—Sí, tienes razón, pero creo que lo voy a hacer.
No quisiera que alguien me obligara a detenerme; todo mi cuerpo me dice que no lo haga, que me arrepentiré de eso después, pero a la vez quiero saber qué se siente estar íntimamente con alguien, quiero esa experiencia.
—Bueno, pero recuerda que nadie te tiene que obligar o exigir algo que no quiere hacer, ¿Bien?
Miro a Tala, que se ha detenido para mirarme.
—Bien.
Pero en lo más fondo de mí deseé haberle hecho caso a lo que me dijo.
Porque hay cosas que tienen su tiempo, y aunque parezca que se pasa muy rápido, hay cosas por las que vale la pena esperar.