RYOGA BROUDERS
Me desperté antes de que sonara la alarma, abrí los ojos y me quedé mirando el techo durante varios segundos.
No tenía entrenamiento hasta más tarde.
No tenía una pelea.
No tenía ninguna reunión importante y aun así, estaba despierto a las siete de la mañana.
Todo porque había dicho que pasaría por Akane y Serkan para llevarlos a conocer la nueva escuela.
Giré la cabeza hacia la mesa de noche.
Mi teléfono marcaba las 07:03.
-Ridículo.-cerré los ojos nuevamente.
Intenté volver a dormir.
No funcionó.
Después de unos minutos, me levanté.
A las 7:30 salí de casa al gimnasio porque Cameron me dijo que lo ayudara a buscar unas cosas, me observó mientras tomaba café.
-¿Por qué estás vestido así?.
Miré mi ropa.-¿Qué tiene?.
-Todo.
Fruncí el ceño.-No estoy usando nada extraño.
-Ryoga, llevas veinte minutos mirándote en el espejo.
-Mentira.
Ethan apareció detrás de Cameron.-Dieciocho.
Miré a ambos.
-¿Ustedes vinieron a trabajar, a entrenar o a molestarme?.
-Las dos cosas.-respondió Ethan.
Tomé las llaves.-Me voy.
Cameron sonrió.-¿A buscar a tu familia?.
Me detuve.-Voy a buscar a Akane y a Serkan.
-Ajá.
-Para llevarlos a la escuela.
-Ajá.
-La escuela que Serkan va a conocer hoy.
Ethan tomó un sorbo de café.-La escuela privada que tú pagarás.
Lo miré.-Sí.
Cameron levantó una ceja.-¿Akane sabe que tú pagarás todo?.
-Sí.
-¿Y aceptó?.-guardé silencio unos segundos.
-No exactamente.-respondi.
Ethan comenzó a reír.-Eso significa que no.
-No significa nada.
-Ryoga.
-¿Qué?.
-Significa que vamos a tener que ver otra discusión.
-No vamos a discutir.
Cameron se cruzó de brazos.-Eso dijiste ayer.
-Y ayer discutimos por otra cosa.
Ethan y Cameron se miraron.
-Tiene esperanza.-murmuró Cameron.
-Pobrecito.-respondió Ethan.
Los ignoré.
Salí del gimnasio antes de que pudieran seguir hablando y el camino hasta la casa de Liam no era demasiado largo pero, por alguna razón, esa mañana parecía eterno.
Golpeé mis dedos contra el volante mientras esperaba que cambiara una luz roja.
Mi teléfono vibró.
Miré la pantalla.
Era un mensaje de Akane.
Sonreí inmediatamente.
Pequeña verde💚:
Papá dónde estás
Respondí.
Yo:
Voy en camino.
La respuesta llegó casi al instante.
Pequeña verde💚:
Mamá dice que todavía es temprano.
Sonreí.
Yo:
Dile que tengo que llegar temprano.
Pequeña verde💚:
Dice que no eres el presidente.
Solté una carcajada.
Yo:
Dile que soy más importante.
Esta vez tardó un poco más.
Pequeña verde💚:
Akane dice que no.
Negué con la cabeza.
Yo:
No le hagas caso.
El teléfono volvió a vibrar.
Pequeña verde💚:
Dice que ella tampoco me hace caso a mí.
Sonreí.
Era imposible no hacerlo.
Guardé el teléfono justo cuando el semáforo cambio de color cuando llegue a casa de Akane.
Serkan fue el primero en salir.
La puerta se abrió de golpe.
-¡Papá!.
-¡No corras!.-escuché gritar a Akane desde dentro.
Demasiado tarde.
Abrí la puerta del auto justo a tiempo.
-Buenos días.
-¡Buenos días!.
-¿Estás preparado?.
Sus ojos brillaron.-¡Sí!.
-Entonces sube.
Serkan se acomodó en el asiento trasero.
-¿Es grande?.
-Bastante.
-¿Tiene cancha?.
-Sí.
-¿Gimnasio?.
-Sí.
-¡Sabía que sí!.
