Deiby abrió los ojos de golpe, empapado en sudor. La misma pradera. Las mismas flores de fuego. La misma bestia con forma de tigre blanco y rayas negras que lo observaba desde la distancia. Sin voz, sin palabras, solo aquella mirada profunda que parecía atravesarlo.
El silencio del sueño era pesado, casi irreal.
Se incorporó lentamente, respirando hondo. El sol apenas comenzaba a iluminar su habitación cuando bajó las escaleras.
Su madre ya estaba en la cocina, mezclando hierbas luminosas en un pequeño caldero. El aroma dulce llenaba la casa.
-Buenos días, dormilón -dijo con una sonrisa suave-. Déjame adivinar... ¿el mismo sueño?
Deiby se frotó la nuca, cansado.
-Sí... siempre igual. Esa bestia no me deja descansar bien.
Ella se acercó y le acomodó su cabello blanco detrás de la oreja con un gesto cálido.
-Los sueños repetitivos no siempre son advertencias. A veces son memorias que todavía no entiendes. Dale tiempo.
Mientras comía, Deiby miró la silla vacía en la mesa.
-¿Papá ya se fue?
-Antes del amanecer. Ya sabes cómo es.
Justo cuando se preparaba para salir, escuchó golpes en la ventana. Eran Karos y Lyra.
-¡Deiby! -gritó Karos-. ¡Muévete o llegaremos tarde otra vez!
Lyra agitó sus alas pequeñas con impaciencia.
-¡Hoy empiezan los exámenes para el torneo!
Deiby tomó su bolso, besó a su madre y salió.
Durante el camino hacia la academia, los tres hablaron del Torneo de Graduación. Lyra explicó las categorías: barreras y curación, invocación y batalla.
Karos añadió que solo los mejores de cada categoría serían elegidos para representar a Rose ante las otras academias.
Deiby sonrió, nervioso pero emocionado.
-Iré por batalla.
Karos soltó una risa confiada.
-Si alguien puede ganar eso eres tú.
Lyra levantó la mano con determinación.
-Entonces yo iré por barreras y curación.
Los tres caminaron motivados, convencidos de que ese año sería especial.
En el examen de invocación, los estudiantes presentaron criaturas básicas: aves elementales, pequeños seres de viento o fuego, cachorros de lobo cuerno.
El ambiente era tranquilo hasta que llamaron a Karos.
El joven hombre bestia avanzó al centro del campo de pruebas. Sus orejas felinas se tensaron mientras colocaba una mano en el suelo.
-Invocación de sombra... responde a mi llamado.
Un círculo oscuro apareció bajo sus pies.
De pronto, una enorme criatura emergió de la magia.
Un lobo cuerno adulto hecho completamente de sombra se materializó frente a todos. Era tan grande como un caballo y su único cuerno oscuro parecía absorber la luz del lugar.
Un murmullo recorrió a los estudiantes.
Algunos dieron un paso atrás instintivamente.
-¿Ese no es... un lobo cuerno adulto?
-¡Eso no es una invocación básica!
El profesor abrió los ojos sorprendido.
-Impresionante...
El lobo de sombra soltó un aullido profundo que hizo vibrar el aire. Luego se lanzó contra el maniquí del examen.
Con un solo golpe del cuerno oscuro, lo desintegró.
El silencio reinó por unos segundos.
Finalmente, el profesor levantó la mano.
-Aprobado con excelencia.
Los estudiantes estallaron en murmullos.
Luego fue el turno de Lyra.
El examen consistía en crear barreras mientras curaba simultáneamente a varios objetivos, soportando ataques cada vez más fuertes del examinador.
Muchos estudiantes fallaron en la primera fase.
Otros llegaron a la segunda, pero sus barreras se rompieron bajo la presión.
Cuando Lyra avanzó al centro del campo, algunos alumnos comenzaron a susurrar.
-Ella es la híbrida...
-Dicen que su magia es muy estable.
Lyra respiró profundo y levantó ambas manos.
Tres círculos mágicos plateados aparecieron frente a ella.
En segundos, tres barreras brillantes protegieron a los "heridos" del examen.
Sus manos comenzaron a irradiar una suave luz plateada.
La magia curativa fluyó al mismo tiempo hacia los tres.
El examinador atacó con un hechizo de impacto.
La primera barrera resistió.
Luego lanzó un segundo ataque, más fuerte.
Las barreras ni siquiera temblaron.
Un tercer ataque cayó como un martillo mágico.
Los estudiantes contuvieron el aliento.
Pero las barreras de Lyra permanecieron intactas.
El profesor bajó lentamente su mano, claramente impresionado.
-Sobresaliente.
Los murmullos volvieron a recorrer el campo de pruebas.
Por último llegó el examen de Deiby.
El desafío era simple: resistir cinco minutos contra un instructor usando espada y magia.
El instructor sonrió con confianza cuando Deiby tomó su espada blanca.
-Cinco minutos pasan rápido, muchacho.
El combate comenzó.
Pero lo que nadie esperaba era que el examen se convirtiera en una verdadera demostración de combate avanzado.
La espada de Deiby trazó un arco luminoso.
-Estocada Lunar.
El ataque obligó al instructor a retroceder.
Un segundo movimiento siguió inmediatamente.
-Filo Ígneo.
La hoja se envolvió en fuego y chocó contra la espada del instructor, lanzando chispas por el aire.
Los estudiantes comenzaron a murmurar.
-¿Está combinando magia y esgrima?
-Eso no lo enseñan aquí...
El instructor sonrió, emocionado, y aumentó la intensidad.
-¡Bien! ¡Veamos cuánto puedes resistir!
El combate se volvió cada vez más rápido.
Deiby dio un paso atrás y liberó otro hechizo.
-Pulsación de Gravedad.
Una onda invisible sacudió el suelo, obligando al instructor a cubrirse.
El tiempo pasó sin que nadie lo notara.
Cinco minutos.
Diez minutos.
Quince minutos.
Los estudiantes ya estaban completamente en silencio, observando el combate como si fuera un duelo real.
Fue entonces cuando una voz fuerte resonó en el campo.