El grupo, mientras continuaba recolectando suministros, llegó a un supermercado en el que encontró una gran cantidad de productos. Aprovechando la oportunidad, comenzaron a saquear el lugar y a guardar todo lo que pudiera servirles para sobrevivir.
Sin embargo, no sabían que el ALFA y Leonel ya los habían seguido gracias a las huellas que dejaban en el suelo.
Rocker salió para comprobar si había peligro, pero, cuando menos se lo esperaba, Leonel apareció por detrás y lo sorprendió con un golpe que lo dejó inconsciente en el suelo.
El ruido, aunque fue leve, llegó a los oídos de Barahona, quien salió rápidamente y disparó una flecha contra Leonel. Este consiguió quitársela de encima como si nada.
Pero el ALFA también había escuchado el ruido. Sin perder tiempo, corrió hacia Barahona y se lanzó contra él, derribándolo de un puñetazo y dejándolo gravemente herido.
Ximena apareció inmediatamente y comenzó a golpear al ALFA con varias cachetadas. Sin embargo, este reaccionó sujetándola del cabello y lanzándola contra una pared del supermercado.
—¿Sabes a quién tengo yo? Mmm... Ja, ja, ja. Sí, sí, tú sabes muy bien a quién tengo yo —se burló el ALFA antes de darle otro golpe.
Rashell y Gabriela tomaron sus armas y comenzaron a dispararle. Aprovechando la distracción, los demás se lanzaron contra él para intentar acorralarlo.
Pero sus esfuerzos fueron inútiles. El ALFA los derribó rápidamente y, aprovechando que estaban debilitados, los obligó a acompañarlo hasta el lugar donde mantenía prisionero a Saulo.
Una vez allí, los hizo entrar en una habitación.
—Leonel, déjanos a solas —ordenó el ALFA.
Leonel aceptó, aunque la curiosidad por saber qué estaba pasando lo hizo quedarse cerca de la puerta.
El ALFA observó a los prisioneros con una sonrisa burlona.
—A ver, adivinen quién está aquí, además de ustedes.
El grupo se miró sin saber qué responder. Ximena, sin embargo, reconoció un olor familiar. Como era una Rolera, podía distinguir el olor de otros de su especie.
—Es Saulo... —murmuró.
El ALFA sonrió.
—¡Efectivamente! Y los traje precisamente para que vean cómo está sufriendo.
Entonces hizo pasar a Saulo.
En cuanto lo vio, Ximena corrió hacia él, lo abrazó y comenzó a llorar.
—¡Amor! ¿Dónde estabas? ¿Qué te hicieron? —preguntó, sin poder contener las lágrimas.
Saulo la abrazó como pudo. A pesar de su estado, verla de nuevo le dio fuerzas.
Pero el momento duró poco.
El ALFA comenzó a reírse.
—¡Ja, ja, ja! ¿Qué mierda estoy viendo? Oigan, no sé ustedes, pero estoy aburrido. Y ustedes saben lo que hago cuando estoy aburrido, ¿verdad?
Nadie respondió.
—¿No? Pues juego al ajedrez.
El ALFA sacó un viejo tablero y colocó varias piezas sobre él.
—Esta vez las reglas van a cambiar. El caballo vale cuatro muertes, la torre vale dos, el peón vale una y el rey vale diez.
Movió algunas piezas y después tocó el caballo.
—Oh... Yo quería más, pero bueno.
De pronto, se volvió hacia Barahona. Antes de que este pudiera reaccionar, el ALFA lo golpeó con una fuerza devastadora, acabando con su vida.
—Este es el primero. Vamos por el segundo... A ver, a ver... ¡Tú! Sí, tú.
Señaló a Dylan y volvió a lanzarse contra él, dejándolo fuera de combate.
—¡Vamos por el tercero! Bien, tú. ¡Ajá, tú! ¡Párate, párate, párate! ¿O no escuchas?
El ALFA se acercó a Joaquín y lo miró con desprecio.
—¿Sabes qué? Como parece que no escuchas, voy a tener que quitarte esa oreja que tienes de sobra.
Lo hirió y, cuando estaba a punto de acabar con él, Yoél intentó intervenir para salvar a su compañero.
El ALFA reaccionó con una velocidad brutal y desvió su ataque. Después, aprovechó el movimiento para lanzar a Yoél contra una pared. El impacto fue tan fuerte que Yoél murió en el acto.
Aquello fue demasiado para el grupo.
A pesar de sus heridas, varios intentaron levantarse para enfrentarse al ALFA. Ximena consiguió liberarse de sus ataduras y se lanzó contra él.
Comenzaron a intercambiar golpes, pero el ALFA tenía ventaja. Cuando Ximena cayó al suelo, Saulo, que hasta entonces apenas había podido mantenerse en pie, decidió intervenir.
Se lanzó contra su enemigo y consiguió esquivar varios de sus golpes. Después, le propinó varios impactos que obligaron al ALFA a retroceder.
Por primera vez, Saulo estaba demostrando que comenzaba a recuperarse.
—¡Mira nada más! ¿Ahora quieres hacerte el héroe? —se burló el ALFA.
Furioso, lanzó un potente golpe contra Saulo. Este no consiguió esquivarlo y salió despedido hasta chocar contra Ximena, Amanda y Danna, que se encontraban detrás de él.
Las cuatro personas quedaron momentáneamente fuera de combate.
El ALFA aprovechó la oportunidad, sujetó a Saulo y comenzó a golpearlo repetidamente.
—¡Eres una mierda, Saulo! ¿Te crees un héroe o qué, imbécil? ¡Responde! ¡RESPONDE!
Saulo intentó protegerse, pero todavía estaba demasiado débil para detenerlo.
El ALFA soltó a Saulo, agarró a Ximena y la obligó a mirar hacia él.
—¿Crees que ellos van a ayudarte? ¿Ah? ¡Pues no! ¡Esto no funciona así, Saulo!
—Déjalos en paz... Por favor, por favor... —suplicó Saulo, con lágrimas en los ojos.
—¡No! Porque, antes de matarte, voy a hacerte sufrir. ¿Entendiste? ¡¿ENTENDISTE, MIERDA?!
El ALFA lo soltó y comenzó a caminar de un lado a otro, cada vez más enfurecido.
—¡Me tienes harto, Saulo! ¡Me tienes jodido! Y, como me tienes jodido, ahora el que te va a hacer sufrir mucho más voy a ser yo.
Acto seguido, se abalanzó sobre Juan y José y los atacó brutalmente, dejándolos gravemente heridos. Después, volvió a dirigir su atención hacia los demás.
El grupo apenas podía defenderse.
El ALFA se lanzó contra Rocker, pero este consiguió esquivar el ataque por poco. Snayder aprovechó ese instante para levantarse y enfrentarse a él.