Sonreí.-Pero no puedes abandonar las clases para ir al gimnasio.
Su expresión cambió.
-¿Por qué?.
-Porque vas a estudiar.
-Pero puedo estudiar en el gimnasio.
-No funciona así.
-¿Por qué?.
-Porque...-miré hacia adelante.-Porque lo digo yo.
-Pero Akane dice que eso no es una respuesta.
-Akane tiene muchas reglas.
-Sí.
-Demasiadas.
-También dice que tú eres peor.
-¡Y sigo escuchándolos!.-la voz de Akane llegó desde la puerta.
Voltee a verla llevaba ropa sencilla, pero se veía demasiado bien para alguien que simplemente iba a visitar una escuela.
Intenté no mirarla demasiado.
Fracasé inmediatamente.
Ella cerró la puerta después caminó hacia el automóvil.
Me miró.-Buenos días.
-Buenos días.
-Llegaste temprano.
-Sí.
-Demasiado temprano.
-La puntualidad es importante.
Akane levantó una ceja.-Desde cuándo.
-Desde hoy.
Ella soltó una pequeña risa y durante unos segundos, todo se sintió normal.
Como antes.
Como si la discusión del día anterior nunca hubiera ocurrido, akane subió al asiento del copiloto, se colocó el cinturón.
Yo arranqué el automóvil.
-¿Dónde está Liam?.-pregunté.
-Trabajando.
-¿Y Ian?.
-Con él.-asentí.
Serkan se inclinó entre los dos asientos.
-¿Cuánto falta?.
-Serkan, recién salimos.-dijo Akane.
-Pero quiero saber.
-Cuarenta minutos.-respondí.
Su expresión cayó.-¿Tanto?.
-Puedes dormir.
-No tengo sueño.
-Entonces mira por la ventana.
-Eso es aburrido.
Akane sonrió.-Puedo darte mi teléfono.
-¡Sí!
-Pero solo veinte minutos.
-¡Mamá!.
-Diecinueve.
-¡Papá!.-lo miré por el espejo retrovisor.
-No me metas en esto.
-Pero eres mi papá.
Akane se giró lentamente hacia mí.
Yo miré hacia el frente.
-¿Qué?.
-Nada.
-Akane.
-Sigue conduciendo.
Sonreí ligeramente.
Serkan finalmente recibió el teléfono.
[°°°]
La escuela era más grande de lo que esperaba, un edificio moderno rodeado de jardines, tenía varias áreas deportivas.
Una cancha.
Una piscina cubierta.
Un gimnasio para actividades físicas.
Y, lo más importante, seguridad.
Mucha seguridad.
Aparqué frente a la entrada principal.
Serkan pegó la cara contra la ventana.
-¡Guau!.
Sonreí.-Te dije que era grande.
-¿De verdad estudiaré aquí?.
Akane abrió su puerta.-Primero vamos a conocerla.
-Pero sí voy a estudiar aquí, ¿verdad?.
Ella miró hacia mí.
Yo ya sabía lo que significaba aquella mirada todavía no habíamos hablado de quién pagaría.
-Si te gusta.-respondió Akane.-Veremos.
Serkan salió inmediatamente.
-¡Me gusta!.
Akane cerró los ojos.-Todavía ni entramos.
-Pero ya me gusta.
Salí del automóvil.
-Es una buena señal.
Akane me miró.-No empieces.
-¿Qué?.
-No intentes convencerlo.
-No estoy intentando convencerlo.
Serkan levantó los brazos.-¡Yo ya estoy convencido!.
Akane nos miró después suspiró.
-Esto será una larga mañana.
La directora nos recibió personalmente, era una mujer de aproximadamente cincuenta años, con una sonrisa amable.
-Señor Brouders.-me estrechó la mano.
-Gracias por recibirnos.
-Por supuesto. Ya teníamos preparada la visita para Serkan.
Serkan miró a Akane.-¡Sabían que venía!.
-Porque hablamos con ellos antes.-respondió ella.
-¿Tú hablaste?.
-Sí.
-¿Y papá?.-Serkan me miró.
-También.
-¿Y él paga?.
