Jungkook no podía apartar los ojos de la fotografía.
Su tía Hyejin caminaba junto a Park Dojin por el vestíbulo de un edificio. Ninguno de los dos parecía preocupado por las cámaras de seguridad. Al contrario, Hyejin llevaba una carpeta bajo el brazo y hablaba con el hombre como si estuvieran manteniendo una conversación habitual.
Pero para Jungkook, aquella imagen significaba mucho más.
Durante años había recordado a su tía como una de las pocas personas que siempre lo trataban con cariño. Cuando era niño, ella le leía cuentos, lo llevaba a comprar helado y le decía que nunca debía permitir que otras personas eligieran su camino.
¿Cómo podía ser la misma mujer que ahora aparecía junto al hombre que había amenazado a Taehyung?
—Tenemos que averiguar dónde están —dijo Jungkook.
Taehyung observó su rostro.
—Lo haremos. Pero recuerda lo que acabamos de decirnos: primero escucharemos su versión.
—¿Y si todo es cierto?
—Entonces tendremos que aceptarlo.
Jungkook apretó el teléfono.
—Es mi familia, Tae.
—Lo sé.
—No quiero descubrir que otra persona a la que quiero me ha mentido durante todos estos años.
Taehyung se acercó y le tomó la mano.
—Yo tampoco quería descubrir que mi madre estaba viva y que había pasado tantos años lejos de mí. Pero la verdad no cambia lo que sentí por ella cuando era niño. Solo cambia lo que necesito hacer ahora.
Jungkook lo miró en silencio.
Taehyung continuó:
—No tienes que dejar de querer a tu tía de un momento a otro. Pero tampoco tienes que justificar sus decisiones si descubrimos que hizo daño a otras personas.
Aquellas palabras le dieron algo de calma.
—¿Cómo consigues ser tan fuerte después de todo lo que has vivido?
Taehyung sonrió débilmente.
—No siempre soy fuerte. A veces tengo miedo, me enojo y quiero salir corriendo. Simplemente estoy cansado de dejar que ese miedo decida por mí.
Jungkook le acarició los nudillos con el pulgar.
—Entonces no dejaré que lo enfrentes solo.
—Y yo no dejaré que te pierdas intentando protegerme.
Por primera vez desde que habían recibido la fotografía, Jungkook sonrió.
Después llamó a Namjoon.
—Necesito que averigües dónde están Hyejin y Dojin. No te acerques a ellos todavía. Quiero saber qué están haciendo y conservar cualquier prueba que encontremos.
—Ya estoy trabajando en eso —respondió Namjoon—. Yoongi está revisando los movimientos financieros y Jin está intentando localizar a Han Seungjae. Hoseok y Jimin están con él.
—¿Y el director de Recursos Humanos?
—No ha vuelto a su despacho desde que descubrimos el acceso irregular a los expedientes. Su teléfono está apagado.
Jungkook cerró los ojos un instante.
—Perfecto. Alguien está intentando borrar sus huellas.
—Jungkook, hay algo más. Encontré una transferencia realizada hace tres semanas desde una cuenta vinculada a la antigua empresa de Kang Minseok. El dinero llegó a una empresa que, sobre el papel, dejó de existir hace años.
—¿Quién recibió el dinero?
Namjoon guardó silencio durante unos segundos.
—Park Dojin.
Jungkook miró a Taehyung.
La investigación estaba llegando a su punto más peligroso.
Dos horas después, Namjoon reunió al grupo en una sala privada.
Sobre la mesa había documentos, fotografías y una computadora portátil.
—Conseguí relacionar los movimientos financieros con los accesos a los archivos de la empresa —explicó—. Dojin ha estado utilizando una compañía intermediaria para pagarle a varias personas. Una de ellas es el director de Recursos Humanos.
—¿Qué hacía exactamente? —preguntó Taehyung.
—Facilitaba información privada y modificaba registros cuando se lo pedían. No he podido confirmar si conocía todos los detalles del plan, pero tenemos pruebas de que entregó tu expediente a una cuenta externa.
Taehyung sintió rabia, aunque esta vez no permitió que lo dominara.
—Quiero que se denuncie. No quiero que nadie se limite a despedirlo y permita que desaparezca con la información que tiene.
Namjoon asintió.
—Estoy de acuerdo. Ya hice una copia segura de los registros y consulté cómo preservar las pruebas para entregarlas a las autoridades.
Jungkook se volvió hacia su amigo.
—¿Y Dojin?
—Hay una reunión programada esta tarde en un antiguo edificio de la empresa. Hyejin aparece en la lista de visitantes.
Yoongi, que había permanecido callado, deslizó una hoja sobre la mesa.
—También encontré algo en los documentos financieros. Hyejin recibió pagos durante varios meses después de la desaparición de Seo-yeon.
Jungkook sintió que el corazón le daba un vuelco.
—¿Cuánto dinero?
—Lo suficiente para que no podamos ignorarlo. Pero no sabemos si lo recibió como parte de un acuerdo para guardar silencio o si estaba colaborando con Dojin.
—Tenemos que hablar con ella antes de que se marche otra vez —dijo Jungkook.
—No vas a ir solo —intervino Jin.
—No pensaba hacerlo.
Hoseok se cruzó de brazos.
—Bien, porque esta historia ya ha tenido suficientes personas tomando decisiones a escondidas.
Jimin se acercó a Taehyung.
—¿Estás seguro de que quieres estar presente?
Taehyung respiró profundamente.
—Sí. No voy a permitir que vuelvan a utilizar mi nombre, mi condición de Omega o mi pasado para conseguir lo que quieren.
Jimin le sonrió con orgullo.
—Entonces estaremos contigo.
La reunión estaba programada para las cinco de la tarde.
El edificio llevaba años parcialmente vacío. Algunas oficinas seguían utilizándose para almacenar documentos antiguos, mientras que el resto permanecía cerrado desde la reestructuración de la empresa.
Namjoon había compartido la información recopilada con las autoridades y les había indicado dónde podían encontrar las pruebas. No querían enfrentarse físicamente a nadie ni arriesgarse a que desaparecieran los documentos.