Durante varios segundos, nadie dijo una palabra.
Paul permanecía de pie frente a Elizabeth, intentando procesar todo lo que Victoria acababa de revelar.
Su prima.
Victoria era su prima.
No una antigua prometida.
No una mujer que hubiera formado parte de su vida sentimental.
Familia.
Una familia que había sido ocultada durante años.
Elizabeth fue la primera en romper el silencio.
—Paul...
Él la miró.
—Necesito hablar con mi padre.
—¿Quieres que vaya contigo?
Paul dudó.
Normalmente habría respondido que no.
Pero aquella vez extendió la mano.
—Sí.
Elizabeth tomó su mano.
—Entonces vamos.
Salieron de la cafetería.
Alexander seguía junto al automóvil.
Cuando vio a Paul acercarse acompañado de Elizabeth, su expresión se endureció.
—Paul.
—Papá.
Alexander miró a Elizabeth.
—¿Ella sabe?
Paul respondió inmediatamente.
—Ahora sabe algunas cosas.
—No debería estar involucrada.
Paul dio un paso hacia él.
—Tú decidiste involucrarla cuando viniste hasta aquí.
Alexander suspiró.
—Sube al automóvil.
—No.
—Paul.
—No voy a ninguna parte hasta que me expliques quién es Victoria.
Alexander cerró los ojos.
—Ella te lo dijo.
—Me dijo que es mi prima.
El rostro de Alexander cambió.
—Entonces ya no tiene sentido ocultarlo.
Elizabeth permaneció en silencio.
Alexander miró alrededor.
—Necesitamos hablar en privado.
Paul negó.
—Ella se queda.
—Esto es un asunto familiar.
Paul sostuvo la mano de Elizabeth.
—Ella ya forma parte de mi vida.
Alexander observó el gesto.
Por un instante pareció sorprendido.
Después suspiró.
—Entonces supongo que ha llegado el momento.
Los tres entraron a una pequeña cafetería cercana.
Alexander se sentó frente a Paul.
Elizabeth permaneció a su lado.
—Victoria es hija de mi hermana Catherine.
Paul frunció el ceño.
—Nunca me hablaste de una hermana.
—Porque murió hace muchos años.
Paul se quedó callado.
Alexander continuó.
—Catherine era menor que yo. Cuando era joven, se enamoró de un hombre que mi padre consideraba indigno de nuestra familia.
—¿Quién?
Alexander bajó la mirada.
—Edward Montgomery.
Paul abrió los ojos.
—¿El padre de Victoria?
—Sí.
Elizabeth comenzó a entender.
—Entonces Victoria es hija de una relación que la familia Harrison rechazaba.
Alexander asintió.
—Mi padre quería que Catherine terminara aquella relación. Ella se negó.
—¿Y qué pasó?
—Se casó con Edward.
Alexander respiró profundamente.
—Después nació Victoria.
Paul permaneció inmóvil.
—Entonces, ¿por qué ocultaron que era una Harrison?
—Porque tu abuelo consideraba que aquella rama de la familia podía perjudicar el apellido.
Paul apretó los puños.
—¿Y tú permitiste eso?
Alexander lo miró.
—Yo tenía poco más de veinte años.
—Eras su hermano.
—Lo sé.
La respuesta salió casi en un susurro.
—Y me arrepentí durante toda mi vida.
El silencio fue pesado.
Elizabeth miró a Alexander.
—¿Victoria sabía quién era desde niña?
—Sí.
—¿Y Paul?
—No.
—¿Por qué?
Alexander respondió:
—Porque tu abuelo decidió que Paul no debía saberlo.
Paul soltó una risa amarga.
—Claro.
—Paul...
—Siempre es lo mismo.
Se levantó.
—Mi abuelo decide. Mi padre obedece. Y yo soy el último en enterarme.
Alexander no respondió.
Paul caminó hacia la ventana.
—¿Victoria vino por mí?
—En parte.
Paul se volvió.
—¿Qué significa eso?
Alexander dudó.
—Victoria ha intentado acercarse a nuestra familia durante años.
—¿Por qué?
—Porque quería conocer sus raíces.
Paul bajó la mirada.
—Y ustedes pensaron que casándola conmigo resolverían el problema.
Alexander permaneció en silencio.
Aquello fue suficiente.
—No puedo creerlo.
Elizabeth se acercó.
—Paul...
Él la miró.
—Toda mi vida me dijeron que debía hacer lo correcto por la familia.
Se rio sin humor.
—Y ni siquiera me dijeron quiénes eran realmente mi familia.
En ese momento, el teléfono de Alexander comenzó a sonar.
Miró la pantalla.
Su expresión cambió.
—¿Quién es? —preguntó Paul.
Alexander no respondió.
El teléfono volvió a sonar.
Finalmente contestó.
—¿Sí?
Escuchó durante unos segundos.
—No.
Pausa.
—Eso no puede hacerse todavía.
Paul observó a su padre.
—¿Qué ocurre?
Alexander terminó la llamada.
—Tu abuelo.
Paul frunció el ceño.
—¿Está vivo?
Alexander asintió.
—Sí.
—¿Y qué quiere?
Alexander lo miró directamente.
—Quiere que regreses a la ciudad.
—No.
—No es una invitación.
Paul apretó la mandíbula.
—Entonces que venga él.
Alexander se levantó.
—Paul, no entiendes.
—Explícame.
—Si no regresas, comenzará a mover sus piezas.
—¿Qué piezas?
Alexander miró a Elizabeth.
Y esta vez fue ella quien sintió miedo.
—Tu familia —dijo Alexander.
Elizabeth palideció.
—¿Mi familia?
—Sí.
Paul se volvió hacia ella.
—¿Qué tiene que ver tu familia con esto?
Elizabeth no respondió.
Porque en ese instante recordó las palabras de sus hermanos.
Tu familia sabe mucho más de lo que te ha contado.
Mientras tanto, Victoria estaba sentada en la habitación del hotel.
Sobre la cama tenía varias fotografías.
Una de su madre.
Una de Alexander.
Una de Paul.
Y una cuarta fotografía que acababa de recibir.
La miró detenidamente.
Editado: 30.09.2026