El silencio fue inmediato, akane cerró los ojos e yo miré a Serkan después a la directora.
-Serkan.
-¿Qué?.
-¿Por qué preguntas eso?.
-Porque escuché a Ethan decir que tú pagarías.
Maldición, Ethan.
Akane se giró lentamente hacia mí.
-¿Ibas a decirme algo?.
-Sí.
-¿Cuándo?.
-Hoy.
-¿Hoy cuándo?.
Miré la escuela.
Después a la directora.
-Quizá...
-Ryoga.
-Está bien.
Suspiré.-Sí, yo pagaré la escuela.
Akane cruzó los brazos.
-Ryoga.
-Es por Serkan.
-Lo sé.
-Entonces...
-Eso no significa que tengas que pagar todo.
-Puedo hacerlo.
-No te lo estoy preguntando.
La directora nos observaba con una sonrisa incómoda, Serkan, completamente ajeno a la situación, levantó una mano.
-Yo quiero estudiar aquí.
Los tres lo miramos.
Akane soltó un suspiro.
-Lo sé, cariño.
-Entonces papá paga y listo.-cerré los ojos mientras que Serkan sonrió orgulloso.-Problema resuelto.
Akane lo miró.-¿Quieres ser abogado?.
-¿Qué es eso?.
-Nada.
Me mordí el interior de la mejilla para no reír y la directora finalmente habló.
-¿Quizá quieran continuar con el recorrido?.
-Sí.-dijo Akane rápidamente.
-Por favor.-agregué.
Serkan tomó la mano de Akane después estiró la otra hacia mí.
-Vamos.
Miré su mano después a Akane.
Ella también la miró por un momento pensé que volvería a decir algo pero simplemente suspiró, tomé la mano de Serkan y comenzamos a caminar.
Akane a un lado, yo al otro y Serkan en medio.
Durante unos segundos, mientras recorríamos aquella escuela...
No pensé en los documentos escondidos, no pensé en la discusión,no pensé en las advertencias de mi familia.
Solo miré al niño caminando entre nosotros.
Y por primera vez...
Pude imaginarlo, Serkan estudiando allí haciendo amigos.
Corriendo por aquellos pasillos, volviendo a casa y quejándose de las tareas y Akane esperándolo.
Yo...
Detuve mis pensamientos.
Porque ese era el problema porque cada vez que pensaba en Akane y Serkan...
Terminaba imaginándolos en mi futuro y todavía no sabía si Akane quería formar parte de él pero mientras Serkan apretaba nuestras manos y caminaba entre los dos con una enorme sonrisa...
No pude evitar pensar que, quizá...
Por una vez...
Quería que los tres siguiéramos caminando en la misma dirección...
Seguimos recorriendo la escuela durante casi una hora, serkan había preguntado absolutamente todo.
Dónde estaba el gimnasio.
Dónde comerían.
Si podía llevar su balón.
Si podía hacer amigos.
Si los profesores gritaban.
Si había tareas.
Y, cuando la directora respondió que sí había tareas, Serkan dejó de caminar durante unos segundos.
-Creo que ya no me gusta tanto la escuela.
Akane soltó una carcajada.-Hace veinte minutos dijiste que era perfecta.
-Todavía puede ser perfecta sin tareas.
-Eso no existe.
-Entonces deberían inventarlo.
La directora sonrió.-Creo que te adaptarás muy bien aquí, Serkan.
Él volvió a sonreír.-Entonces sí quiero venir.
Akane le acomodó el cabello.
-Primero tenemos que terminar la visita.
-Pero ya decidí.
-Serkan.
-Está bien.
Continuamos caminando hasta que regresamos al edificio principal, la directora nos condujo nuevamente hacia su oficina.
-Hay algunos documentos finales que debemos revisar.-explicó.-Después podremos hacer una pequeña evaluación para conocer el nivel académico de Serkan.
Serkan me miró.-¿Un examen?.
-Eso parece.
Su expresión cambió.
-¿Y si repruebo?.
Akane se agachó frente a él.-No es un examen para reprobar o aprobar.
-Entonces ¿para qué sirve?.
-Para saber cuánto sabes.
