Un Villano Perfecto

El Corte Del Destino

La sala del consejo de Rous estaba en silencio.

Un silencio pesado, lleno de decisiones que podían cambiar el destino del mundo.

En el centro de la sala estaba la reina de Rous, observando a las personas frente a ella.

Los padres de los jóvenes que estaban luchando en el torneo.

La reina habló finalmente.

-Si Rous gana el torneo… el mundo cambiará.

Los padres intercambiaron miradas.

-Rous dejará de ser un territorio menor -continuó-. Pasaremos a ser una nación reconocida.

Uno de ellos respondió.

-Eso debería ser algo bueno.

La reina negó lentamente.

-Lo sería… si no hubiera consecuencias.

Caminó alrededor de la mesa.

-El consejo de naciones no permite que el número de naciones aumente sin cambios. Si Rous se convierte en nación… otra nación perderá su lugar.

El silencio se volvió más pesado.

-Las naciones deberán votar quién será expulsado.

Otro de los padres habló.

-Y nos culparán.

La reina asintió.

-Exactamente.

Luego los miró con seriedad.

-Cuando eso ocurra, debemos estar preparados para todo.

Uno de los padres dio un paso al frente.

-Nuestros hijos están luchando en ese torneo. El destino ya está en movimiento.

Otro añadió.

-Sea lo que sea que venga… lo enfrentaremos.

La reina guardó silencio unos segundos.

Luego asintió.

-Entonces que el mundo decida.

Pero en el fondo sabía que el mundo no aceptaría el cambio sin conflicto.

El coliseo estaba destruido en varios puntos.

El polvo flotaba en el aire.

Dravenor apenas podía mantenerse de pie.

El humano respiraba con dificultad.

El silencio era inquietante.

El humano apretó los dientes.

-Dravenor… esto no se siente como una pelea normal…

Dravenor no respondió de inmediato.

Observaba el suelo.

Su mirada se endureció.

-Lo sé…

Entonces ocurrió.

Una presión oscura cubrió la arena.

El aire se volvió pesado.

El humano llevó una mano a su pecho.

-No… no puedo respirar bien…

Una grieta negra se abrió en el suelo.

De ella salió una figura.

Un demonio.

Armadura carmesí.

Ojos brillando como brasas.

En un instante apareció frente a ellos.

Tocó el pecho de ambos.

Sellos mágicos aparecieron.

Su maná regresó completamente.

El humano abrió los ojos con sorpresa.

-¿Qué… hizo…?

El demonio habló.

-Espero que me diviertan.

Invocó una espada.

La batalla comenzó.

Los tres se movían a una velocidad que pocos podían seguir.

Espadas chocaban.

El suelo se rompía.

Dravenor atacaba de frente.

El humano por los lados.

Durante un momento parecía que iban ganando.

Pero entonces…

El demonio sonrió.

Desapareció.

El humano giró rápidamente.

-¡Dravenor!

El golpe llegó desde arriba.

Una patada brutal cayó sobre Dravenor.

El impacto lo estrelló contra el suelo.

El coliseo tembló.

El humano sintió un frío recorrer su espalda.

-¡Dravenor!

Dravenor escupió sangre.

-Se… mueve demasiado rápido…

Entonces el demonio usó magia.

Una enorme ola de fuego.

El calor era insoportable.

El humano retrocedió.

-No vamos a resistir eso…

Dravenor creó un escudo.

-Muralla del Vacío.

La explosión iluminó el coliseo.

El escudo resistió.

Pero comenzaron a aparecer grietas.

Dravenor apretó los dientes.

-No… durará mucho…

El humano contraatacó.

-Arsenal Celestial.

Cientos de espadas de luz aparecieron en el cielo.

Dravenor levantó su mano.

-Legión del Abismo.

Miles de espadas oscuras aparecieron también.

Las armas se lanzaron contra el demonio.

El demonio se multiplicó en cuatro.

Cada copia desvió los ataques con su espada.

Explosiones mágicas llenaron la arena.

Pero una copia atravesó la explosión.

Apareció frente al humano.

El humano apenas levantó su espada.

El impacto lo lanzó varios metros.

Rodó por el suelo.

Tosiendo.

-Agh…!

Dravenor gritó.

-¡Levántate!

El demonio volvió a unirse en uno solo.

Cuando todo terminó…

El demonio seguía intacto.

-Ahora es mi turno.

El humano respiraba con dificultad.

-Su poder… no tiene sentido…

Dravenor murmuró.

-No… esto es miedo…

Transformó su espada en una esfera de energía.

La lanzó.

Dravenor reaccionó.

-¡Detrás de mí!

-Muralla del Vacío.

La esfera impactó.

Una explosión gigantesca sacudió todo el coliseo.

Las gradas temblaron.

El suelo se hundió.

Cuando el humo se disipó…

Dravenor estaba de pie frente al humano.

Herido.

Había recibido casi todo el impacto.

El humano lo sostuvo.

-¡Estás sangrando demasiado!

Dravenor respiraba con dificultad.

-No… te distraigas…

El demonio habló.

-Eso fue solo el treinta por ciento.

El miedo recorrió el cuerpo del humano.

-Solo… treinta…

Mientras el demonio creaba una esfera aún más grande…

El aire comenzó a vibrar.

El humano sintió sus manos temblar.

-Dravenor…

-Si eso nos alcanza…

Dravenor lo miró.

Sus ojos mostraban preocupación real.

-Lo sé…

El humano tomó una decisión.

-Dravenor…

-Prepárate. Usaré el mejor hechizo que tengo.

Clavó su espada en el suelo.

Un círculo mágico gigantesco apareció.

-Magia prohibida de la humanidad…

-Voto de Fe.

En todo el mundo humano, una parte del maná desapareció.

Solo un diez por ciento.

Pero reunido era un poder inmenso.

La energía cayó del cielo hacia el humano.

Su cuerpo comenzó a colapsar.

Sus rodillas temblaban.

-No puedo sostenerlo…

La presión lo estaba rompiendo.




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