Ryoga Brouders
Los aeropuertos nunca me habían gustado.
Demasiada gente.
Demasiadas cámaras.
Demasiadas preguntas.
Aun así, era parte del trabajo.
-Ryoga, ¿cómo te sientes para esta pelea?.-una periodista acercó el micrófono.
Sonreí con educación.
-Bien preparado mi equipo hizo un excelente trabajo y estoy listo para subir al ring.
Los flashes volvieron a iluminarme.
-¿Crees que esta será una de las peleas más importantes de tu carrera?.
-Todas las peleas son importantes su subestimas a un rival, ya empezaste perdiendo.
La periodista asintió mientras otro reportero ocupaba su lugar.
-¿Hay presión por mantener tu récord?.
-Siempre existe presión la diferencia está en aprender a convivir con ella.-respondía casi de forma automática.
Llevaba años haciéndolo.
Las mismas preguntas.
Las mismas respuestas.
Hasta que algo llamó mi atención.
Más allá del grupo de periodistas.
Junto a la entrada principal del aeropuerto.
Akane acababa de llegar llevaba una maleta en una mano y una mochila en la otra.
A su lado caminaba Serkan el niño parecía completamente fascinado giraba la cabeza hacia todos lados.
Miraba los enormes ventanales.
Los paneles de vuelos.
Los aviones que podían verse a la distancia.
Todo era nuevo para él.
No pude evitar sonreír apenas era evidente que era la primera vez que pisaba un aeropuerto.
Vi cómo tiraba suavemente de la manga de Akane.
Empezó a hablarle con entusiasmo mientras señalaba hacia una de las pistas ella bajó la cabeza para escucharlo.
Respondió con paciencia.
El pequeño volvió a hacer otra pregunta.
Ella volvió a responder.
Aunque no podía oír lo que decían...
Era fácil imaginar la conversación.
"¿Ese avión vuela muy alto?"
"¿Cuánto tarda?"
"¿Vamos a subir a uno igual?"
Serkan no dejaba de hacer preguntas y Akane las respondía una por una con calma sin perder la paciencia.
-Ryoga.-la voz de un periodista me devolvió al presente.
-¿Escuchó la pregunta?.
Parpadeé.-Lo siento, ¿Puede repetirla?
El hombre sonrió.
-Preguntaba si piensa retirarse en algunos años.
-Todavía no.-respondí mientras, inevitablemente, volvía a dirigir la mirada hacia ellos.-Siento que aún tengo mucho por demostrar.
Akane terminó de responder otra de las preguntas del niño.
Entonces...
Serkan levantó la vista sus ojos azules encontraron los míos entre toda la gente y ya no volvió a mirar a ningún otro lado.
El pequeño sonrió no hizo ningún gesto exagerado solo siguió observándome con esa curiosidad que parecía tener desde el primer día.
Negué para mis adentros.
Definitivamente ese niño era extraño.
La mayoría de los niños se emocionaban por los aviones.
Él parecía más interesado en observarme a mí en ese momento apareció Cameron.
Caminó directamente hacia Akane y Serkan desde donde estaba no podía escuchar la conversación.
Pero sí podía verla.
Cameron comenzó a hablar con el niño.
Primero señaló hacia mí después hizo un gesto exagerado con las manos, serkan negó inmediatamente con la cabeza.
Cameron insistió.
El niño volvió a negar.
Un segundo después...
Asintió.
Cameron sonrió orgulloso.
Volvió a decir algo.
Serkan volvió a negar.
Los dos parecían estar negociando algún asunto importantísimo.
Lo curioso era que...
Mientras discutía con Cameron...
El niño seguía mirándome.
Ni siquiera apartaba la vista.
-Ryoga..-otro periodista tomó la palabra.-¿Qué opina de que cada vez haya más jóvenes interesados en el boxeo gracias a usted?.
-Si puedo inspirar a alguien a practicar un deporte y mantener una vida sana, me doy por satisfecho.-Respondí sin dejar que mi expresión cambiara.
Los periodistas anotaron mi respuesta.
Pero mi atención seguía dividida.
Vi a Cameron señalarme otra vez.
Serkan cruzó los brazos con una expresión muy seria después levantó un dedo, como si estuviera poniendo una condición.
Cameron soltó una carcajada.
Akane, completamente ajena a aquella absurda negociación, solo negaba con la cabeza, acostumbrada seguramente a las ocurrencias de ambos.
No pude evitar sonreír.
Fuera lo que fuera que Cameron estuviera planeando...
Estaba casi seguro de que terminaría dándome un dolor de cabeza.
Y, conociéndolo...
Probablemente también involucraría una servilleta, una demanda...
O algún nuevo "acuerdo legal" inventado por su imaginación..
Seguía respondiendo preguntas sin dejar de observar de reojo a Cameron.
Lo conocía demasiado bien cuando sonreía de esa manera...
Era porque acababa de convencer a alguien de hacer una tontería.
Lo vi inclinarse hasta quedar a la altura de Serkan.
Le dijo algo al oído.
El niño frunció el ceño.
Negó con la cabeza.
Cameron insistió.
Serkan volvió a negar después de unos segundos de discusión...
El pequeño terminó suspirando.
Y asintió.
Cameron sonrió satisfecho.
Era la sonrisa de alguien que acababa de ganar una apuesta miró directamente hacia donde yo estaba.
No hizo falta que dijera nada.
Ya sabía que el problema venía hacia mí.
Acto seguido, Cameron se incorporó y comenzó a hablar con Akane le señalaba unos documentos que Ethan acababa de entregarle.
Akane desvió completamente su atención hacia la conversación y fue entonces cuando ocurrió.
Serkan aprovechó el descuido.
Sujetó con fuerza la correa de su pequeña mochila y echó a correr.
Directamente hacia mí.
Lo vi antes que nadie.
Los periodistas seguían rodeándome.
Las cámaras apuntaban en mi dirección.
Y si ese niño llegaba hasta aquí...
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Editado: 03.08.2026