Serkan pareció pensarlo.-Sé muchas cosas.
-Eso ya lo veremos.-respondí.
El niño me miró con una expresión ofendida.
-¿No me crees?.
-Te creo.
-Entonces voy a demostrarte.
Akane sonrió.-Eso no es necesario.
-Sí es necesario.
-Serkan...
-Papá duda de mí.-me apunto.
-No dudo de ti.
-Sí dudaste.
-Nunca dije eso.
Serkan cruzó los brazos.-Pero lo pensaste.
Lo miré.
Akane comenzó a reírse.-Creo que alguien dice conocerte demasiado bien.
-Eso es preocupante.-dije.
-Es tu hijo.-dijo Akane sin pensar.
Ambos nos quedamos quietos.
Ella también me miró, yo levanté una ceja y Akane desvió la mirada inmediatamente.
-Quiero decir...
-Sí, ya sabemos lo que querías decir.
-Ryoga.-sonreí.
La directora carraspeó discretamente.
-¿Entramos?.
-Sí.-respondió Akane rápidamente.
Entramos nuevamente a la oficina, la directora se sentó detrás de su escritorio.
Serkan ocupó una silla frente a ella mientras Akane y yo nos sentábamos a ambos lados.
La mujer tomó una carpeta.
-Bien. Antes de continuar, quiero confirmar que todos los datos estén correctos.
Akane asintió.
Yo también, la directora comenzó a leer.
-Nombre completo del alumno...-pasó una página.-Serkan Brouders Harper's.-el silencio fue inmediato.
Sentí la mirada de Akane.
No necesitaba girar la cabeza para saber que me estaba mirando, mantuve la vista al frente.
La directora continuó revisando la hoja.
-Fecha de nacimiento correcta, dirección correcta, información médica...
Akane seguía mirándome podía sentirlo y aun así...
No la miré.
-Señor Brouders.-dijo la directora.
-¿Sí?.
-¿Ese es el nombre completo correcto del niño?.-respondí sin moverme.
-Sí.-Akane giró lentamente la cabeza hacia mí.
-Ryoga.
No.
No.
No mires a Akane.
No hagas contacto visual.
No digas nada extraño.
No muestres que estás nervioso.
-Sí.-repetí.
La directora sonrió.-Perfecto.
Akane no apartó la mirada de mí.
-¿Serkan Brouders Harper's?.-finalmente la miré.
-Sí.-le respondí.
-¿Ese es su nombre?.
-Sí.
Akane entrecerró los ojos.-Ryoga.
-¿Qué?.
-No te hagas el gracioso.
-No estoy siendo gracioso.
Serkan nos miró.-¿Qué pasa?.
Akane abrió la boca.-Nada.
-Pero...
-Nada, Serkan.
Él volvió a mirar a la directora.
-Los adultos son raros.
-Estoy empezando a pensar lo mismo.-respondió ella.
Akane me lanzó una mirada que prometía problemas Pero yo volví a mirar al frente.
-Ahora necesito las firmas de los responsables legales.-dijo la directora.
Nos entregó un documento.
Akane lo tomó primero, lo leyó con atención y cuando terminó de revisar el documento tomó el bolígrafo lo firmó y me lo entregó.
-Tu turno.-tomé el documento.
Mi firma aparecía como responsable junto a la de Akane, le devolví el documento a la directora.
Ella sonrió.
-Perfecto. Bienvenido oficialmente a la institución, Serkan.
Serkan levantó ambos brazos.
-¡Sí!.
-Todavía tienes que hacer la evaluación.-dijo Akane.
Los brazos volvieron a bajar.-Otra vez las malas noticias.
No pude evitar reír.
La evaluación se realizó en un aula pequeña, la directora explicó que sería breve, un profesor entró para acompañar a Serkan.
-Vamos a hacerte algunas preguntas, ¿de acuerdo?.
Serkan asintió.-¿Es difícil?.
-Depende de cuánto sepas.
Serkan me miró.-¿Viste?.
Akane suspiró.-Serkan, entra.
-Está bien.-el niño caminó hacia el profesor antes de entrar, volvió hacia nosotros.-No se vayan.
