Turno Nocturno I: El Hospital Saint Jouns

Capitulo 9:

La pequeña enfermera no tardó mucho en llegar con una cilla de ruedas y guiarlo por el pasillo, permitiéndole ver cómo había cambiado el ambiente. Las personas ya no hablaban entre ellas, de hecho, eran muy escasas en los pasillos. Pese a que esta era el área de visitas, la gente prefería quedarse en las habitaciones. Lo único que permanecía en el pasillo eran sus miradas, que al notar al par de enfermera y paciente, era retirada con rapidez.

Antes que nada, ambos fueron al comedor por algo de comida que, al igual que todo lo demás, resultaba bastante lúgubre. Kirlian no esperaba algo distinto de un hospital, pero las miradas de las personas se veían más preocupadas. Mientras comían, no dejaban de barrerlo todo con los ojos inyectados de sangre o inclinarse sobre la mesa con un aspecto soñoliento.

También noto que Mercy, su enfermera, presentaba signos similares. Se la veía ansiosa mientras comía y no dejaba de hurgar en su cabello. Kirlian estaba genuinamente preocupado por ella, por lo que pregunto.

– ¿Pudiste dormir anoche?

– ¿Qué? – Mercy permaneció aturdida unos segundos antes de reaccionar, frunció el ceño como si recordara algo que no quería. –Fue una noche terrible, para todos, creo.

Kirlian asintió, pero por dentro no lo sentía tan pesado. Aparte del incidente en la azotea, nada extraño volvió a suceder. Lo cierto es que se durmió mirando la ventana, sin darse cuenta. Mirando a Mercy observar su plato en aturdimiento, algo en él le dolía.

–Acerca del director, ¿Qué puedes decirme de él? – pregunto Kirlian de repente, queriendo cambiar el tema. Mercy rebusco en su memoria antes de responder. –Es un hombre muy pacifico, no sé cómo explicarlo. Tiene esposa y dos hijos, tiene un coche y…

Mercy parecía tener problemas para recordar, Kirlian quería decirle que no importaba, pero ella lo callo con la mano y continúo. – Trabaja aquí desde que tengo memoria, nunca se le nota mucho pero, las operaciones más complicadas las suele hacer el. Es un gran cirujano según me han dicho, pero nunca he trabajado con él así que no te sé decir.

Kirlian asintió y simplemente la acompaño el resto del desayuno sin decir una palabra. Estaba ocupado pensando en ese hombre de bata blanca que lo intercepto en el techo. En ese momento, Kirlian estaba algo asustado y no se le ocurrió preguntar, pero el hecho de que no hubiera visto al búho se le hacía muy extraño. Solo le hizo un par de preguntas sobre su salud, pero no pregunto porque estaba allí en primer lugar. Al terminar, simplemente le pidió que se cuidara y se fue sin decir más. Sobre lo que paso después, no lo recordaba con claridad.

Ambos salieron de la cafetería en silencio, algunos rostros los seguían atentamente mientras se marchaban, y Kirlian solo quería salir de ahí. Los árboles y arbustos seguían iguales que ayer, aunque las hojas eran un poco más oscuras. Tampoco había personas alrededor, nadie parecía querer arriesgarse saliendo solo. Por lo visto, era lo último en la mente de su compañera, quien seguía escoltándolo con una mirada aturdida.

– ¡Vamos!– exclamo Kirlian de repente, sorprendiéndola. Pero la enfermera se recompuso rápidamente y le ayudo a levantarse. Kirlian dio un par de pasos por el camino pavimentado, el dolor punzante seguía allí, pero era menor que ayer. Aun así, le costó mucho acercarse a un árbol que había más adelante. Estaba justo al lado de un giro a la izquierda, pero Kirlian salió del camino y rodeo el árbol.

Mercy observo confundida como él se sentaba sobre una raíz con mucha dificultad, y entonces se dio la vuelta para verla.

– ¿Qué esperas? – pregunto él.

– ¿Qué esperas que haga?

–Que te sientes a mi lado– como había dicho, junto a él había un hueco en el que podía acomodarse una persona. Pero ella lo miro no muy convencida. – ¿Quieres que me siente en la tierra?

– ¿Qué hay que temer? – Kirlian se encogió de hombros. Aquí nadie podrá vernos. Y si decides echar una cabezada, no te culparía.

Mercy lo delibero unos momentos, en una situación normal nunca se atrevería a hacer algo así, pero aquí estaban. Al fin y al cabo, simplemente se echó junto a él y miro hacia el gran muro que separaba la vista del exterior. Luego de unos minutos, comento. – ¿Sabes por qué construyeron un muro alrededor del hospital? Se debía a las protestas, en esos días yo acababa de empezar a trabajar acá. Fue terrible, la gente venía en grandes cantidades, con todo tipo de heridas. En menos de media hora el hospital estaba lleno, y lo peor sucedió. Por alguna razón, la gente comenzó a atacar el hospital, como si tuviéramos la culpa de todo lo que pasa en este país.

Muchos doctores salieron heridos y lo peor es que seguían llegando personas– Mercy parecía estremecerse al recordar, Kirlian simplemente asintió. –Yo lo sé, las protestas duraron días.

–Y cada día era un nuevo infierno, incluso ahora no entiendo por qué seguían llegando tantas personas con malas intenciones. Algunos decían que el hospital estaba maldito, ahora creo que decían la verdad– Mercy escondió la cabeza entre las piernas mientras hablaba, y Kirlian simplemente no sabía que decir.

–¿Los has visto? – pregunto Mercy de repente. A lo que tampoco supo responder. –¿Qué cosa?

–Se aparecieron anoche, todo el mundo habla de ellos, debiste escuchar algo.

–Bueno, yo no salgo de mi habitación, recuerdas? – Kirlian trago inconscientemente, no muy seguro de si debía hablarle del búho.

–Eran fantasmas, aunque no estoy muy segura de llamarles así. Toman la apariencia de tu familia y te piden que los sigas, a los que lo hicieron, nunca se les vio devuelta.

Kirlian trago fuerte, recordó al pequeño monstruo que aparentaba ser un niño y se le encogió el corazón. Mercy siguió mirando hacia la nada mientras hablaba. –Vi a mi padre, pero de inmediato supe que no era él.

–¿Cómo? ¿Cómo lo supiste?

–Solo… no hablaba como él. Quiero decir, no solo eran familiares. También había…otras cosas.




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