Un Matrimonio por Contrato

Capitulo 37

​Capítulo 37:

Límites médicos y sombras en el consultorio

​El aire dentro del consultorio olía a alcohol antiséptico y a una formalidad que de formal no tenía nada. El joven doctor seguía con los ojos fijos en Rous, una fascinación mal disimulada brillando en su mirada mientras apoyaba las manos sobre el escritorio, deleitándose demasiado con la presencia de una de las modelos más cotizadas del país.

​A su lado, Lorenzo parecía una estatua de mármol negro tallada en la ira pura; su mandíbula estaba tan tensa que los músculos le latían rítmicamente, y sus oscuros ojos disparaban destellos helados hacia el médico. La barandilla invisible de su autocontrol amenazaba con romperse en mil pedazos.

​Rous, dándose cuenta de que la situación se estaba desmadrando y de que necesitaba cortar de raíz las confianzas del galeno, fue quien rompió el silencio con una voz gélida y deliberadamente clara.

​—Me gustaría iniciar un método de control de la natalidad —soltó Rous sin apartar la mirada del médico, cortando el coqueteo en seco—. Mi esposo y yo acabamos de pasar por una pérdida muy dolorosa, y esta vez me gustaría tomar todas las previsiones necesarias.

​Las palabras cayeron como un cubo de agua helada en la habitación. El médico parpadeó, borrando de golpe la sonrisa seductora de su rostro para adoptar una mueca de profesionalismo avergonzado, mientras de reojo intentaba medir la reacción del "esposo" a quien acababa de mirar con suficiencia.

​Lorenzo, por su parte, se estremeció imperceptiblemente ante la mención de la pérdida. Una sombra de dolor genuino cruzó su mirada, seguida de inmediato por una urgencia protectora. Dio un paso al frente, acercándose lo suficiente a Rous como para marcar territorio de forma inapelable; su mano se deslizó firme y posesiva por la curva de su cintura, un recordatorio tácito para el médico de a quién pertenecía realmente la mujer que tenía enfrente.

​—Exactamente —intervino Lorenzo con una voz profunda, grave y cargada de una autoridad que hizo tragar saliva al especialista—. Queremos evaluar todas las opciones seguras para ella. Así que le sugiero que nos concentremos estrictamente en el examen médico, doctor.

​El ambiente se volvió denso, eléctrico. Durante la exploración física y el interrogatorio clínico, la tensión no hizo más que escalar. Cada vez que el médico debía acercarse o realizar alguna maniobra de rutina, la mirada de Lorenzo se convertía en un rayo láser dispuesto a incinerarlo. Rous, a pesar de la seriedad del momento, no pudo evitar notar el fuego de los celos y la sobreprotección en el hombre que tenía al lado; por primera vez, el controlador magnate parecía dispuesto a barrer con cualquiera con tal de custodiarla.

​Tras la exploración, el médico —ya completamente intimidado por la presencia de Lorenzo y la frialdad profesional que ambos irradiaban— ordenó una batería de análisis de laboratorio y estudios especiales para determinar el perfil endocrino de Rous antes de recetar cualquier método.

​Los resultados llegaron días después a una clínica especializada. Sentados frente a una doctora de expresión sobria y experimentada, la verdad científica salió a la luz.

​—Analizando sus marcadores genéticos, su historial y los estudios metabólicos especializados, señorita Bozzo —explicó la especialista con tono pausado mientras pasaba las páginas del expediente—, hay una conclusión contundente: su organismo no tolera los anticonceptivos hormonales. Las pastillas, los implantes o los parches provocarían desajustes severos en su sistema vascular y hepático. Quedan totalmente descartados.

​Rous sintió un nudo en el estómago. Miró de reojo a Lorenzo, preguntándose cómo reaccionaría ante la noticia de que la química tradicional no era una opción para ellos.

​Sin embargo, lejos de alarmarse, la doctora continuó desplegando un dossier sobre la mesa.

​—Afortunadamente, la medicina moderna ofrece alternativas altamente eficaces y libres de hormonas. He diseñado un plan de cuidado preventivo estructurado para usted: combinaremos métodos de barrera de alta gama con un seguimiento estricto de control de ovulación computarizado y, si prefieren una alternativa a largo plazo con cero carga hormonal, podemos valorar un DIU de cobre de última generación adaptado a su anatomía. Con este esquema, su salud estará protegida al ciento por ciento sin alterar su equilibrio interno.

​Lorenzo escuchó atentamente, asimilando cada palabra de la especialista antes de girarse hacia Rous. En sus ojos ya no había rabia ni celos, sino una profunda calma cómplice. Extendió la mano sobre la fría superficie de la mesa y entrelazó sus dedos con los de ella.

​—Lo que sea necesario para cuidarte, Rous —murmuró él con voz firme, dejando claro que, en esa nueva batalla, ambos estarían del mismo lado.



#1843 en Novela romántica

En el texto hay: romanse pasión

Editado: 18.10.2026

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