Ocho horas de sueño
y mi cuerpo sigue cansado.
Intento levantarme,
pero mis sábanas me han atado.
Mamá me llama de la cocina.
Mi desayuno favorito está servido,
pero ¿cómo le explico que perdí el apetito?
Un amigo ha venido.
Intento acompañarlo,
intento consolarlo,
pero mi voz se ha perdido.