Un vínculo inesperado

Capitulo XI- La verdad que nadie quiso contar

Taehyung no podía dejar de mirar el teléfono.

La fotografía de su madre seguía abierta en la pantalla. En ella aparecía frente a una casa desconocida, junto al padre de Jungkook. Ambos parecían ser mucho más jóvenes, y aunque la imagen no tenía nada extraño a simple vista, el mensaje que la acompañaba le había revuelto todos los recuerdos.

«Tu madre no se marchó por voluntad propia».

¿Qué significaba aquello?

Su madre había enfermado cuando él todavía era joven. Recordaba las visitas al hospital, las noches en las que se quedaba dormido junto a su cama y las veces que ella le acariciaba el cabello para asegurarle que todo estaría bien.

También recordaba la última conversación que habían tenido.

—Tae, prométeme que vas a cuidar de ti mismo.

—¿Por qué me dices eso, mamá? Vas a volver a casa.

Ella había sonreído con tristeza.

—A veces la vida no sucede como esperamos, cariño. Pero quiero que seas feliz. Que no tengas miedo de ser quien eres y que nunca permitas que alguien decida por ti.

Taehyung había pensado que eran palabras de una madre preocupada por su hijo.

Ahora se preguntaba si había algo más detrás de ellas.

El sonido del timbre lo hizo levantarse de golpe.

Cuando abrió la puerta, Jungkook estaba allí, respirando agitadamente, como si hubiera subido las escaleras deprisa.

—Enséñame el mensaje —dijo.

Taehyung se apartó para dejarlo entrar.

—No entiendo nada, Jungkook. Primero me amenazan por ser Omega. Después aparece una fotografía de mi madre con tu padre y ahora alguien me dice que ella no se marchó por voluntad propia.

Jungkook observó la imagen.

Su rostro se endureció al reconocer a su padre.

—Tenemos que averiguar cuándo se tomó esta fotografía.

—¿Y si todo lo que me contaron sobre mi madre es mentira?

Jungkook dejó el teléfono sobre la mesa y se volvió hacia él.

—No vamos a creer todo lo que diga una persona que te está amenazando. Necesitamos pruebas.

—¿Y si las pruebas confirman que me mintieron?

Jungkook tardó unos segundos en responder.

—Entonces tendrás derecho a conocer la verdad, por dolorosa que sea.

Taehyung se sentó en el sofá. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que sus fuerzas comenzaban a abandonarlo.

—Estoy cansado de tener miedo. Cansado de esconder que soy Omega, de preocuparme por lo que otros puedan hacer si lo descubren y ahora también tengo que investigar el pasado de mi propia madre.

Jungkook se sentó a su lado.

—No tienes que resolverlo todo esta noche.

—¿Y qué hago mientras tanto?

—Respirar. Descansar un poco. Y mañana empezamos a buscar respuestas.

Taehyung soltó una pequeña risa amarga.

—Hablas como si mañana todo fuera a estar mejor.

—No. Hablo como alguien que no piensa dejarte enfrentar esto solo.

Taehyung lo miró.

Quiso preguntarle por qué estaba dispuesto a involucrarse tanto en un problema que ni siquiera comprendía, pero temió escuchar una respuesta que lo hiciera sentir todavía más vulnerable.

En lugar de eso, apoyó la cabeza contra el respaldo del sofá y cerró los ojos.

Jungkook permaneció a su lado, en silencio.

No intentó abrazarlo ni decirle que todo estaría bien.

Simplemente se quedó allí.

Y, aquella noche, eso fue suficiente.

Una reunión de emergencia

A la mañana siguiente, Jungkook llegó a la empresa con una decisión tomada: no seguirían investigando por separado.

Había demasiadas preguntas sin respuesta y alguien estaba obteniendo información privada sobre Taehyung. Necesitaban ayuda.

Convocó a Namjoon, SUGA, Jin, J-Hope y Jimin a una reunión en una sala privada. Taehyung aceptó participar, aunque le preocupaba que sus amigos descubrieran más de lo que estaba preparado para contar.

Jin fue el primero en llegar.

—¿Por qué tengo la sensación de que esta reunión no tiene nada que ver con el proyecto? —preguntó mientras dejaba su café sobre la mesa.

—Porque no tiene nada que ver con el proyecto —respondió SUGA.

—Gracias por aclararlo. Mi inteligencia te lo agradece.

J-Hope entró detrás de ellos.

—¿Alguien sabe qué está pasando? Namjoon me escribió que era importante y ni siquiera me dejó terminar el desayuno.

—Eso es porque desayunas como si estuvieras preparándote para una competencia —comentó Jin.

—¡Tengo derecho a comer!

—Nadie ha dicho lo contrario.

Jimin apareció con Taehyung y, al notar que Jungkook ya estaba allí, le lanzó una mirada curiosa.

—Espero que esta reunión tenga una buena razón para habernos reunido a todos tan temprano.

—La tiene —respondió Namjoon, cerrando la puerta.

La expresión de todos cambió cuando Jungkook colocó las fotografías sobre la mesa.

—Alguien está amenazando a Taehyung —explicó—. Esa persona conoce su condición de Omega y parece tener información sobre nuestras familias.

Jin dejó de sonreír.

J-Hope miró a Taehyung con preocupación.

—¿Desde cuándo está pasando esto?

Taehyung respiró profundamente.

—Desde hace unos días. Al principio pensé que era alguien intentando asustarme, pero después empezó a enviarme fotografías de mi casa y de mi madre.

Jimin tomó asiento a su lado.

—Le dije que no debía enfrentarse a esto solo.

—Y tenías razón —admitió Taehyung.

Jungkook les explicó lo que habían descubierto sobre Kang Minseok, el antiguo socio de su padre, y la conexión que parecía existir entre las dos familias.

Namjoon abrió su computadora.

—Anoche revisé los registros de acceso a los archivos de la empresa. Hay una cuenta que consultó documentos antiguos del personal y después intentó acceder a información restringida.

—¿Sabes quién la utilizó? —preguntó Jungkook.

—Todavía no. La cuenta estaba autorizada para consultar parte de esos archivos, pero el acceso que intentó realizar excedía sus permisos. Estoy revisando los registros para identificar qué ocurrió.




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