El coliseo seguía en ruinas.
El polvo flotaba en el aire como una niebla gris.
Durante unos segundos nadie reaccionó.
Luego comenzaron los murmullos.
-¡Ganaron!
-¡Derrotaron a un demonio!
-¡Rous lo logró!
Los gritos crecieron como una ola.
Algunos lloraban.
Otros reían.
Muchos no comprendían lo que realmente había ocurrido.
Solo sabían que habían presenciado algo imposible.
En las gradas más altas, un anciano mago temblaba.
-Ese hechizo... eso no era magia común.
A su lado, una mujer susurró:
-El cielo cambió por un segundo...
Los rumores comenzaron a expandirse más rápido que el polvo.
-Dicen que fue magia prohibida.
-Dicen que la humanidad perdió maná.
-Dicen que el demonio no era un simple combatiente.
La historia ya estaba creciendo.
Y apenas había terminado.
Lejos del coliseo...
En el bosque que rodeaba la ciudad...
Lyra se detuvo de golpe.
El aire vibró.
Una onda invisible atravesó los árboles.
Karos también lo sintió.
Una mezcla de energía oscura y luz celestial.
Inestable.
Violenta.
-Es él -susurró Lyra.
Su corazón comenzó a latir con fuerza.
Podía reconocer la energía de Dravenor en cualquier lugar.
Pero esto...
Esto estaba descontrolado.
-Se está rompiendo por dentro -murmuró.
Y comenzó a correr.
No como una maga.
Como alguien desesperado.
Karos la siguió sin decir palabra.
Mientras avanzaban, los árboles mostraban señales del impacto.
Cortezas quemadas.
Rocas fracturadas.
El suelo agrietado por la onda expansiva.
Cada paso confirmaba lo mismo:
La batalla había sido demasiado grande.
Cuando llegaron a la colina más cercana al coliseo...
Se detuvieron.
La estructura estaba parcialmente destruida.
Un cráter gigantesco ocupaba el centro.
Lyra sintió que el aire le faltaba.
-No...
Bajó corriendo por las gradas rotas.
Saltando escombros.
Esquivando sanadores y soldados.
Y entonces lo vio.
Dravenor.
En el suelo.
Cubierto de sangre.
Inmóvil.
El humano también estaba a su lado, destrozado.
Lyra cayó de rodillas.
-¡Dravenor!
Lo giró con cuidado.
Su pulso era débil.
Pero estaba ahí.
Sus manos comenzaron a temblar.
-No te atrevas a morir aquí...
Karos llegó segundos después.
Observó el cráter.
El demonio inconsciente.
La magnitud del impacto.
Y entendió algo.
Esto no había sido una simple pelea.
Lyra apoyó la frente contra el pecho de Dravenor por un segundo.
Solo uno.
Como si necesitara confirmar que estaba vivo.
Entonces respiró hondo.
Y activó su magia.
Dravenor y el humano fueron trasladados a una sala interior aún intacta.
El aire olía a polvo y hierro.
Lyra se arrodilló entre ambos.
-No se muevan.
Sus manos comenzaron a brillar con una luz verde suave.
Primero atendió al humano.
Los huesos torcidos comenzaron a alinearse lentamente.
No era un proceso instantáneo.
Era doloroso.
El humano apretó los dientes.
-No... esperaba... que doliera tanto ganar...
Lyra no respondió.
Estaba concentrada.
Pero su voz tembló apenas.
-Si vuelves a hacer algo así... te dejaré roto.
Después pasó a Dravenor.
Y se detuvo.
Frunció el ceño.
-Esto no es solo daño físico.
Colocó ambas manos sobre su pecho.
Sintió el caos dentro de él.
Sombras mezcladas con energía celestial.
Restos del Voto de Fe aún ardiendo.
-Tu cuerpo rechazó parte del poder.
Dravenor abrió un ojo lentamente.
Su visión estaba borrosa.
Lo primero que vio fue a Lyra.
-Llegaste...
Fue apenas un susurro.
Pero ella lo escuchó.
Sus ojos brillaron.
-Siempre llego.
Intentó incorporarse.
No pudo.
Ella presionó su hombro con firmeza.
-Ni lo intentes.
La luz verde se intensificó.
Las fracturas comenzaron a cerrarse.
Pero no completamente.
Después de varios minutos, Lyra retiró las manos.
Sudor recorría su frente.
-Puedo curar los huesos.
Miró a Dravenor con seriedad.
-Pero el daño interno necesitará tiempo.
El humano ya podía sentarse.
Respiró profundo.
-Entonces estamos vivos.
El humano soltó una pequeña risa cansada.
-Supongo que... antes de que todo se vuelva aún más complicado... deberíamos presentarnos como corresponde.
Karos giró ligeramente la cabeza.
Lyra también lo miró.
Dravenor abrió un ojo con curiosidad.
El humano apoyó una mano en el suelo para mantenerse sentado.
-Mi nombre es Aren Valek.
Respiró profundo antes de continuar.
-Humano... especialista en magia prohibida... y aparentemente... alguien con muy malas decisiones.
Karos lo observó en silencio unos segundos.
Finalmente habló.
-Karos.
-invocador
Lyra suspiró suavemente.
-Lyra.
-Maga de apoyo y sanadora... y la persona que tendrá que reparar cada locura que hagan.
Dravenor habló con voz débil.
-Dravenor.
-Guerrero.
Karos vigilaba la puerta.
-Por ahora.
El silencio llenó la sala.
Dravenor miró al techo.
-El demonio...
Karos respondió:
-Bajo custodia. Inconsciente.
Dravenor cerró los ojos.
-No estaba completo.
Lyra levantó la mirada.
-¿Qué quieres decir?
El humano habló con dificultad.
-Dijo que eso era solo el treinta por ciento.
El ambiente cambió.
Karos cruzó los brazos.
-Entonces fue una prueba.
Dravenor asintió lentamente.
-Sí.
Lyra sintió un escalofrío.
-¿Y si vienen más?
Nadie respondió de inmediato.