Taehyung no había conseguido dormir.
Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de su madre al otro lado de aquella puerta. Recordaba su voz pronunciando su nombre, sus lágrimas y la manera en que había intentado acercarse a él.
Durante años había imaginado cómo sería volver a verla.
En algunas ocasiones, soñaba que su madre regresaba a casa con una sonrisa, lo abrazaba y le explicaba que todo había sido un terrible error. En otras, se enfadaba con ella por haberlo dejado solo durante tanto tiempo.
Pero nunca imaginó que el reencuentro sería así.
Con tantas preguntas.
Con tantas mentiras.
Y con una verdad que todavía no conseguía comprender.
Se levantó de la cama y caminó hasta la sala. La ciudad permanecía en silencio detrás de las ventanas, iluminada por las luces de los edificios vecinos.
Tomó su teléfono y abrió la conversación con Jungkook.
Escribió un mensaje, lo borró y volvió a escribirlo.
Finalmente, se decidió.
Taehyung: ¿Estás despierto?
La respuesta llegó casi inmediatamente.
Jungkook: Sí.
Taehyung: ¿Cómo sabías que iba a escribirte?
Jungkook: No lo sabía. Pero tampoco he podido dormir.
Taehyung se sentó en el sofá.
Taehyung: No puedo dejar de pensar en ella.
Jungkook: Lo entiendo.
Taehyung: No, creo que no. Quiero verla otra vez, pero cuando recuerdo todo lo que pasó, me dan ganas de no volver a hablarle nunca.
Esta vez, Jungkook tardó un poco más en responder.
Jungkook: Puedes querer verla y estar enfadado con ella al mismo tiempo. No tienes que elegir un solo sentimiento.
Taehyung leyó aquellas palabras varias veces.
Taehyung: ¿Y si me vuelve a mentir?
Jungkook: Entonces tendrás derecho a alejarte.
Taehyung: Siempre tienes una respuesta para todo.
Jungkook: No para todo. Por ejemplo, todavía no sé cómo conseguir que dejes de pensar en mí.
Taehyung sonrió a pesar de sí mismo.
Taehyung: No te emociones, Jeon.
Jungkook: Demasiado tarde.
Taehyung dejó el teléfono sobre su pecho y cerró los ojos.
No había solucionado nada.
Pero, por primera vez desde que descubrió que su madre seguía viva, sintió que podía respirar un poco mejor.
A la mañana siguiente, Jungkook llegó a la empresa antes que los demás.
Había pasado la noche recordando las palabras de su padre.
«Siempre has sido demasiado parecido a ella».
No podía dejar de preguntarse a quién se refería. Su padre había hablado de la madre de Taehyung durante la conversación, pero aquella frase parecía esconder algo más.
Cuando entró en la sala de reuniones, encontró a Namjoon revisando documentos y a Yoongi frente a su computadora.
—Necesito que me ayuden a encontrar algo —dijo Jungkook.
Namjoon levantó la mirada.
—Buenos días para ti también.
—Buenos días. ¿Podemos concentrarnos?
Yoongi soltó una pequeña risa.
—Definitivamente no durmió.
Jungkook ignoró el comentario y dejó sobre la mesa una fotografía que había recibido de su padre años atrás. En ella aparecían varios empleados de la antigua empresa familiar durante una celebración.
—Mi padre me dijo que era demasiado parecido a una mujer. Quiero saber quién es.
Namjoon examinó la fotografía.
—¿Tienes alguna idea?
—No. Pero sé que está relacionada con lo que ocurrió hace años.
Yoongi acercó la imagen a la pantalla de su computadora y amplió los rostros.
—Espera.
Jungkook se inclinó.
—¿Qué encontraste?
Yoongi señaló a un hombre que aparecía al fondo, junto a una mesa.
—Este es Han Seungjae.
—Ya sabemos que trabajó con mi padre.
—Sí, pero mira a su lado.
Había una mujer parcialmente oculta detrás de otro empleado. No llevaba uniforme ni parecía formar parte del personal administrativo. Tenía el cabello recogido y sostenía una carpeta contra el pecho.
Namjoon examinó la imagen con atención.
—Podría ser Seo-yeon.
Jungkook negó lentamente.
—No estoy seguro.
—Podemos comparar la fotografía con las imágenes que encontramos ayer —propuso Yoongi.
Después de unos minutos, los tres llegaron a la misma conclusión.
Era la madre de Taehyung.
Pero había algo más.
En la mano de Seo-yeon se distinguía una pulsera con una pequeña pieza metálica.
Jungkook se acercó a la pantalla.
—Esa pulsera…
Namjoon abrió una de las fotografías de la casa del lago. En ella, Seo-yeon aparecía junto al padre de Jungkook, y la misma pulsera brillaba en su muñeca.
—Es la que llevaba en la fotografía de la noche en que desapareció —dijo Namjoon.
Yoongi frunció el ceño.
—Entonces tenemos que averiguar qué ocurrió durante esa reunión.
Jungkook tomó su teléfono.
—Voy a llamar a mi padre.
Namjoon lo detuvo antes de que pudiera marcar.
—Espera. Si realmente oculta algo, no podemos seguir avisándole de cada descubrimiento que hacemos.
Jungkook guardó silencio.
Sabía que Namjoon tenía razón.
Durante años había confiado en su padre sin cuestionar sus decisiones. Ahora, cada respuesta incompleta le hacía sospechar que existían otras personas involucradas.
—De acuerdo —dijo finalmente—. Esta vez investigaremos antes de hablar con él.
Taehyung llegó poco después, acompañado de Jimin.
Apenas entró en la sala, Jungkook se levantó para acercarse a él.
—¿Cómo estás?
—He tenido días mejores.
—¿Quieres que salgamos a tomar un café antes de empezar?
Taehyung lo miró con una sonrisa cansada.
—¿Me estás invitando a un café o intentando distraerme?
—Las dos cosas.