestra emblemática estrella estos días! El príncipe Asher Lesia!
En el programa habla mi madre como siempre, participando lo menos, solo para dar chistes coquetos sobre mis citas o chismes controlados que son de lo más flojos al menos para mi, que solo me obligan a esbozar unas risas con medidas para el público.
Pero ella no se tarda en cazarme en sus preguntas con las que se cortara nuestra invitación.
— Cuénteme alteza ¿Por qué decidió llevar a la princesa Lily a esa cafetería y no a un lugar más elegante?
— Gracias por la pregunta, la princesa Lily y yo nos decidimos por ese sitio porque a ambos nos gustan los lugares cálidos y cómodos como lo es la cafetería Diamond. — Yo sonrío — Y realmente logramos pasar un momento tranquilo.
— Y sin duda romántico! — Esboza ella emocionada.
Yo la veo de reojo sin entender y ella enfoca en las pantallas imágenes que podemos ver por el pequeño televisor frente a nosotros.
— Solo miren como se toman de las manos y el como se ven a los ojos con tanta familiaridad nos hace convencernos que hubo química en esa cita!
Yo sonrío por obligación y los celos de Estela se instalan en mi cabeza.
— Ambos nos conocemos desde hace mucho tiempo al igual que la princesa Estefanía, es imposible no sentirme cómodo con ella al igual que con las demás princesas.
Puedo sentir un pequeño golpe del tacón de mi madre en mi calzado haciéndome saber que habrá un enfado después de la grabación.
— Pero alteza, también es imposible emparejarlo con ellas, no creo que solo sienta amor de amistad por ellas. — Aclara ella, como si quisieran ponerse del lado de mi madre. — Para el pueblo e incluyéndonos, es la primera vez que le vemos intenciones amorosas, y realmente nos preguntamos quién será la afortunada que se casara con usted después de su coronación.
— Y yo les pido que esperen pacientemente mi decisión, ya sabes que no me gusta ver a las mujeres como una opción, realmente quiero tomar una decisión en la que yo y mi futura pareja estemos de acuerdo, hasta entonces les pido algo de paciencia.
Julieth suspira rendida y empieza a decidir por empezar a despedir el programa.
Cuando las luces se apagan y dejamos fuera del aire salgo del sitio lo más rápido que puedo con Reon a mi lado, sabiendo que hice lo que exactamente que el me dijo que yo evitará.
— Asher Lesia, a mi despacho ahora.
Yo resoplo y la sigo dejando a Reon afuera del lugar mientras yo me encierro con mi madre.
— ¿Por qué siempre dices estupideces en los peores momentos?
— ¿Quizá por que sabes que no me gusta que interpreten que me gusta algunas de las princesas?
— Otra vez con eso.
— Madre, no soy tu.
— Claro, eres un hombre Asher y yo una mujer, al único hombre al que debías parecerte era a tu padre: obediente, disciplinado, dedicado y con ganas de ganarse el corazón de quien debía, no de una chica fuera de la corona.
Ella realmente nunca calcula el alcance de sus palabras.
— Te equivocas, él nunca logró tocar tu corazón. — Escupo acercándome a ella sin miedo pero ella se limita a quedarse quieta hasta que decide romper el hielo.
— Si lo toco, Asher. — Lo menciona en un susurro casi inaudible que me hizo temblar pero hasta este punto nuestra relación madre e hijo no existe más que por la sangre que nos une.
— No. El siempre me sacaba y siempre, pero escúchame — Le recalco haciendo que mi voz se torne más directa — El siempre estaba exhausto, nunca te vi quererlo como él te amaba a ti, nunca te vi devolverle los besos que él trataba de robar en la mejilla o reírte de sus chistes malos. — Yo la empiezo a acusar con rabia en mi tono al tener el recuerdo muy vívido en mi mente — Él nunca fue suficiente para ti, y no me importa cuantas veces deba decírtelo, es la verdad, te guste aceptarlo o no.
— Vete.
— Es de lo único en lo que estoy de acuerdo contigo, madre. — Suelto con la mandíbula tensa.