Un Golpe De Confusión

Capitulo 14

Akane Harper's

Después de varias horas de vuelo, el avión finalmente aterrizó sentí un pequeño movimiento cuando las ruedas tocaron la pista.

A mi lado, Serkan volvió a pegar la cara contra la ventanilla.
-¡Ya llegamos!.

Sonreí.-Sí, pequeño.

-¿Este ya es otro país?.

-Sí.

Sus ojos parecían brillar incluso más que durante el despegue.

Todo era nuevo para él.

El aeropuerto.

El idioma que se escuchaba a nuestro alrededor.

Los carteles.

Las personas.

Mientras caminábamos por la terminal, Serkan no soltó mi mano ni un solo momento.

No porque tuviera miedo.

Sino porque quería enseñarme todo lo que veía.

-¡Aka, mira!.-señaló una enorme fuente en el centro del edificio.-¡Y mira esa tienda!.

Después otra.

Y otra más.

Ethan soltó una pequeña risa.

-Creo que tendremos que traerlo de nuevo.

-Todavía ni salimos del aeropuerto.-respondí entre risas.-Y ya quiere conocer todo.

Una vez recogimos el equipaje, un vehículo del hotel ya nos estaba esperando.

Cameron fue el primero en subir.-Si alguien ronca esta noche, lo dejo durmiendo afuera.

-Entonces el primero serás tú.-respondió Ethan.

-Yo no ronco.

-Claro...-contesto ryoga.

Cameron lo apunto y nego.

El trayecto hasta el hotel fue tranquilo.

Serkan permanecía completamente pegado a la ventana del vehículo no dejaba de observar las calles.

Los edificios.

Las personas.

Cada cierto tiempo hacía una pregunta distinta.

-¿Por qué los taxis son diferentes?.

-¿Qué dice ese cartel?.

-¿Aquí también juegan fútbol?.-respondía una por una mientras los demás escuchaban la conversación con una sonrisa.

Después de casi treinta minutos, el vehículo disminuyó la velocidad.

Levanté la vista frente a nosotros se alzaba un enorme edificio de cristal.

Serkan abrió mucho los ojos.

-¿Vamos a dormir aquí?.

-Sí.-respondió Ethan.

El pequeño bajó del vehículo y giró lentamente sobre sí mismo observando el hotel.

-¡Es gigante!.

Tomé su mano antes de que saliera corriendo hacia la entrada.

-Despacio todavía tenemos que registrarnos.

Al entrar, un amplio vestíbulo nos recibió.

Había enormes lámparas colgando del techo, pisos de mármol y un aroma suave que hacía que todo el lugar se sintiera elegante.

Serkan caminaba muy cerca de mí.

Podía notar que intentaba no parecer demasiado impresionado.

Aunque era imposible ocultarlo.

Mientras Ethan hablaba con la recepcionista y entregaba las reservas, Cameron comenzó a recorrer el lobby.

-Si rompes algo...-le advirtió Ethan sin siquiera mirarlo.-Lo pagas tú.

-Qué poca confianza.-respondió Cameron.

Yo solo negué divertida.

Unos minutos después, Ethan regresó con varias tarjetas magnéticas.

-Bien ya está todo listo.

Comenzó a repartirlas entre los miembros del equipo.

Entonces levantó una de las tarjetas.

-Ryoga.-el la tomó.

Después Ethan volvió a hablar.

-Akane.-levanté la vista.-Tú y Serkan se quedarán en la misma planta que Ryoga.

Fruncí ligeramente el ceño antes de que pudiera preguntar, Cameron sonrió con evidente diversión.

-Así será más fácil si nuestro campeón necesita a su fisioterapeuta.

Miré a Ethan.

Él asintió con total naturalidad.

-Todos estaremos en este piso pero tú, Ryoga y Serkan estarán en la misma suite.-se encoge de hombros.-Por cualquier cosa que pueda surgir antes de la pelea.

Bajé la mirada hacia la tarjeta que acababa de recibir.

Tenía sentido.

Después de todo, yo era la fisioterapeuta del equipo.

Aun así...

No pude evitar sentirme un poco nerviosa.

Levanté la vista hacia Ryoga el simplemente tomó su equipaje.

-Será más cómodo para todos.-dijo con tranquilidad.

Asentí despacio.-Entiendo.

Serkan, completamente ajeno a la conversación de los adultos, levantó una mano.

-¿Hay piscina?.

Ethan soltó una carcajada.

-Sí.-los ojos del pequeño brillaron de inmediato.

-¡Quiero verla!.

Cameron pasó un brazo sobre sus hombros.-Primero dejamos las maletas y después iremos a explorar el hotel.

-¡Sí!.-respondió Serkan lleno de emoción.

Lo observé sonriendo.

Las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse lentamente.

Ethan ya había presionado el botón del piso donde estaban nuestras habitaciones.

Cameron seguía molestando a uno de los entrenadores.

Ryoga permanecía en silencio, sosteniendo su maleta.

Y Serkan...

Parecía tranquilo.

Hasta que dejó de estarlo sus ojos se abrieron de golpe.

-¡Un perrito!.

Antes de que pudiera reaccionar, soltó mi mano.

-¡Serkan!.

El pequeño salió corriendo justo cuando las puertas del ascensor estaban a punto de cerrarse.

Las hojas metálicas volvieron a abrirse automáticamente.

No lo pensé dos veces.

Salí detrás de él.

-¡Serkan, espera!.

Escuché a Cameron decir desde el ascensor.-Ya empezó...

Pero ya estaba demasiado lejos para responder.

Corrí por el enorme lobby del hotel hasta encontrarlo.

Estaba agachado frente a un pequeño cachorro de pelaje blanco con manchas color café que movía la cola sin parar.

El animal llevaba un elegante collar azul seguramente pertenecía a algún huésped.

Serkan extendió la mano con mucho cuidado.

-Hola...

El cachorro olfateó sus dedos y, un segundo después, comenzó a lamerle la mano.

El pequeño soltó una risa tan sincera que hizo sonreír a varias personas que pasaban por el lugar.

Llegué hasta él todavía recuperando el aire.

-Serkan...-giró inmediatamente.

-¡Aka, mira qué bonito!.-suspiré con alivio al comprobar que estaba bien.

Me agaché a su lado.

-Sí, es muy bonito pero no puedes salir corriendo así.




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