-No nos iremos.-respondió Akane.
-Prometido.-me mira.
-Prometido.-agregué.
Serkan desapareció dentro del aula.
Akane esperó cinco segundos después se giró hacia mí.
-Ryoga.
Maldición.
-¿Sí?.
-¿Por qué la directora dijo Brouders Harper's?.
-Porque ese es su nombre.
-No.
-Sí.
-Ryoga.-ella cruzó los brazos.-¿Qué hiciste?.
-Nada.
-No te creo.-me golpea.
-Eso me duele.
-Debería dolerte.
Miré hacia el aula.-Estamos en una escuela.
-Lo sé.
-Podríamos hablar después.
-No.
-Akane.
-Ryoga.
—Por favor.
Ella me miró fijamente, yo sonreí y akane me miró durante varios segundos y después suspiró.
-Hablaremos después.
Sonreí.-Perfecto.
-No sonrías.-mi sonrisa desapareció inmediatamente.
-No estoy sonriendo.
-Te conozco.
-Eso también me preocupa.
-Ryoga.
-Está bien.
Casi cuarenta minutos después, la puerta volvió a abrirse, Serkan salió acompañado por el profesor su expresión era completamente tranquila.
-¿Y?.-preguntó Akane.
Serkan se encogió de hombros.-Era fácil.
El profesor sonrió.-Creo que Serkan ha sido demasiado modesto.
Akane levantó una ceja.-¿Qué significa eso?.
La directora apareció detrás de él con varios documentos.
-Significa que tiene un nivel académico bastante superior al esperado para su edad.
Serkan me miró orgulloso.
-Te dije.
-Todavía no te emociones demasiado.
-Pero gané.
-No era una competencia.-le dije.
-Para mí sí.
Akane se llevó una mano al rostro y la directora continuó.
-Su capacidad de comprensión es excelente. Tiene una memoria muy desarrollada y resuelve problemas correspondientes a cursos superiores.
Akane miró a Serkan.-¿En serio?.
Serkan sonrió.-Sí.
-¿Por qué nunca me dijiste?.-le pregunté a Akane.
-Por que yo igual acabo de enterarme.
-Es porque siempre me dices que haga la tarea.-dice serkan.
-Porque tienes que hacerla.
-Pero ya la sé.-me mordí el interior de la mejilla para no reír.
La directora sonrió.-Por esa razón, queremos proponer algo.
Akane levantó la mirada.
-¿Qué cosa?.
-Consideramos que Serkan podría ingresar a un curso superior.
El silencio volvió.
Akane parpadeó.-¿Cuánto superior?.
-Aproximadamente cuatro años por encima del correspondiente a su edad.
Esta vez incluso yo me sorprendí, miré a Serkan el parecía completamente tranquilo.
-¿Eso significa que estaría con niños más grandes?.
La directora asintió.-Sí.
Serkan lo pensó.-¿Cuánto más grandes?.
-Algunos tienen doce años.
Serkan hizo una mueca.-Son muy grandes.
No pude evitar sonreír.
Akane cruzó los brazos.-Prefiero que esté con niños de su edad.
La directora pareció sorprendida.-Señora Harper's, comprendemos su preocupación, pero académicamente Serkan podría adaptarse perfectamente a ese nivel.
-No dudo de eso.-akane tomó la mano de Serkan.-Pero tiene ocho años.-su voz se volvió más seria.-Y quiero que esté con los niños de su edad.
La directora guardó silencio.
-Puede aprender cosas de cursos superiores.-continuó Akane.-Pero no quiero que tenga que crecer más rápido solamente porque es inteligente.
Miré a Akane.
Aquellas palabras me hicieron pensar.
Porque tenía razón.
Serkan ya era demasiado maduro para un niño de su edad había vivido demasiadas cosas, se comportaba como si siempre tuviera que entenderlo todo.
Como si tuviera que protegerse.
Como si ser un niño fuera algo que podía dejar para después.
-Yo quiero estar con los niños de mi edad.-dijo Serkan.
La directora lo miró.-¿Estás seguro?.
Serkan asintió, en ese momento, un niño apareció por el pasillo probablemente había terminado otra evaluación.
