Desde que descubrí las playas del Sur, no había mejor plan para mí que ir a San Vito Lo Capo o a Taormina. Pero, incluso aunque Nicco se encargó de prepararlo todo, la ruta, el hotel, las actividades... había algo en mí que no terminaba de conectar.
No podía dejar de pensar en que tenía que conseguir un empleo nuevo, encima parecía que todas las revistas de moda me boletinaron y no hay forma de hacer crecer un blog como el de Chiara porque ahora es mucho más sencillo hacer TikToks. El problema es, que ser creadora de contenido nunca ha sido lo mío.
Nicco decía que podía tomarme un pequeño descanso.
Pero había pasado muchísimos años trabajando en mi futuro, entonces creo que me cuesta demasiado trabajo no mantenerme ocupada todo el tiempo. Creo que solo me daba permiso de descansar en el Ferragosto. Y eso porque prácticamente toda Italia lo hace. Es un delito prácticamente trabajar ese día.
Pero, no todos los días pueden ser Ferragosto y el tiempo se me acaba. No importaba que Nicco dijera que puede cubrir todos los gastos. Esto va más allá del dinero.
Mi permesso di soggiorno per lavoro subordinato vence en menos de dos meses. Sé que haber perdido mi trabajo no significa que tengo que hacer mis maletas para regresarme a México mañana pero, tengo que aceptar que ha sido demasiado agotador estar investigando qué tengo o no qué hacer para seguir manteniendo mi estatus migratorio en orden sin que tenga que casarme con Nicco.
No quiero volver a sentir que estoy de visita en el país en el que construí mi vida. No quiero citas, papeles y fechas de vencimiento recordándome que, aunque mi departamento esté en Milán, mi novio sea italiano y hasta mi gata probablemente entienda mejor el italiano que el español, para el gobierno sigo necesitando permiso para quedarme.
—¿En qué piensas?
—En nada y en todo a la vez —respondí, tomando otro pedazo del arancino—. Tal vez solo quisiera quedarme otro poquito más acá, en Taormina. Por lo menos aquí no siento que media città me quiere cancelar.
—Para cuando regresemos, seguro ya tendrán otro chisme al que le van a poner más atención.
—¿Quieres que investigue en la compañía si hay forma de...?
Negué con la cabeza. Nicco ha intentado hacer de todo para ayudarme a conseguir un empleo pero parecía imposible. Incluso he pensado en iniciar de nuevo y volver a ser niñera en lo que consigo algo en la industria que verdaderamente amo.
Además, el verano está por terminar y no quiero entrar a Septiembre sintiendo que lo he perdido todo. Yo entiendo el dolce far niente pero... últimamente no hacer absolutamente nada más que revisar LinkedIn y mandar CVs me ha tenido loca.
Tampoco ayudaba que este lugar era el escape perfecto a todos mis problemas en el norte.
Nicco estaba acostado a mi lado, con los ojos cerrados y un brazo debajo de la cabeza. Yo tenía los pies enterrados en la arena y estaba considerando seriamente meterme otra vez al agua cuando mi celular comenzó a vibrar dentro de mi bolso. Lo ignoré, por segunda vez, no tenía ganas de hablar con nadie.
—¿No vas a contestar? —preguntó Nicco sin siquiera abrir los ojos.
—No.
Sonreí orgullosa de mí misma, aunque el celular no tardó mucho en sonar otra vez. Nicco abrió un ojo y me miró.
—Eso parece importante, por la insistencia.
Metí la mano en el bolso y saqué el celular. En cuanto vi el nombre en la pantalla, me incorporé de golpe y subí mis lentes oscuros hacia mi cabello. Era Matteo De Angelis, mi abogado.
—Pronto?
—Greta, ciao. ¿Te agarro en mal momento?
—No realmente, pensé que estarías en Como con tu familia descansando.
Matteo, quién siempre ama hablar de su familia, esta vez solo dijo que "eso estaba haciendo" pero que "lo que recibió no podía esperar más tiempo". Y después, hubo una pausa demasiado larga al otro lado de la línea, lo que hizo que comenzara a latirme el corazón mucho más rápido.
—Recibimos una notificación esta mañana relacionada con Cornelia Lucaferri. Ha decidido proceder legalmente por las declaraciones del video.
—¿Me demandó?
—Ha presentado una querella por difamación. Todavía estamos revisando la documentación y quiero que tengas claro que esto apenas comienza. No significa que exista una condena ni que...
—¿Puede afectar mi permesso?
Matteo guardó silencio y yo me llevé la mano a la cabeza, tirándome los lentes de sol.
—Mi permiso vence en menos de dos meses. ¿Esto puede afectar mi renovación?
—Una querella no cancela tu permiso de residencia.
—Eso no fue lo que pregunté.
Nicco se incorporó a mi lado, escuchando atento.
—Quiero saber qué pasa si esto sigue adelante —continué—. Si hay un juicio, una condena o lo que sea. ¿Me pueden quitar el permesso?
—No funciona así de automáticamente.
—¿Pero pueden?
—Una eventual condena puede tener consecuencias dependiendo del delito, de la sentencia y de tu situación migratoria. Pero Greta, estamos muy lejos de ese escenario. Y una querella por difamación no convierte de pronto tu presencia en Italia en una amenaza para el orden público.