Una dosis de sanación

CAPITULO 23

" Resiliencia "

EMMA

Hace dos meses que Lucas y yo terminamos, no he sabido nada de él.

Los primeros tres días vino a mi casa buscándome para tratar de hablar conmigo pero me negué rotundamente a verlo así que al final termino por irse por pedido de mi madre.

A los cinco días termine internada en el hospital por un ataque de ansiedad que me dio apenas soy consciente de los recuerdos de esa noche donde mi hermano entro a mi habitación casi tumbando la puerta para llevarme al hospital.

Tuve que cambiar la medicación al haber empeorado los ataques estaba en mi momento mas vulnerable y termine faltando varias días a clases ya que mi peor pesadilla se había vuelto realidad.

Cuando quise volver a clases Leo comenzó a buscarme y tratar de hablar conmigo pero no quería saber nada de nadie.

Termine por quedarme por completo en el grupo de arte con ayuda de la profesora con el tiempo logre volver a pintar.

Todavía sonrió al recordar al mes como hubo una exhibición de arte de todos nuestros trabajos donde logre vender todos los cuadros que hice junto con mis demás compañeros sentía que por fin había vuelto esa parte creativa en mi a pesar de tener el corazón roto.

Esa tarde luego de haber terminado la exhibición termino acompañándome Sam a la estética donde llegue castaña por el cabello por la cintura y salí rubia con el cabello por los hombros.

Mi madre se quería morir el primer día pero al final termino por acostumbrarse a mi nuevo corte de cabello.

— Eres un lento! — grita un niño quien se encuentra jugando con Leo a un partido de futbol en el salón de juego del hospital.

Mi grupo de clases reunió dinero para comprar regalos para varios niños que se encuentran internados como ultima actividad antes de salir a vacaciones por las fiestas.

Al haber terminado con el mejor promedio del grupo me pidieron que organizara la ultima integración con la clase.

Al inicio no querían aceptar mi idea pero una vez que les mencione la discoteca Moon que se encuentra a unas cuadras y que podían ir al terminar la actividad todos aceptaron.

Steven desde que recibió un balonazo por parte de un niño que se llama Matías y de pelear con el no se ha separado un segundo del niño dizque como forma de castigo pero la verdad es que se ha encariñado.

Emily junto con su trio se han decido quedar con las niñas mas grandes entre ocho y diez años enseñándoles a maquillarse.

Sam por su parte solo se ha quedado jugando futbol con un grupo de niños alrededor de cinco años y haciéndoles bromas pesadas.

Las enfermeras pasan casa rato a vigilarnos y estar pendientes de algunos niños por su tipo de condición que no pueden sobre exigirse.

La sonrisa que tienen estos niños es indescriptibles es que si por unos segundos se olvidaran de que se encuentran enfermos.

Algunos niños llevan meses internados en el hospital por su enfermedad y otras se encuentran mas estable.

Me encuentra haciéndole un par de trenzas a una niña y colocándole unos lazos en el cabello para luego irse sonriendo a jugar con el resto de sus amigos.

Siento que alguien me mira para darme cuenta que se trata de Leo quien me brinda una sonrisa.

— Te gusta todo esto, cierto ? — dice mirándola todos y asiento

— Es divertido — admito — Poder brindarles un poco de alegría unos minutos.

Vengo de una familia de  cirujanos así que es normal para mi estar en un hospital además cuando estuve internada tras el accidente aprecie mas la labor de los médicos al ver las horas extras que llegaron a ejercer sin impórtales el cansancio. 

— Fue buena idea — dice con la mirada fija en el salón sonriendo un poco — Los niños están felices y los idiotas que nuestros compañeros parecen disfrutarlo.

— Chicos! Han visto el grupo de la escuela — grita Sam llamando la atención de todos— El director no para de hablar de nuestra labor y que brindara varias cosas al hospital por la parte de la escuela.

— Wow! El directo va a saca dinero del bolsillo — Murmura Leo — Que gran hombre.

— El director es el padre de Steven, sabes como le gusta llamar la atención además fue el que mas dinero dio para comprar juguetes — le recuerdo y  se echa a reír.

— Sabes que le encanta dejar a la escuela en un alto nivel y que los padres de familia hablen de el — comenta con una sonrisa ladeada — Al menos ayuda en algo.

— Si, no todo es malo al final.

Me paro de la silla donde me encontraba sentada para agarrar la ultima bolsa de juguetes para abandonar el salón hasta de que sea mas tarde cuando Leo me detiene afuera del pasillo.

— A donde llevas eso?— Me pregunta con la mirada fija algo confundido.

— Ven y descúbrelo — digo y por un momento pienso que va a protestar cuando solo asiente  caminando a mi lado. A pesar de que termine con su hermano los dos nos hemos vuelto amigos cosa que aprecio mucho. 

Caminamos por los pasillos hasta llegar al piso infantil con pacientes con cáncer. Llego a recepción para pedir permiso de ingresar comentándole la situación.

Una de las enfermeras nos pide que nos desinfectemos un poco con alcohol y nos lavemos bien las manos igualmente para poder ingresar.

Una vez listo nos acompaña a una habitación donde se encuentran varios niños en sus respectiva camillas. Algunos niños se encuentra con mascarillas para respirar y otros se encuentran completamente dormidos.

El corazón se me hace pequeño de solo verlos.

Una niña morena desde que ingreso a la habitación no para de mirarme así que me acerco a ella.

— Hola muñeca — la saludo y ella me brinda una sonrisa — Como te llamas?

— Alice — contesta con la mirada fija en una de las bolsas con regalos que hemos traído — Que tienes ahí? —Pregunta con cierta curiosidad.

—Juguetes — contesto — Vine con unos compañeros de clases con varios juguetes para compartir con ustedes.




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