Al ver a Serkan, se acercó sin ningún tipo de miedo.
-Hola.
Serkan lo miró.-Hola.
-¿Eres nuevo?.
-Sí.
-Yo también vine a conocer la escuela.
Serkan sonrió.-¿Tienes ocho años?.
El niño asintió.-Sí.
-Yo también.
El niño sonrió.-Entonces podríamos estar en la misma clase.
Serkan miró a Akane después me miró a mí y sonrió.
-Creo que sí.
El niño extendió una mano.
-Soy Danner.
Serkan estrechó su mano.-Yo soy Serkan.
-¿Quieres ser mi amigo?.
-Sí.
Akane soltó una pequeña risa.
Yo miré a la directora.
Ella también estaba observando la escena.
-¿Ven?.-dijo Akane suavemente.-Eso es lo que quiero para él.
La directora suspiró.-Entiendo.
-Es inteligente.-dijo Akane.-Y puede estudiar contenidos más avanzados. Pero no quiero que pase todos los días rodeado de niños cuatro años mayores.
-Podría ser una oportunidad académica importante.
Akane estaba a punto de responder.
Pero me adelanté.
-Queremos que nuestro hijo conviva con niños de su edad.-Akane giró la cabeza hacia mí y continué.-No con niños cuatro años mayores que él.
La directora me miró.-Señor Brouders...
-Podemos buscar alternativas.-me acerqué un poco a Akane y Serkan.-Puede recibir actividades adicionales.
-Exactamente.-dijo Akane.
-Pero estará con niños de ocho años.-la directora observó nuevamente a Serkan.
Él estaba hablando con Danner.
Los dos ya estaban discutiendo sobre qué deportes les gustaban.
-Mi tío Liam...
Akane cerró los ojos.-Ya empezó.
Sonreí, la directora finalmente asintió.
-Está bien.-Akane sonrió inmediatamente.
-Gracias.
-Serkan permanecerá con los alumnos de su edad.-el niño se giró hacia nosotros.
-¿En serio?.
-Sí.-respondió Akane.
Serkan sonrió y danner levantó ambas manos.
-¡Vamos a ser compañeros!.
Serkan hizo lo mismo.-¡Sí!.
Los dos comenzaron a reír.
Miré a Akane, ella estaba sonriendo una sonrisa tranquila, una que no había visto en varios días.
Por un momento, olvidé la discusión que seguramente tendríamos cuando descubriera lo de su apellido.
Olvidé los documentos.
Olvidé a Isaías diciéndome que era un hombre muerto.
Solo observé a Serkan un niño de ocho años, haciendo un amigo, comportándose como un niño y comprendí algo.
No importaba cuán inteligente fuera.
No importaba cuánto supiera.
No importaba cuántas veces intentara actuar como un adulto.
Serkan todavía tenía derecho a ser pequeño a tener amigos de su edad.
A jugar.
A equivocarse.
A que alguien cuidara de él y mientras Akane permanecía a mi lado observándolo con orgullo...
Serkan corrió nuevamente hacia nosotros.
-¡Mamá!.
-¿Qué pasa?.
-Danner dice que mañana podemos jugar juntos.
Akane sonrió.-Entonces mañana jugarás con Danner.
Serkan se giró hacia mí.-¿Escuchaste, papá?.
Asentí.-Sí.
-Entonces mañana también tienes que venir.
Akane y yo nos miramos.
Yo sonreí.-Claro que iré.
Akane suspiró.-Primero tienes que preguntar si puedes.
-Akane.-dije.
-¿Qué?.
-Déjame ser feliz cinco minutos.-ella me miró y para mi sorpresa, terminó sonriendo.
-Cinco minutos, Ryoga.
Miré mi reloj.-Entonces todavía me quedan cuatro.
Serkan soltó una carcajada y mientras los dos niños seguían hablando sobre fútbol...
No pude evitar pensar que quizá aquella escuela no era únicamente un nuevo comienzo para Serkan.
Quizá también era un comienzo para nosotros.
Aunque todavía había una pequeña cosa que Akane no sabía.
Bueno.
Una cosa enorme y llevaba mi apellido.