Victoria no quiere casarse

PROLOGO

 

—Contesta Victoria, el padre te está preguntando.

 

—Sí, hija, tu novio tiene razón. Además, los invitados esperan tu respuesta.

 

—Es que no lo escuche ¿Qué dijo?

 

—No juegues con eso mi amor, por favor.

 

—Porque crees que traje mis converts favoritas y no esas horribles zapatillitas de cristal como si fuera cenicienta y tú el príncipe azul.

 

—¡Cierren esas puertas! Tú no te vuelves a escapar Victoria, otra vez no.

 

—De verdad cree ¿Qué quiero hacer eso? Señor Wilson

 

TRES AÑOS ANTES

 

—Tu hijita no puedo retractarse, tiene que pararse en ese altar y decir ACEPTO.

 

—Ella ya sabe.

 

—Tu corazón, tu débil corazón— Mientras se sirve un trago. — ¿Quieres uno?

 

—Claro que sí, esa muchachita me exaspera, llevo todo este tiempo conteniendo el estómago de no vomitar al hacerla de mami— Debe ser una broma, mi madre no se expresaría así, si eso es una broma.  Vamos Victoria, es tu madre, jamás se jugaría con una enfermedad, no cuando mi abuela tiene el alma en un hilo y me lo pidió de manera encarecida.

 

—Por favor hija, tu madre lo necesita, no tenemos nada en este mundo solo a ti.

 

—Abuela, lo haré solo porque tú me lo pides. Ella nunca se ha portado como una madre conmigo, tú me has criado todos estos años, además ella me exige que sea una señorita de sociedad y yo soy un alma libre.

 

—Tú eres perfecta, mi terroncito de azúcar, pero es tu madre y a la vez mi hija, no puedo con la idea de perderla, ese hombre le dará el dinero que necesita para su operación en el extranjero—. No puedo evitar abrazarla y a la vez consolarla, no soporto verla llorar. Pero me duele que mi abuelo no diga nada.

 

—Abuelo, por favor di algo.

 

—No confió en ella, solo eso diré.

 

—Es nuestra hija, no jugaría con algo tan delicado.

 

—Si nos dejó a su vergüenza en la puerta de la casa y luego huyo, ¿Qué pretendes? —Siempre supe que no me quería, que soy la mancha que arruina su perfecto cuadro familiar, sé que su aversión hacia mí, no es por ser la hija de la vergüenza de una noche de locura de mi madre, sus sentimientos hacia mí son por mi color de piel como si yo hubiera pedido nacer así, pero aun así lo amo, es la única imagen paterna que he tenido desde que tengo uso de razón.

 

—Tranquila abuela, iré a comprobar por mis propios medios lo que ella dice, si es verdad que su operación muy costosa y que ni siquiera su esposo puedo cubrirla entonces solo por evitarte el dolor a ti, aceptaré casarme con los términos que ella impone, pero de verdad se me enchina la piel de solo imaginarme   de blanco, me dará urticaria.

 

—Tú eres un sol, en vez de Victoria, debí ponerte Solcito, mi solcito.

 

—Y tú, mi viejita linda —la abrazó convencida de que haría cualquier cosa por evitar su sufrimiento, así sea atar mi vida a un vejestorio que no puede conseguir una mujer por sus propios medios y tiene que comprarla.

 

Pues me cansé, se supone que debo ir allá y sonreír ahora que se pudran todos. De mí nadie me va a usar como pieza de cambio, te aseguro que estarás orgullosa de tu hija, mami.

 

 

—¡Como carajo, se puso esas horribles converts, que ahora corre como una bestia salvaje!

 

—See you later o como diría Arnold, hasta la vista baby—Les muestro el dedo medio y sigo corriendo, espero no verlos jamás, besen mi trasero porque esta morena no regresa ¡Si. señores!

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En el texto hay: comedia, venganza, amor

Editado: 18.06.2024

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