Capítulo 4
La estación apareció frente a mí. Me quedé quieta por un momento, observando aquel tren grande y negro que esperaba en las vías. De la locomotora salía una enorme cantidad de humo oscuro que se elevaba lentamente hacia el cielo. Era la primera vez que veía un tren, La dama que me había acompañado hasta allí se detuvo a mi lado. —Mi nombre es Elizabeth. Disculpa, no me había presentado. La miré y sonreí ligeramente. —El mío es Bella. Durante unos segundos permanecimos en silencio, observando el tren. Entonces Elizabeth habló: —Mi parada es Valle Verde. Es un lugar donde voy a vivir con mi prometido. Él es dentista y nos vamos a casar pronto.
—Qué hermoso. Espero que tengan un feliz matrimonio. Elizabeth sonrió. —Gracias. Después me miró con curiosidad.—Y dime tú, ¿a dónde vas? Saqué el mapa que había comprado mientras iba de camino y lo abrí frente a mí. Lo observé detenidamente. Había tantos lugares marcados que mis ojos no sabían dónde detenerse. Ciudades, pueblos, caminos… todo parecía llevarme hacia un lugar diferente. Elizabeth me miró con curiosidad. —¿En serio no sabes a dónde ir? Negué despacio. —Quiero conocer todos esos lugares. Pero todavía no sé por cuál comenzar. Elizabeth miró el mapa y después volvió a mirarme. —Mira, sé que apenas nos estamos conociendo, pero tu primera parada puede ser Valle Verde. La miré sorprendida. —¿Valle Verde? Elizabeth asintió. —Sí. Te ofreceré una estancia mientras decides cuál será tu siguiente parada. Nuestra casa es grande y mi prometido no tendrá ningún problema. Le diré que eres una amiga. Será solo por un tiempo, pero creo que te servirá.
La miré durante unos segundos. No esperaba que alguien a quien acababa de conocer quisiera ayudarme de aquella manera. —Muchas gracias, Elizabeth. Eres muy buena persona. Elizabeth se llevó una mano a los labios y sonrió ligeramente. —Sí, mucha gente me lo dice. Sonreí también. Después fuimos a comprar los boletos. Mientras esperábamos, no podía dejar de mirar el tren. Era enorme, negro y cubierto de humo. Nunca había viajado en uno antes. Entonces escuchamos el aviso de que el tren estaba listo para partir. Elizabeth tomó sus cosas. —Vamos. Subimos juntas. Miré hacia atrás una última vez antes de entrar. No sabía cómo sería mi viaje. Era mi primer viaje por el mundo. Quería conocer lugares nuevos, estudiar, aprender cosas que jamás había visto y, algún día, aprender todo lo necesario sobre medicina. Apreté mi pequeño bolso contra mí. No sabía qué me esperaba. Pero estaba lista para descubrirlo.
— Fin del Capítulo 4 —