Un Golpe De Confusión

Capitulo 16

Akane Harper's

Después de despedirme de Kaito y de su abuela, respiré profundamente todavía seguía intentando procesar todo lo que había pasado.

Primero la señora creyendo que éramos una familia después Serkan llamando "papá" a Ryoga frente a un antiguo compañero de secundaria.

Y, para terminar...

Ryoga siguiéndole la corriente.

Me llevé una mano a la frente.

-Ese niño...-murmuré entre una risa resignada.

Subí al ascensor y presioné el botón del piso donde estaban nuestras habitaciones.

Cuando las puertas se abrieron, salí al pasillo busqué el número de la suite cuál compartiré con ryoga.

-Qué conveniente...

Saqué la tarjeta magnética y abrí la puerta entré y me quedé mirando el lugar era grande los muebles hermosos, la cocina y se veía bastante acogedora.

La habitación que Ethan me indico era amplia.

Tenía una cama enorme, un pequeño sofá junto a la ventana y un balcón con vista a la ciudad.

Serkan seguramente iba a emocionarse cuando lo viera.

Pero...

¿Dónde estaba Serkan?

Fruncí ligeramente el ceño.

Había supuesto que Ryoga lo traería enseguida esperé unos minutos en los que decidí cambiarme porque no me sentía cómoda con la ropa que traía puesta..

Pero aún así no que volvía.

Miré el reloj.

Cinco minutos.

Después siete.

Finalmente suspiré.

-Seguro siguen recorriendo el hotel...-salí nuevamente al pasillo.

Justo en ese momento escuché una voz infantil detrás de una puerta entreabierta.

-¡Uno... dos... tres...!.

Sonreí de inmediato.

Era Serkan.

Empujé suavemente la puerta y me quedé completamente inmóvil.

Ryoga estaba en el suelo.

Sin camiseta, apoyado únicamente sobre las manos y la punta de los pies.

Hacía flexiones con una facilidad impresionante.

Sobre su espalda...

Estaba sentado Serkan.

Como si aquello fuera el juego más normal del mundo.

-Veintisiete... veintiocho...-contaba el pequeño con total seriedad.

Ryoga descendió una vez más y subió sin perder el ritmo ni siquiera parecía hacer esfuerzo.

-Veintinueve...

-¿Sabes?-preguntó Serkan mientras balanceaba ligeramente las piernas.-Cuando sea grande quiero ser fuerte.

-Entonces tendrás que entrenar.-respondió Ryoga con tranquilidad.

Bajó otra vez.

Subió.

-¿Como tú?.

-Quizá un poco más.-Serkan soltó una risa.

-Eso será difícil.

-Nunca digas difícil di mejor... Todavía no puedo.

El pequeño permaneció pensativo unos segundos.

-Todavía no puedo...-repitió para sí mismo.

Sonreí sin darme cuenta no esperaba encontrar esa escena.

Ryoga siguió haciendo otra flexión.

-¿Y para qué quieres ser fuerte?.-preguntó.

-Para proteger a mi mamá.-Serkan respondió sin dudar.

Sentí un nudo en el pecho.

Ryoga guardó silencio unos segundos antes de hacer la siguiente repetición.

-Es una buena razón.

-Y también al tío Liam porque él carga a Ian y se cansa.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Ryoga.

-Entonces tendrás bastante trabajo.

-Sí pero no importa porque los quiero mucho.

Me apoyé discretamente contra el marco de la puerta.

Ninguno de los dos había notado que estaba allí.

Seguían completamente concentrados en su conversación.

-¿Y tú?.-preguntó Serkan.

-¿Por qué entrenas tanto?.-Ryoga terminó otra flexión antes de responder.

-Porque mucha gente confía en mí, mi equipo, mis entrenadores las personas que me apoyan y... Porque si quiero seguir haciendo lo que me gusta... Tengo que cuidar mi cuerpo.

Serkan asintió muy serio.

-Mi mamá dice algo parecido que hay que cuidar el cuerpo porque solo tenemos uno.

-Tu mamá tiene razón en ese momento carraspeé suavemente.

Los dos giraron la cabeza al mismo tiempo.

Serkan abrió una enorme sonrisa.

-¡Mamá!.-saltó inmediatamente de la espalda de Ryoga y corrió hacia mí.

Lo abracé entre risas.

-¿Qué hacen ustedes dos?.

-¡Entrenando!.-respondió orgulloso después señaló a Ryoga.-Él dice que peso poco.

Ryoga terminó la última flexión, se incorporó con tranquilidad y tomó una toalla para secarse el sudor.

-Pesas menos que un chaleco de entrenamiento.-respondió con naturalidad.

Negué divertida.

-¿Y desde cuándo mi hermano forma parte de tu rutina?.-el se encogió de hombros.

-Desde que decidió que contar las repeticiones era más entretenido que conocer el hotel.

Serkan levantó una mano.-¡Yo no me equivoqué ni una sola vez!

Ryoga asintió.-Eso es cierto fue un buen entrenador.

Miré a los dos durante unos segundos.

Era extraño.

Llevaban apenas unos días conociéndose.

Y, sin embargo...

Parecía que se entendían con una facilidad sorprendente.

Una parte de mí encontraba aquella escena realmente tierna.

La otra...

Sabía que, si Serkan seguía pasando tanto tiempo con Ryoga...

Suspiré suavemente mientras acariciaba el cabello de Serkan.

-Bien, campeón... creo que ya fue suficiente entrenamiento por hoy.

-¡Pero puedo hacer más!.-respondió con entusiasmo, separándose de mí y volviendo a mirar a Ryoga con ojos brillantes.

-Podemos llegar a cincuenta.

Ryoga arqueó ligeramente una ceja, cruzándose de brazos.

-Eso implicaría que tú vuelvas a subirte.

Serkan asintió con total seguridad.

-¡Sí!.

Negué con una pequeña risa.-Nada de eso. Primero vamos a instalarnos en la habitación.

Serkan hizo un leve puchero, pero no protestó demasiado.

-Está bien...-luego añadió en voz más baja.-Pero después seguimos.

Ryoga soltó una breve risa por lo bajo.

-Ya veremos.-tomé la mano de Serkan, pero antes de salir, mi mirada volvió a posarse en Ryoga.

Ahora con la camiseta puesta, el cabello ligeramente húmedo y una expresión tranquila, parecía completamente distinto al que había visto hace unos minutos.




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