Volviendo con Deiby, este abre los ojos y ve que está en un espacio totalmente blanco que le genera una profunda sensación de calma. En voz alta pregunta si acaso es el cielo o si solo está soñando. De repente, una luz brillante aparece frente a él y, al desvanecerse, lo deja sin palabras: un hombre hermoso, de piel resplandeciente y con un par de alas blancas, flota hacia él. Con una voz angelical, aquel ser se presenta como el dios de la Venganza Divina y le dice que, efectivamente, ha muerto, pero que ese lugar no es el cielo.
Antes de que el dios continúe hablando, Deiby lo interrumpe preguntando si entonces se encuentra en el infierno.
-Para nada -responde el supuesto dios-. Este es un lugar creado solo para ti, ya que tu vida estuvo llena de desgracias. Te concederé una nueva vida en otro mundo, empezando desde cero. Pero antes de eso, ¿recuerdas por qué moriste?
Deiby suspira y comienza a relatar lo que ocurrió. Sin embargo, mientras habla, su odio se convierte poco a poco en desilusión, y su nivel de oscuridad desciende hasta un 20%. El dios lo nota y, con una voz triste, continúa:
-¿Eso es todo lo que sabes? Te contaré la verdad de tu vida. Cuando naciste, tu madre murió por ti. Podía salvar su vida o la tuya... y eligió la tuya. Tu padre, impotente y lleno de rabia, te culpó por la pérdida del amor de su vida y te abandonó en un orfanato. Pero no en cualquier orfanato, sino en uno donde él tenía el control total. Sí, tal como lo imaginas: el hombre que te hizo sufrir tanto es tu padre.
El dios hace una pausa y luego sigue revelando más verdades.
-Tus amigos, que eran amantes desde siempre, solo se divertían viendo cómo tú hacías todo por ellos. El día de tu arresto, tu gran amigo y el amor de tu vida dejaron los objetos robados para llamar a la policía y cobrar la recompensa ofrecida por la víctima. Las torturas en prisión vinieron por parte de esa misma víctima, pero el hecho de que nunca recibieras cartas ni visitas no formaba parte de su venganza... sino de la indiferencia de quienes decían quererte.
La voz del dios se vuelve más severa.
-Y no solo eso. Cuando finalmente los encontraste, en lugar de disculparse, decidieron seguir engañándote. Dijeron que te buscaron por todas partes y que les fue imposible encontrarte, pero también fue mentira. La noticia de tu arresto se difundió durante un tiempo; todos sabían dónde estabas, pero no quisieron ir por ti. Mientras tú sufrías, ellos vivían su romance, gastándose la recompensa que obtuvieron al inculparte. Lo irónico es que, cuando el dinero se les acabó y volvieron a la calle, tú los encontraste. Decidiste pagar con la ayuda de "amor" todo lo que ellos supuestamente habían sufrido mientras tú trabajabas... pero en realidad se divertían. Hasta el día de tu muerte.
En ese momento, el nivel de oscuridad de Deiby aumenta al 70%. El dios aprovecha para hablarle con solemnidad.
-Pues bien, yo, que soy tan bueno, te daré la oportunidad de vengarte de quienes te pisotearon, humillaron y jugaron con tus sentimientos. Te enviaré a otro mundo lleno de magia y poderes, donde empezarás una vida desde cero. Claro, no te mandaré indefenso. Te concederé mis bendiciones, con la única condición de que mantengas viva tu sed de venganza. Cuando tu corazón esté listo... volveré por ti.
Lleno de ira, Deiby acepta. En ese momento, ve cómo poco a poco su alma se desvanece en una luz blanca, hasta que todo queda en completo silencio.