A pesar de que la misión no se pudo completar, siendo las 2:45, tienen que volver lo más rápido posible. Sin embargo, no será nada fácil llegar a la colonia, debido a que unos Devoradores, posicionados en los árboles, los ven y empiezan a perseguirlos, lanzándose contra ellos.
Arón reacciona al ver que un Devorador se lanza contra Luana y está a punto de morderla. Entonces, le dispara en la cabeza, pero este no cae. Cada vez, la situación se complica más, ya que siguen llegando más Devoradores.
Por otro lado, el grupo de Saulo está caminando y recogiendo más provisiones, pero, al parecer, los Devoradores han evolucionado, ya que ahora están estratégicamente posicionados en los árboles. Estos se dan cuenta de su presencia y comienzan a perseguirlos. Sin embargo, Saulo defiende a su grupo y empieza a derribarlos fácilmente.
Mientras avanzan, el grupo de Saulo se da cuenta de que siguen llegando más Devoradores e incluso Chasqueadores, Chasceadores, Acechadores y otras variantes. Por ello, comienzan a retirarse.
Sin embargo, en una coincidencia prácticamente imposible, cuando uno de los Devoradores está a punto de morder a Luana, aparece el grupo de Saulo, cuyos integrantes comienzan a ayudar al otro grupo, conformado por los personajes que ya conocemos.
Luana es salvada, pero, en ese momento, Leonel aparece y derriba a Rocker. Saulo no se lo piensa dos veces y se enfrenta a él en un uno contra uno. Ambos terminan hiriéndose mutuamente.
El grupo está en graves problemas, pues no hay escapatoria. Por eso, deciden marcharse cuando Saulo les grita que se vayan, porque él los alcanzará. Aunque nadie quiere dejarlo atrás sin ayudarlo, finalmente aceptan y se retiran del lugar.
Saulo se levanta y, con todas sus fuerzas, continúa peleando contra Leonel. Sin embargo, los Devoradores, Chasqueadores, Chasceadores, Acechadores y otras variantes llegan y se lanzan contra él, dejándolo en el suelo.
Todo parece perdido para Saulo, ya que está debilitado y solo. Sin embargo, en una jugada maestra, toma una granada que Rocker le había dejado y la lanza. Leonel se da cuenta y se lanza contra Saulo justo cuando la granada explota. A pesar de la explosión, los Devoradores no caen y, para colmo, siguen llegando más y más.
Saulo comienza a dar patadas y a hacer mortales, combinando sus movimientos con técnicas de jiu-jitsu. De esta manera, consigue derribar a varios enemigos y obliga a Leonel a alejarse un poco. Sin embargo, Saulo está demasiado débil y termina desplomándose en el suelo.
En un lugar abandonado, vemos a Saulo tendido en el suelo. El ALFA se acerca a Leonel, le dice que ha hecho un buen trabajo y le ordena que los deje solos durante un buen rato. Leonel acepta y cierra la puerta.
Saulo recupera la conciencia, ve al ALFA y le pregunta:
—¿Por qué estás aquí? ¿Qué haces aquí?
El ALFA le responde:
—Estoy aquí porque te voy a cobrar muchas de las que me debes, Saulo. Y todavía me sigues debiendo.
—¿De qué hablas? Yo no te debo nada —responde Saulo.
—No te hagas, Saulo. Tú sabes muy bien que me debes y que me sigues debiendo.
Entonces, el ALFA le dice que regresará con algo que le encanta y que le traerá muchos recuerdos.
—¡Ja, ja, ja!
Saulo, confundido, le pregunta qué es.
—Es una sorpresa. Ya lo verás —responde el ALFA.
En el mismo lugar donde ocurrió la muerte de Ivana, el ALFA llega y observa su tumba. Entonces, la escupe y comienza a hablar.
—Ay, Ivana... Diste tantas batallas para nada. ¡Ja, ja, ja! ¡Pendeja de mierda! Creíste que eras más que yo. Creíste que eras más inteligente que yo. ¡Ja, ja, ja! ¡Estúpida!
En ese momento, el ALFA comienza a desenterrar el cuerpo de Ivana, ya completamente descompuesto. Después, empieza a golpearlo repetidamente hasta dejarlo muy deteriorado y finalmente se lo lleva.
De vuelta en el lugar abandonado, el ALFA entra en la habitación y le dice a Saulo:
—Aquí está tu sorpresa.
—A ver, ¿qué es? —pregunta Saulo.
—Es comida. Primero te daré la cabeza.
A pesar de que Saulo no quiere comer, su cuerpo siente un impulso muy fuerte que no consigue resistir, pues llevaba varios días sin alimentarse. Finalmente, comienza a comer la cabeza.
—¡Mmm, mmm! ¡Qué rico! Oye, ¿dónde conseguiste esto? —pregunta Saulo.
—Lo conseguí en un lugar muy apreciado por ti. ¡Ja, ja, ja! —responde el ALFA.
—No sé, no me acuerdo. ¡Dime de dónde lo conseguiste! —insiste Saulo.
Entonces, el ALFA le revela la verdad:
—Es el cuerpo de Ivana.
Al escuchar aquellas palabras, Saulo comienza a vomitar y a escupir lo que tiene en la boca, mientras el ALFA se ríe de él.
—¡Qué estúpido eres, Saulo! ¿No que no les harías nada malo a tus amigos? ¡Mira lo que acabas de hacer!
—¡Eres un enfermo! ¿Cómo se te ocurre hacer algo así? ¿Por qué? —grita Saulo, llorando y lleno de ira.
Saulo no aguanta más y le da un golpe al ALFA, pero este lo derriba fácilmente.
—¡Idiota! ¡Eres un pendejo, Saulo! ¡Ja, ja, ja! ¡Puta madre, qué risa me das! ¡En serio! ¿No quieres más? ¡Ja, ja, ja! —se burla el ALFA.
Finalmente, se retira, dejando a Saulo destrozado por lo que acaba de hacer.
Después de unos minutos, Saulo comienza a escuchar voces. Alguien le dice:
—Me comiste, Saulo. ¿Cómo pudiste hacerme eso? ¡Nooo!
—No lo quise hacer. ¡Perdóname, por favor! —responde Saulo.
Sin embargo, su propia mente comienza a tentarlo, haciéndole recordar que le gustó el sabor. Incapaz de controlar aquel impulso, sigue comiendo el cuerpo de Ivana.
—Sí... Está muy rico.
Mientras tanto, el grupo continúa huyendo. Ximena les dice a los demás que Saulo ya debería haberlos alcanzado, pero todavía no ha llegado. Esto la pone nerviosa y, debido a todo lo que ha pasado, termina desmayándose, dejando al grupo con todavía más problemas que resolver.
En otra parte, Leonel conversa con el ALFA sobre lo que harán con Saulo.