Taehyung despertó antes de que sonara la alarma.
Durante unos segundos permaneció mirando el techo de su habitación, intentando recordar por qué sentía aquel peso en el pecho. Entonces vio su teléfono sobre la mesa de noche y recordó la fotografía de su madre, la fecha imposible y aquella frase que no había conseguido sacarse de la cabeza.
*«Si algún día todo sale mal, asegúrate de que mi hijo nunca descubra lo que hicimos».*
No sabía quién había escrito aquellas palabras ni a qué se refería exactamente. Sin embargo, había algo que le dolía más que cualquier amenaza: la posibilidad de que su madre hubiera participado en algo que él desconocía.
Se incorporó y tomó el teléfono.
Tenía un mensaje de Jungkook.
**Jungkook:** Buenos días. ¿Dormiste algo?
Taehyung sonrió apenas.
**Taehyung:** Más o menos. ¿Tú?
**Jungkook:** Tampoco mucho.
**Taehyung:** Qué sorpresa. El señor que siempre quiere tener todo bajo control no pudo dormir.
**Jungkook:** Me preocupa cierta persona que no sabe cuándo dejar de pensar.
Taehyung soltó una pequeña risa.
**Taehyung:** ¿Estás hablando de ti?
**Jungkook:** No. De un Omega bastante terco.
Taehyung dejó de sonreír por un instante. Jungkook conocía su secreto, pero nunca lo utilizaba para hacerlo sentir inferior. Incluso cuando bromeaba, lo hacía con una confianza que Taehyung empezaba a apreciar.
**Taehyung:** Nos vemos en la empresa.
**Jungkook:** Paso por ti.
**Taehyung:** No necesito que me lleves.
**Jungkook:** Lo sé. Por eso te estoy preguntando, no dando una orden.
Taehyung leyó el mensaje dos veces.
Finalmente respondió:
**Taehyung:** Está bien. Pero no llegues tarde.
**Jungkook:** Jamás.
Taehyung dejó el teléfono y se levantó para prepararse. Por primera vez en varios días, una pequeña parte de él consiguió pensar en algo distinto al misterio que amenazaba con destruir todos sus recuerdos.
Jungkook.
Y eso, aunque no quisiera admitirlo, también comenzaba a asustarlo.
***
Jungkook llegó puntual al edificio de Taehyung.
Cuando el Omega salió, lo encontró apoyado contra su automóvil, con las manos en los bolsillos y una expresión seria que desapareció apenas lo vio.
—Buenos días —saludó Jungkook.
—Buenos días.
—Te ves mejor.
—Y tú sigues hablando demasiado temprano.
Jungkook sonrió y le abrió la puerta del automóvil.
—Sube antes de que cambies de opinión.
Taehyung obedeció, aunque no sin antes lanzarle una mirada divertida.
Durante el trayecto hablaron poco. La ciudad comenzaba a llenarse de vehículos y personas que se dirigían al trabajo, ajenas a los secretos que ambos intentaban descubrir.
Al llegar a la empresa, Jungkook estacionó y apagó el motor.
—Hoy voy a ver a mi padre —dijo.
Taehyung se volvió hacia él.
—Lo sé.
—No quiero que pienses que voy a creer todo lo que me diga solamente porque es mi padre.
—No pienso eso.
—Y tampoco quiero que creas que voy a abandonarte si descubro algo malo sobre tu madre.
Taehyung se quedó inmóvil.
—Jungkook, no puedes prometerme algo así sin saber qué ocurrió.
—Puedo prometerte que escucharé la verdad antes de juzgarte.
Taehyung sintió que algo se aflojaba dentro de su pecho.
—Eso es suficiente.
Jungkook lo miró durante unos segundos.
—¿Puedo abrazarte antes de entrar?
La pregunta tomó a Taehyung por sorpresa. No estaba acostumbrado a que un Alfa le pidiera permiso para acercarse, especialmente cuando notaba que estaba preocupado.
Asintió.
Jungkook lo abrazó con suavidad. Taehyung apoyó la frente contra su hombro y cerró los ojos brevemente.
No quería necesitar a nadie.
Pero empezaba a comprender que aceptar el cariño de alguien no significaba entregarle el control de su vida.
Cuando se separaron, Jungkook le dedicó una sonrisa pequeña.
—Vamos. Namjoon seguramente ya está organizando una reunión que podría haberse resuelto con tres mensajes.
—Y Jin seguramente está quejándose de que nadie le llevó desayuno.
—Eso también.
Ambos entraron riéndose, sin imaginar que aquella mañana traería una noticia capaz de cambiar todo lo que creían saber.
***
Jin estaba sentado sobre una esquina de la mesa de reuniones, comiéndose uno de los pasteles que había llevado la tarde anterior.
—Antes de que alguien me critique, quiero aclarar que estaba protegiendo la comida —dijo al ver entrar a Jungkook y Taehyung—. No podía permitir que se dañara.
—Te comiste tres —señaló Yoongi sin levantar la vista de su computadora.
—La protección requiere sacrificios.
Hoseok soltó una carcajada mientras Jimin negaba con la cabeza.
Por unos minutos, la sala recuperó algo de la tranquilidad que habían perdido durante los últimos días. Incluso Taehyung consiguió relajarse un poco al escuchar las bromas de sus amigos.
Pero Namjoon cerró su computadora y todos comprendieron que la reunión estaba a punto de comenzar.
—He conseguido localizar una dirección relacionada con Han Seungjae —anunció—. Aparece en un documento de la investigación antigua, pero no sabemos si sigue viviendo allí.
Jungkook se sentó frente a él.
—¿Dónde queda?
—En las afueras de la ciudad. Es una propiedad pequeña que estuvo registrada a su nombre hace varios años.
—¿Y por qué no lo encontramos antes? —preguntó Taehyung.
—Porque su nombre fue retirado de los registros públicos que consultamos inicialmente. Tuve que revisar documentos archivados para encontrar la dirección.
Yoongi giró su computadora hacia los demás.
—También encontré una referencia a una segunda investigación. No aparece completa, pero se menciona una reunión privada entre el padre de Jungkook, Kang Minseok y Han Seungjae.
Jungkook frunció el ceño.
—¿En qué fecha?