Un vínculo inesperado

Capitulo XVII- La verdad que faltaba

Taehyung se quedó inmóvil frente a la puerta de su apartamento.

El hombre que acompañaba a Jungkook tenía el rostro cansado, algunas arrugas alrededor de los ojos y una expresión que mezclaba tristeza con culpa. Parecía alguien que llevaba demasiados años huyendo de su pasado.

Sin embargo, lo que más inquietaba a Taehyung no era su aspecto, sino la forma en que Jungkook lo miraba.

Su expresión era completamente distinta a la habitual. No había seguridad en sus ojos ni aquella tranquilidad que tanto caracterizaba al Alfa. En su lugar, había desconcierto, rabia y una pregunta que parecía incapaz de pronunciar.

—¿Vas a quedarte ahí mirándonos? —preguntó Jungkook, intentando recuperar la compostura—. Tenemos que hablar.

Taehyung se hizo a un lado.

—Pasen.

El hombre entró lentamente y observó el apartamento. Cuando sus ojos se detuvieron en una fotografía de Taehyung con su madre, bajó la mirada.

—Se parece mucho a ella —murmuró.

Taehyung sintió que algo se le apretaba en el pecho.

—No vuelva a hablar de mi madre como si la conociera si no piensa contarme toda la verdad.

El desconocido asintió.

—Tienes razón. Me llamo Kang Hyunwoo.

Jungkook cerró la puerta.

—Mi padre me dijo que habías muerto hace más de veinte años.

—Eso fue lo que todos creyeron.

—¿Y por qué? —Jungkook dio un paso hacia él—. ¿Por qué dejaste que mi familia pensara que estabas muerto? ¿Por qué apareces ahora, después de tantos años, cuando Taehyung acaba de descubrir que su madre está viva?

Hyunwoo respiró profundamente.

—Porque durante mucho tiempo pensé que aparecer sería ponerlos en peligro. Y porque cometí el error de creer que, mientras ustedes ignoraran la verdad, estarían a salvo.

—Pues te equivocaste —respondió Taehyung—. Alguien lleva días amenazándome. Alguien sabe cosas sobre mi madre, sobre Jungkook y sobre nuestra infancia. Ya no estoy a salvo de nada.

El hombre lo miró con una tristeza que Taehyung no comprendió.

—Lo sé. Y por eso he venido.

Se sentaron en la sala. Jungkook permaneció junto a Taehyung, lo suficientemente cerca para que sus hombros se rozaran, pero sin intentar sujetarlo. Sabía que Taehyung necesitaba respuestas, no que alguien decidiera por él cómo debía reaccionar.

Hyunwoo colocó una carpeta sobre la mesa.

—Todo comenzó con una empresa que pertenecía a nuestras familias. Tu padre, Taehyung, trabajaba con Kang Minseok. Mi hermano, Jeon Seongho, era socio de la empresa. Y Seo-yeon descubrió algo que ninguno de ellos esperaba que encontrara.

Taehyung frunció el ceño.

—¿Qué descubrió?

—Que se estaban utilizando documentos falsificados para ocultar movimientos de dinero. Al principio, parecía un problema financiero. Pero cuando ella comenzó a investigar, descubrió que algunas personas habían utilizado la empresa para encubrir otras operaciones ilegales.

Jungkook miró la carpeta.

—Mi padre siempre dijo que Kang Minseok había manipulado las cuentas.

—No te mintió sobre eso —contestó Hyunwoo—. Minseok alteró documentos y amenazó a quienes podían denunciarlo. Pero tu padre tampoco te contó toda la historia.

Jungkook apretó la mandíbula.

—Entonces, ¿qué hizo?

Hyunwoo tardó unos segundos en responder.

—Intentó detenerlo. Pero cuando descubrió hasta dónde estaba dispuesto a llegar Minseok, tomó una decisión que cambió nuestras vidas.

Taehyung se inclinó hacia delante.

—¿Qué decisión?

—Ayudar a Seo-yeon a desaparecer.

El silencio cayó sobre la sala.

Taehyung sintió que la rabia comenzaba a subirle por el pecho.

—Eso ya lo sabemos. Mi madre nos contó que el padre de Jungkook la ayudó a ocultarse después del accidente.

—No me refiero solamente a eso —aclaró Hyunwoo—. Me refiero a la noche anterior al accidente. La noche en que todos nos reunimos para decidir qué hacer con las pruebas.

Jungkook lo observó con atención.

—¿Quiénes estaban allí?

—Seo-yeon, Kang Minseok, tu padre, yo y una quinta persona. Alguien que no debía conocer la existencia de esos documentos, pero que llevaba meses siguiendo nuestros movimientos.

—¿Quién era? —preguntó Taehyung.

Hyunwoo bajó la mirada.

—El hombre que organizó las amenazas contra ti.

Taehyung sintió un escalofrío.

—¿Lo conoces?

—Sí. Y lo conoces tú también, aunque probablemente nunca te hayas detenido a pensar en él.

Jungkook se levantó.

—Deja de dar vueltas. Di su nombre.

Hyunwoo levantó la mirada.

—Park Dojin.

Jungkook palideció.

Taehyung miró de uno a otro.

—¿Quién es Park Dojin?

Jungkook tardó en responder.

—Era el antiguo director de seguridad de la empresa de mi familia. Lo conocí cuando era niño. Siempre estaba cerca de mi padre durante los eventos importantes.

—¿Era? —preguntó Taehyung.

—Desapareció cuando yo tenía diez años. Mi padre dijo que había muerto en un accidente.

Hyunwoo asintió lentamente.

—Esa fue otra de las mentiras.

Jungkook volvió a sentarse, como si sus piernas hubieran perdido la fuerza.

—Yo lo recuerdo —murmuró—. Recuerdo que me llevaba dulces cuando visitaba la oficina de mi padre. Una vez me regaló un pequeño reloj de bolsillo. Después de su supuesta muerte, mi padre guardó todas sus pertenencias.

—¿Recuerdas algo más? —preguntó Hyunwoo.

Jungkook cerró los ojos unos instantes.

Una imagen apareció en su memoria: una habitación oscura, voces discutiendo al otro lado de una puerta y él, siendo apenas un niño, escondido detrás de unas cortinas.

—Recuerdo una discusión —dijo finalmente—. Mi padre estaba gritando. Había otro hombre con él. Alguien dijo que una mujer no podía salir de aquella casa con las pruebas.

Taehyung sintió que se le helaba la sangre.

—¿Mi madre?

—No lo sé. Era pequeño. Después escuché un golpe y mi padre entró en la habitación. Me dijo que no había pasado nada y que olvidara lo que había escuchado.




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