Un hombre roto

Decepción

Decepción.

Siento tanta decepción.

Siento que me carcome, que me asfixia y no me deja ver.

Una bruma cubre mis ojos.

Mis parpados pesan, mis retinas añoran la sensación húmeda.

Y aunque quiera llorar me es imposible.

Un asco, me siento un asco.

Sucio, impuro, manchado, contaminado.

Oh Dios, me siento en un vacío infinito.

En un bucle diferente.

No es lo mismo cada vez que camino.

Cada paso me lleva a un sendero diferente.

Mi corazón se acelera con prisas.

No sé por qué, no quiero saber, pero en el fondo lo sé.

Una decepción frente a mí.

Soy yo el espejo de mis fracasos.

Cada uno de mis pasos destila una sombra.

Una sombra que ennegrece el suelo.

Que bota tinta de manera errática.

Siento como mis entrañas se retuercen y mis manos tiemblan.

Como mis esperanzas acaban y se marchan en la nada.

Quería ser alguien conocido, admirado y respetado.

Mas fui la burla, la humillación, un payaso.

Fui todo menos lo que quise ser.

Oh mis sueños, mis horribles y estúpidos sueños.

¿Cómo pude en algún momento querer ser eso?

Mande todo a la mierda.

Todo por seguir con mis sueños.

Me siento decepcionado.

La herida abierta y sangrante, errante en el vacío.

Cada vez se abre más y más.

De una forma incontrolable y calmada.

Lenta y dolorosa.

Pasiva y descontrolada.

Decepción, solo se suma a las demás.

Se estanca en mi sombra y se consume dentro de ella.

Vacío, el crece y crece y se fortalece.

Estúpidos sueños, estúpidos sentimientos, estúpido yo.

Las cadenas las puse yo mismo.

Las alas las corte por mi cuenta.

Los ojos los arranque con mis manos.

Extirpe mis oídos ante tanto ruido.

Y separe mis piernas de mi torso al saber que no había salida.

Que desdichado soy, que pobre e inmundo soy.

Me odio, mucho, demasiado.

Me detesto al punto de querer arrancar mi corazón y destrozarlo.

Me odio, me odio, me odio.

Mucho más que a nadie.

Te odio estúpida mente, estúpido cerebro.

Los odio sentimientos, los odio.

Emociones las detesto.

Púdranse.

Y aunque lo diga el único culpable soy yo.

Yo y nadie más que yo.

Decepción y asco de mí.

Espero ser una sombra, un vacío, uno que nadie vea.

No quiero ser nada, no quiero odiarme.

Quiero amarme, pero no puedo.

Me repudio, como me odio.

Soy, fui y seré una decepción a lo largo de burda existencia.



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En el texto hay: poemas, psicología oscura, elías

Editado: 07.10.2026

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