Un vínculo inesperado

capitulo VIII- El pasado que vuelve

Taehyung no pudo dormir aquella noche.

Cada vez que cerraba los ojos, volvía a ver la fotografía que le habían enviado. Era una imagen suya saliendo del automóvil de Jungkook, tomada desde algún lugar cercano a su apartamento. Alguien lo había estado siguiendo, y lo peor era que esa persona sabía exactamente qué amenazarle para hacerlo sentir vulnerable.

Su secreto.

El secreto que había protegido durante años para que nadie decidiera por él cómo debía vivir, a quién debía amar o qué clase de persona tenía que ser.

Miró el teléfono una vez más.

Número desconocido: Pronto lo descubrirás.

—¿Qué quieres de mí? —murmuró, apretando el celular entre los dedos.

No había respuesta.

Taehyung dejó el teléfono sobre la cama y se cubrió el rostro con ambas manos. Quería contárselo a Jungkook. Una parte de él deseaba llamar al Alfa y explicarle todo lo que estaba pasando. Sin embargo, otra parte tenía miedo.

Jungkook ya conocía su secreto, pero eso no significaba que tuviera que conocer todos sus problemas.

Además, no quería que lo viera como alguien incapaz de defenderse.

—Puedo manejarlo solo —se dijo.

Pero ni siquiera él parecía convencido.

Una mañana llena de preguntas

A la mañana siguiente, Taehyung llegó a la empresa más temprano de lo habitual. Había pasado gran parte de la noche revisando las ventanas de su apartamento y asegurándose de que la puerta estuviera cerrada.

No quería reconocerlo, pero tenía miedo.

Jimin apareció unos minutos después y lo encontró sentado frente a su escritorio, mirando fijamente la pantalla de su computadora sin hacer absolutamente nada.

—Tae, ¿dormiste algo?

—Sí.

Jimin lo miró con los ojos entrecerrados.

—No te pregunté si sobreviviste a la noche. Te pregunté si dormiste.

Taehyung soltó un suspiro.

—Un poco.

—Mentiroso.

—¿Viniste a trabajar o a interrogarme?

—Las dos cosas. Soy tu mejor amigo, tengo derecho a molestarte cuando te comportas como si el mundo se fuera a acabar.

Taehyung intentó sonreír, pero la expresión le duró muy poco.

Jimin se sentó a su lado y bajó la voz.

—¿Te volvieron a escribir?

Taehyung dudó antes de sacar el teléfono. Le mostró el último mensaje y la fotografía.

Jimin dejó de sonreír.

—Esto ya no es una simple amenaza.

—Lo sé.

—Alguien te está siguiendo, Tae. Tenemos que hacer algo.

—¿Como qué? ¿Ir a la policía y decirles que una persona desconocida sabe que soy Omega y me está amenazando por eso?

—Sí, para empezar. Y guardar todas las pruebas. No tienes que esperar a que pase algo peor para pedir ayuda.

Taehyung apartó la mirada.

—No quiero que todo el mundo se entere.

—No estoy diciendo que tengas que contárselo a todo el mundo. Estoy diciendo que no tienes que enfrentarte a esto sin ayuda.

Jimin tomó su mano por un instante.

—Y, por favor, no confundas pedir ayuda con ser débil.

Taehyung tragó saliva. Aquellas palabras le recordaron demasiado a las cosas que había intentado convencerse durante años.

—No quiero que Jungkook se meta en esto.

—¿Por qué?

—Porque no quiero que sienta que tiene que protegerme solo porque soy un Omega.

Jimin arqueó una ceja.

—¿Y si quiere ayudarte porque le importas?

Taehyung lo miró de inmediato.

—No empieces.

—Yo no he dicho nada.

—Lo acabas de decir.

—Solo estoy haciendo una observación.

—Pues observa en silencio.

Jimin levantó ambas manos, fingiendo rendirse, aunque la pequeña sonrisa que apareció en su rostro dejó claro que no pensaba abandonar el tema.

En ese momento, la puerta del área de trabajo se abrió.

Jungkook entró acompañado de Namjoon. Llevaba una carpeta bajo el brazo y parecía estar escuchando las indicaciones de su amigo, pero sus ojos encontraron a Taehyung casi de inmediato.

—Buenos días —saludó Namjoon.

—Buenos días —respondió Jimin.

Taehyung hizo lo mismo, procurando actuar con normalidad.

Jungkook se acercó a su escritorio.

—¿Podemos hablar un momento antes de la reunión?

Taehyung levantó la mirada.

—¿Sobre el proyecto?

—También.

Aquella última palabra hizo que Jimin mirara a su amigo con disimulo.

Taehyung cerró el archivo que tenía abierto.

—Está bien.

Jungkook señaló la pequeña sala de reuniones. Taehyung lo siguió, intentando ignorar la sensación de que alguien más estaba observándolo.

No sabía que, desde el otro lado de la calle, una persona acababa de tomar otra fotografía.

Lo que Jungkook empieza a notar

La sala estaba vacía cuando entraron.

Jungkook dejó la carpeta sobre la mesa y se quedó de pie unos segundos, como si estuviera buscando la mejor manera de empezar.

—No has estado bien desde ayer.

Taehyung se cruzó de brazos.

—Estoy cansado.

—Puede ser.

—Entonces, ¿por qué me lo preguntas?

Jungkook apoyó las manos en el borde de la mesa.

—Porque te conozco un poco más que hace unas semanas y sé que cuando algo te preocupa, intentas fingir que no pasa nada.

Taehyung sintió una punzada de incomodidad.

—No sabes tanto de mí.

—Tienes razón. No sé todo de ti.

Jungkook hizo una pausa.

—Pero me gustaría conocerte.

El silencio que siguió fue distinto a los anteriores. Taehyung no encontró una respuesta rápida ni una broma con la que pudiera escapar de aquella conversación.

Por alguna razón, la sinceridad de Jungkook le resultaba más difícil de enfrentar que cualquier pregunta.

—No tienes que preocuparte por mí —dijo finalmente.

—No te estoy preguntando si necesito preocuparme. Te estoy preguntando si te ocurre algo.

—¿Y si no quiero hablar de ello?

—Entonces no me lo cuentas.

Taehyung lo observó, desconfiado.

—¿Así de fácil?




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