Había podido descansar varias horas sin que nadie la molestara o la pusieran a hacer algo. Eso duro casi hasta el mediodía, dónde se levantó ya que la mujer le insistia a qué se despertara.
Al ver que ya estaba abriendo los ojos, dejo de intentar levantarla y se quedó parada cerca de la cama—te aviso que voy a salir y llegaré tarde, ahí te deje anotado lo que tienes que hacer.
—Esta bien—respondio después de segundos sin pensar mucho, aún sentía demasiado sueño. Quedó sentada sobre su cama incluso cuando la mayor salió, aún sentía un leve dolor de cabeza.
No tardo mucho en salir de su cama luego de tomar un sorbo del vaso de agua que tenía en la mesa que tenía al lado. Paso por la habitación de su hermano menor, el estaba dibujando sobre el suelo.
—¿Mati?
—Hola—al verla dejo los crayones sobre el suelo y fue a abrazarla—¿Te sientes mejor?
—Si, estoy mejor—sonrio al devolver el abrazo—¿Qué dibujas?
—Uno de mis autitos, el que está ahi—señalo.
—Ya veo—miro por un segundo ahí y luego volvió a ver a su hermano—¿Tienes hambre?
—Si.
—Ven, preparare el desayuno—dijo al soltarlo, junto a el que la seguía fueron hacia la cocina.
Mientras que su hermano estaba sentado en la mesa, ella hacia el desayuno para ambos son apurarse. En unos minutos ya lo había servido sobre la mesa, quien estaba allí sonrió al ver los platos con comida.
El menor comía con entusiasmo lo que su hermana preparó para el, mientras que ella levanto la vista hacia el reloj notando que ya eran las doce y cuarto, miró a su hermano mientras se levantaba.
—Intenta terminar el desayuno rápido así vas a vestirte, ¿Si?
—Si—sonrio, dejando la taza sobre la mesa.
Devolvió la sonrisa por una más ligera, iba con prisa hacia la habitación de su hermano para dejarle el uniforme sobre su cama. Durante que la preparaba, sentía su cabeza empezarse a marear más, pero aún trato de ignorarlo.
—Ya estoy—aparecio en la entrada de su habitación en pocos minutos—¿No comes?
—No te preocupes, lo haré más tarde—menciono—vistete, te espero en la sala—al pasar cerca de él acaricio suavemente su cabeza, iba hacia la sala que estaba cerca de la cocina y se sentó en el sillón.
Miraba casi con los ojos entreabiertos el suelo y se mantuvo quieta hasta que en poco tiempo su hermano volvió a acercarse, ella levanto apenas la mirada hacia el.
Salieron de la casa y tomaron el autobús que los llevaba hacia la escuela, la adolescente siempre lo acompañaba ya que preferia que no vaya solo. En el camino ella recostó su cabeza sobre el respaldo y cerró un rato los ojos.
El trayecto duro unos minutos, al llegar ella saludo a su hermano y lo vio entrar a la escuela, una vez que se haya asegurado fue a tomar el autobús de vuelta. Llegó a casa casi a media hora, aprovechando que estaba vacía decidió recostarse en su habitación sin preocuparse por almorzar.
En el momento que apenas se acostó, sintió su celular vibrar y lo tomo para ver quién era. Desde las notificaciones vio un mensaje de su padre que llegaría el sábado, que se lo decía a ella porque su madrastra no respondia.
No pensó en contestar y dejo su celular en silencio, sabía que el la empezaria a llamar seguido hasta que respondiera.
Durmió solo hasta las seis, en esa hora sono la alarma y no demoró en levantarse para ir a buscar a su hermano, alistandose un poco antes. No había dormido bien y aún se sentía cansada, el dolor que sentía en su cabeza no tardo en aparecer.
Repitió el mismo recorrido de la ida, aún le faltan unos minutos para poder llegar a casa.
—Estas muy callado—dijo al mirarlo—¿Tienes sueño?
—Solo un poco—respondio—tengo mucha hambre.
—Ya llegaremos a casa y comeremos—sonrio—Y cuentame como te fue hoy.
—Me fue bien, pero mis amigos faltaron—comento—solo fue una y jugué con ella, estuvimos coloreando y trajo la cuerda para que saltemos.
—Me imagino que te has divertido.
—Si y mucho—sonrio, estaba feliz y luego miró a su hermana con curiosidad—¿Qué es un mariposon?
—¿Por qué la pregunta?
—Es que hoy unos chicos me dijeron eso cuando jugaba, y yo y ellas estábamos buscando el mariposon—respondio—¿En una mariposa gigante? Quiero saber cómo es.
—¿Que chicos te dijeron eso?—fruncio apenas el ceño.
—No se, no los conocia—menciono—eran más altos y grandes, cómo Matthew.
« Deben ser de quinto grado, ni se quiénes serán. Espero que no sigan molestandolo» pensó molesta mientras veía la ventana.
—Oye—su hermano la apartó de sus pensamientos—¿Es malo?
—No, no, solo estaba pensando en otra cosa—sonrio apenas—¿Y no has hecho nada más en la escuela?
—Te estaba hablando, no me escuchaste.
—Perdon, ¿Qué me decías?
Dudo en si volver a decirlo, solo miró con lastima a su hermana—¿Estás enferma aún?
—No, estoy bien, solo pensaba en algunas cosas que debo entregar mañana.
—Si tu dices—se acomodo en su asiento, aún la miraba—¿Qué hay para merendar en casa?
—Lo de hoy, o si reviso bien otras cosas—respondio—¿Qué quieres tu?
—Quiero cereales con leche, waffles, pancakes, un sándwich y papas hash—pidio con alegría—y un chocolate caliente.
—¿Todo eso?—miro con intriga—lo haría, pero ni te terminaste lo que te hice hoy.
—Es que en las películas hacen eso.
—No tienes que copiar una película, tontin, tienes que comer bien—se rió un poco—lo haré si te comes todo.
—¿Y si estoy satisfecho?
—Te lo guardo para después.
En cinco minutos ya estaban en casa, Matías había ido a cambiarse su ropa mientras que su hermana preparaba todo lo que pidió. Hacia todo con lentitud, el mareo aún no se quitaba y decidió tomar un vaso de agua para seguir haciendo la merienda.
Cuando iba a dejar los platos sobre la mesa, su hermano ya estaba ahí esperando emocionado. El aún no comió hasta esperar a que ella se sentara, lo que no tardo mucho tiempo.