Un vínculo inesperado

Capitulo XVIII- Cuando todo sale a la luz

Taehyung volvió a leer el mensaje.

«Hay otra persona. Alguien a quien nunca debimos haber confiado nuestras vidas».

Las palabras de Hyunwoo seguían resonando en su cabeza. Alguien de sus propias familias había participado en aquella historia desde el principio. Alguien que había permanecido cerca de ellos mientras sus vidas se llenaban de mentiras.

—¿Quién es? —preguntó Jungkook.

Hyunwoo permaneció en silencio.

—Te hice una pregunta —insistió Jungkook—. Si sabes quién está detrás de todo esto, tienes que decírnoslo.

—No estoy seguro de que sea quien imagino.

—¿Y qué te hace pensar que todavía tenemos tiempo para dudar? —intervino Taehyung—. Mi madre pasó años creyendo que no podía regresar. Yo crecí pensando que estaba muerta. Alguien ha estado vigilándome y utilizando mi condición de Omega para amenazarme. No podemos seguir protegiendo a las personas que nos han hecho daño.

Hyunwoo bajó la mirada.

—Hay cosas que no te he contado porque no quería que terminaras odiando a alguien que ha intentado protegerte.

Taehyung sintió que la paciencia se le agotaba.

—¿Protegerme? ¿Así llaman ustedes a decidir qué puedo saber sobre mi propia vida?

El hombre no respondió.

Jungkook se colocó junto a Taehyung, pero no intervino. Sabía que tenía derecho a expresar su rabia. Durante demasiado tiempo, los adultos habían decidido qué verdades podía soportar y cuáles debían ocultarle.

—Necesitamos nombres, fechas y pruebas —dijo Jungkook finalmente—. Nada más de medias verdades.

Hyunwoo asintió.

—Mañana por la mañana. Les entregaré todo lo que tengo.

—No —respondió Taehyung—. Esta noche.

—Taehyung…

—No voy a esperar hasta mañana mientras alguien tiene acceso a mis datos personales. Si no quieres ayudarnos, dínoslo. Pero no vuelvas a pedirnos que confiemos en ti sin darnos motivos.

Hyunwoo observó al joven durante unos segundos. Después abrió su maletín y sacó un pequeño dispositivo de almacenamiento.

—Aquí hay copias de los documentos originales. También hay una grabación de la noche en que Seo-yeon desapareció.

Jungkook tomó el dispositivo.

—¿Por qué no nos lo enseñaste antes?

—Porque la grabación incluye una conversación que podría destruir lo poco que queda de mi familia.

—Eso debiste pensarlo antes de permitir que otras personas sufrieran —dijo Taehyung.

Hyunwoo recibió aquellas palabras sin defenderse.

—Tienes razón.

A la mañana siguiente, Jungkook llegó a la empresa antes de que comenzara la jornada laboral.

Había dormido muy poco.

Cada vez que cerraba los ojos, recordaba al niño que había sido, escondido detrás de unas cortinas mientras escuchaba a su padre discutir con desconocidos. Durante años había considerado aquel recuerdo una pesadilla infantil. Ahora sabía que podía ser una de las pocas piezas que les faltaban para comprender lo ocurrido.

Namjoon lo esperaba en una sala de reuniones.

A su lado estaban Yoongi, Jin, Hoseok y Jimin. Taehyung también había llegado, con una expresión seria y una carpeta entre las manos.

—¿Todos saben lo que está pasando? —preguntó Jungkook.

—Lo suficiente —respondió Namjoon—. Taehyung nos explicó lo de las amenazas y la fotografía del director de Recursos Humanos. No vamos a permitir que investigues esto sin ayuda.

Jin cruzó los brazos.

—Además, alguien tiene que impedir que hagas una estupidez por tu cuenta.

—No voy a hacer ninguna estupidez.

Yoongi levantó una ceja.

—Eso dices siempre antes de hacerlas.

Hoseok soltó una risa breve, pero el ambiente no tardó en recuperar su seriedad.

Jimin se acercó a Taehyung.

—¿Cómo estás?

—No lo sé —admitió Taehyung—. Una parte de mí quiere descubrirlo todo. Otra parte tiene miedo de que la verdad sea peor de lo que imaginamos.

Jimin le apretó suavemente el brazo.

—No tienes que fingir que estás bien con nosotros.

Taehyung agradeció aquellas palabras con una pequeña sonrisa.

Mientras tanto, Namjoon conectó el dispositivo de Hyunwoo al ordenador de la sala.

—He revisado los documentos durante la noche —explicó—. Hay registros de pagos, copias de contratos y comunicaciones entre Kang Minseok y Park Dojin. Pero lo más importante es que algunos archivos fueron modificados desde una cuenta interna de nuestra empresa hace apenas unas semanas.

—¿La cuenta del director de Recursos Humanos? —preguntó Jungkook.

—Sí. Y no es lo único. Alguien solicitó una copia del expediente de Taehyung antes de que comenzaran las amenazas.

Todos dirigieron la mirada hacia él.

Taehyung sintió un escalofrío, pero mantuvo la cabeza en alto.

—¿Podemos demostrar quién hizo la solicitud?

—Estoy trabajando en eso. Si los registros no han sido alterados, podremos saber desde qué terminal se accedió a tu información.

Jungkook apoyó las manos sobre la mesa.

—Quiero que se bloquee cualquier acceso a su expediente.

—Ya lo hice —respondió Namjoon—. También pedí que se conservaran los registros originales. No vamos a modificar ni borrar nada.

—Bien. Y nadie se enfrentará a Dojin hasta que sepamos dónde está.

Yoongi asintió.

—Por fin una decisión sensata.

Jin miró a Jungkook con una sonrisa burlona.

—¿Quién eres y qué has hecho con nuestro Jungkook?

—Jin —advirtió Jungkook.

—Está bien, está bien. Solo intento aliviar el ambiente.

La pequeña broma consiguió que Taehyung sonriera. Fue apenas un instante, pero Jungkook lo notó.

Y se sintió agradecido de verlo sonreír, aunque fuera por unos segundos.

A media mañana, Namjoon consiguió recuperar parte de los registros eliminados.

La solicitud del expediente de Taehyung había sido autorizada desde la cuenta del director de Recursos Humanos, pero la dirección de acceso correspondía a una terminal utilizada por otra persona.




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